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ARCHIVO DE ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

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Alejandro Rey de Castro Arena
“Sobre democracia, hemos aprendido, pero no lo suficiente”

Por Pedro Escribano
Fuente: La República, Lima 01/10/10
http://www.larepublica.pe/archive/all/larepublica/20101001/34/node/292023/todos/11

Historiador Alejandro Rey de Castro Arenas. Su reciente libro Republicanismo, nación y democracia habla de modernidad política en el Perú.


El historiador Alejandro Rey de Castro Arenas echa una mirada a lo que fue nuestra vida política a principios de la república. Su libro Republicanismo, nación y democracia. La modernidad política en el Perú 1821 – 1846 (Ed. U. San Marcos) da cuenta de cómo, después de vivir el sistema colonial, intentamos aprender a vivir en democracia.

El libro, dividido en cuatro capítulos y prologado por Antonio Zapata, expone sobre los vaivenes de nuestra vida política, nuestro duro aprendizaje del ejercicio de ser hombres libres y de vivir en democracia.

–¿Qué le llevó a investigar el nacimiento de la modernidad política en nuestro país?
–La época en que se produjo fue crucial para el Perú. La modernidad política –o sea, el surgimiento de regímenes fundados en principios democráticos–surgió en Europa Occidental y en los Estados Unidos a fines del siglo XVIII, y se intenta instaurar en Hispanoamérica en el XIX a partir de la Independencia. La modernidad política y la Independencia del Perú –el acontecimiento más importante de nuestra historia– están, pues, estrechamente vinculadas.

El duro aprendizaje

–Salíamos de un sistema colonial, ¿fue fácil nuestro aprendizaje de vivir el sistema republicano?
–No fue nada fácil, todo lo contrario, fue complicado y frustrante. Y la razón es que en el Perú las tradiciones y costumbres coloniales estaban muy arraigadas debido a que el virreinato peruano había sido el más importante; el centro del poder político e intelectual de la Sudamérica española. Por lo tanto, la riqueza de nuestra historia colonial ejerció una poderosa influencia que se proyectó en la República, complicando el aprendizaje republicano. Y a esto debemos añadir que la sociedad republicana, al igual que la virreinal, era muy estamental y jerarquizada, lo cual, obviamente, constituía un obstáculo para la instauración del proyecto republicano.

– ¿Cuánto nos costó aprender a vivir en democracia? ¿Hemos aprendido?
–Costó mucho. A inicios de la República tuvimos que sufrir 25 años de anarquía política y de caudillismo militar. En la segunda mitad del siglo XIX la vida democrática mejoró con la aparición del Partido Civil; desgraciadamente la guerra con Chile significó una experiencia traumática que trastocó la vida política peruana. El siglo XX tampoco ha sido un ejemplo de democracia; los continuos golpes de Estado lo comprueba. Claro que hemos aprendido, aunque no lo suficiente. No se puede afirmar que el proceso de aprendizaje haya concluido; ni en el Perú ni en ningún otro país. Los valores cívico–democráticos deben ser constantemente divulgados, promovidos y valorados ya que sin ellos la libertad –el bien más caro de la humanidad– es imposible.  

– Para usted, ¿quiénes han sido los pensadores guías de la democracia en el Perú?
–El primero de ellos fue José Faustino Sánchez Carrión, el Tribuno de la República, quien se dedicó, precisamente, a divulgar entre los peruanos los valores más caros del republicanismo y a cambiar la mentalidad colonial de los peruanos para que éstos se transformen en ciudadanos. Luna Pizarro y Vidaurre también fueron dos pensadores importantes a inicios de la República; ambos abogaron por el ideal republicano pero no por una irrestricta y absoluta libertad pues consideraban que los peruanos no estaban políticamente maduros como para vivir en una democracia plena. Finalmente González Vigil fue el gran defensor de los ideales liberales y de la democracia.

– ¿La corrupción en nuestra política ha sido un mal de siempre?
La corrupción siempre ha existido en todas partes. Lo que sucede es que ahora, gracias a las telecomunicaciones, es más evidente. Sin embargo, al margen de lo anotado, todo indica que actualmente este mal ha aumentado considerablemente. Vale la pena destacar que el primer Congreso peruano (1822) reunió a personajes que se caracterizaron por su limpia trayectoria intelectual y política: muchos de ellos fueron educados en el ambiente liberal del Convictorio de San Carlos con Toribio Rodríguez de Mendoza. El Perú se merece un Congreso de ese nivel.

– ¿Qué mal o males congénitos de nuestra democracia hasta ahora subsisten?
–El principal es la ausencia de un auténtico proyecto político nacional que congregue a todos los peruanos, que los haga poner de lado sus legítimos intereses particulares en aras de un fin superior: el progreso y bienestar de la Nación. Claro que para lograr esto es indispensable líderes políticos con empatía y que estén a la altura de las circunstancias que se viven a inicios del siglo XXI.

Perfil
El autor. Nació en Lima en 1951. Doctor en Ciencias Sociales en la especialidad de Historia por la U. de San Marcos. Ha publicado El pensamiento político y la formación de la nacionalidad peruana, 1780 - 1820.  Especialista en historia de las ideas políticas durante el periodo de transición de la Colonia a la República.
 

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