Edgardo Rivera Martínez
Un largo viaje a través de la memoria Un largo viaje a través de la memoria

Por Marcela Robles
Fuente: El Comercio, Lima 24 de marzo del 2012
http://elcomercio.pe/impresa/notas/largo-viaje-traves-memoria/20120324/1391730/?ref=qdn

Un hombre llega a Soray, un pueblo ficticio ubicado en el valle del Mantaro, y se encuentra con su memoria. Ahí se inicia un viaje a través de un universo entre onírico y fantasmagórico, de gran aliento poético. La mejor manera de recordar que el Perú no es Lima es leyendo este nuevo libro del escritor, autor del imprescindible “País de Jauja” (1993), que nos saca de la vorágine de la ciudad y el lenguaje rápido y furioso, con una obra de recuperación de lo vivido. A caballo entre la evocación y la fantasía.

¿Cuál fue el proceso de gestación de esta novela?
Hay varios factores. Entre ellos, la idea del personaje (Mariano de los Ríos); mi propuesta, que es ir de lo andino a lo universal, pero siempre manteniendo la fidelidad a la raíz. Opté por una forma de soliloquio en el que el protagonista se deja llevar por los recuerdos y, por momentos, por la imaginación, la fantasía. Y hay también como irrupciones del inconsciente.

Todo ocurre en una noche, y la novela se llama “A la luz del amanecer”. Es como si antes de que terminara la oscuridad trataras de contarlo todo para que no se esfumara…
El personaje trata de reconstruir mediante la memoria sus experiencias, sobre todo las más gratas. Para luego abrirse a una nueva vida. Todos esos recuerdos los verbaliza internamente, a través incluso de esos diálogos extraños, de apariciones, como por ejemplo la visita fantasmática de la madre, emocionante, misteriosa. Ese ir y volver en el tiempo, recordar la infancia, la familia, sus antepasados y sus amores. Y también recordar su amor por la cristalografía.

Me ha cautivado el profundo lirismo de tu libro.
Me ha costado muchísimo crear un ambiente poético, cambiante; misterioso por momentos, alborotado por otros. Las experiencias amorosas del autor, con esas damas de tan diferente temperamento. Cada vez me dejo llevar más por el ritmo, por la atmósfera, la sugerencia y la pulsión. He intentado que en esta novela aflore ese sentimiento de lo poético, esa búsqueda de la belleza.

¿Cuánto hay aquí de autobiografía y cuánto de ficción?
De autobiografía diría que muy poco. En todo caso son floraciones del inconsciente. Hay más de invención, de exploración de los personajes. Y con buscar lo universal a través de los viajes. Grecia fue una experiencia inolvidable, allá en Creta, y Mitla, cuando estaba en México. Pero también sitios como el Altiplano o Pomata.

Sigues hablando de tu tierra…
Soray es un pueblo inventado, en el valle del Mantaro. Lo elegí por la musicalidad del nombre y porque no quería ambientarla en mi Jauja nativa, de la cual ya he dado cuenta en “País de Jauja” y en un libro de carácter académico que va a salir pronto, “Historia y leyenda de la tierra de Jauja”.

¿Es difícil ser escritor en el Perú?
Sí, sobre todo cuando no se tiene un éxito comercial, que permite al autor dedicarse completamente a su obra. Por ejemplo, “País de Jauja” recién ahora está siendo traducido al francés, pero no ha tenido la posibilidad de difundirse en el extranjero. Quizás esta novela sea más accesible para lectores que no sean peruanos.

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