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Santiago Roncagliolo
Pudor con pudor se paga ¿o se... pega?<br>La vida según Santiago Pudor con pudor se paga ¿o se... pega?
La vida según Santiago


Por Sandra Bustamante
Fuente: Diario Expreso, Lima 04/10/04

Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) llegó desde Madrid, ciudad donde pese a todo reside plácidamente, para presentar su nueva novela: Pudor (Editorial Alfaguara). Alborotando el cotarro literario limeño, Santiago ha logrado lo que pocos literatos peruanos e internacionales consiguen, concitar total interés y ser en pocas semanas éxito en ventas. EXPRESO conversó con el sencillo y risueño escritor sobre esta tercera entrega en que nos ofrece una mirada de una familia de la clase media limeña, con todos aquellos secretos que guardan bajo cuatro paredes.
 

-¿Dónde y en qué momento nace Pudor?
El parto tuvo varias etapas. La primera supongo que nació cuando vi una película que se llama Tormenta de hielo...

-Es cierto, tiene mucho de las películas sobre familias decadentes como Belleza Americana, también ¿no?
Sí, cuando vi esa película hace como seis o siete años, recuerdo haber pensado que a mí me gustaría escribir algo así. En general, procedo así cuando veo algo que me interesa mucho. Quería algo sobre la intimidad y la familia. Luego años después empecé a escribirla. Escribí como 20 páginas y no supe cómo seguirla.

-Te estancaste.
Sí, ahí me estanqué. Avancé las 20 páginas y no veía cómo seguir. Sabía que había algo que se podía usar, pero no entendía cómo. Luego leí a Cheever y muchos norteamericanos como Capote, Rick Moody, quien hizo La Tormenta de Hielo originalmente, y toda una generación de escritores que trabajan con detalles íntimos. Vi también mucho cine independiente como Happiness y Magnolia, y Pudor es la influencia de todas esas películas y esos libros. Cada cosa que hago trato que sea un género distinto.

-¿Maquinas mucho tus obras antes de escribirlas?
A la hora de sentarme a escribir es porque ya tengo muy claro lo que voy a hacer. Escribo dos o tres meses, 10 horas diarias.

-Diez horas diarias es un ritmo fuerte. Es prácticamente no vivir por escribir.
Me encanta. Es lo que más me gusta hacer. Es vivir en ese mundo, ¿no?, eso es lo que me gusta, no me gusta mucho la realidad. Cuando me paso las 10 horas al día es porque estoy viviendo en ese mundo, soy muy neurótico, soy muy insoportable...

-Pero me comentaste que eras feliz viviendo en Madrid.
En general soy una persona más o menos feliz, me puede gustar todo, pero cuando estás en la literatura puedes inventarte cosas aún mucho mejores. La vida que escribes puede ser la que tú controles y desees y te metes. Soy una persona que puede estar 10 horas al día en un mundo inventado, no puedo estar bien de la cabeza.

-¿Y así eras desde niño?
De chiquito leía mucho...

-No te pasaba que formulabas historias y mundos mentales...
Sí. Yo viví en México hasta los nueve años, cuando volví a Perú se me hizo muy raro adaptarme aquí, al colegio Inmaculada. Yo venía de un colegio chiquito, laico, mixto y pasé a un colegio gigantesco, de hombres, religioso. Entonces fue eso, el país nuevo, mis papás se separaron y bueno, pasaron todos los desastres que pasaron cuando eres niño y entonces la literatura era el espacio donde me podía escapar.

-La cobertura que te han dado los medios ha sido buenísima.
Sí (risas), ya estoy harto de mí, me repito.

-¿Cuando empezaste a escribir sabías que eso era a lo que te querías dedicar?
Empecé un poco a escondidas porque en la Facultad de Literatura de la Católica todo el mundo era tan crítico. La gente destrozaba todo lo que era literatura occidental en un café. Y bueno, era difícil arriesgarte a escribir. Pero cuando comencé a hacerlo sabía que eso era lo que quería hacer. Fue un momento feo, me sentía medio desubicado. Creo que desde que escribo soy una persona más sana también.

-Lo interesante de Pudor es que ahondas mucho en el detalle. Como poquísimos otros libros lo lees de principio a fin en un par de noches. Te obliga a no detenerte, a querer saber más siempre. Uno se puede sentir identificado con ellos, pero para otros puede resultar varios hechos muy ajenos a sus vidas.
Esa era mi idea, investigar en las pequeñas cosas que hacemos. Creo que la intimidad, aunque no sea la propia, es un tema muy atractivo. Es una novela de observación, de observar a la gente que te rodea. Habla mucho de las relaciones de pareja. Lo que pasa con mis personajes, llenos de secretos, es que no saben expresar cómo se quieren. A los 14 años, Mariana no podría ir donde su mamá a decirle que le gusta su vecina. Ni Alfredo decirle a su esposa "cariño, me estoy tirando a la secretaria", por más que sean verdades y lo más honesto sería decirlo.

-Entonces, no conoces a ningún personaje. Ninguno es familiar tuyo o amigo...
No, son una mezcla de lo que veo. Y supongo que todos tienen mucho de mí. Me identifico con todos. Me reparto entre mis personajes y nacen de mí.

-¿Pensaste en darle otro final? Quizás que la familia sea mejor.
Sí, el niño moría. ¿La familia te parece tan mala? A mí me parece normal, están en ella concentradas todas las cosas negativas que le pasan a todas las familias. Creo que es un libro para que el lector llene muchos vacíos. Me gusta la ambigüedad de la obra, que cada uno lo lea como quiera.

-Está con Alfaguara, que es una muy buena editorial, y tu novela ha sido muy acogida. ¿Eres consciente que vas a despertar más de una envidia entre los jóvenes y viejos literatos peruanos?
No me pongo a pensar en eso. No soy una persona muy envidiable, esto es muy bonito, la parte glamorosa, y no es mi vida real. En la vida real tengo un grifo que no tiene presión de agua, un montón de platos de arroz con huevo frito. Es divertido, es como tener una vida prestada por una semana.

-Algunos piensan que Pudor es muy light.
Yo no voy a hacer nunca una novela densísima con grandes experimentos verbales. El escritor que habla con sentencias de la vida tiene poco crédito, en estos tiempos donde desconfiamos de todo. Como escritor creo que uno puede ser un testigo humilde de historias que produzcan emociones y eso no significa que tu literatura sea frívola o light. Me interesa que no sea elitista, explícitamente quisiera que no tengas que pelearte con la prosa para leerla. Lo único que le puedes dar a tus lectores es placer. Los escritores escriben para escritores. Me interesa la gente más normal, lo no intelectual. Me gustan los perdedores.

-¿Vuelves al Perú para quedarte? ¿Qué te da Madrid que no te brinda el Perú?
Claro que vuelvo, a quedarme no lo sé. No sé ni qué haré mañana. España me gusta aunque vivo mucho peor, soy mucho más pobre y aquí en Perú ganaba el triple, Madrid me parece una sociedad muy sana, donde me gusta estar y soy feliz.

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