Samuel Cardich
La Madurez Poética de Samuel Cardich La Madurez Poética de Samuel Cardich

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Fuente: El Comercio, 10/10/1999

No hay vuelta que darle, "Mudanza" (Huánuco, Edit. El Albatros, 199; 200 pág.) es un excelente libro de poemas. Uno de los más relevantes de este año. Su autor, Samuel Cardich (Huánuco, 1947), además de dotado cuentista, desde un comienzo (breves colecciones de 1977,1982 y 1983) nos pareció un poeta genuino, acertado forjador de una visión "fresca y natural", sin excrecencias retóricas, conforme lo señalamos en el prólogo que escribimos para edición completa de "Hora de silencio" (1986). Un poeta que dio síntomas patentes de ingresar a un lenguaje artísticamente maduro en "De claro a oscuro", alcanzando logros excepcionales en las dos secciones finales -las que contienen nuevos poemas -de la reciente "Mudanza".

Ya Jesús Cabel lo consideró, en 1983, "otro de los poetas clave de la que se ha dado en llamar Generación del 70". Y en 1986, comentando "Hora de silencio", el conocido narrador huanuqueño Andrés Cloud proclamó entusiasta: "Cardich, a no dudarlo, es el más importante poeta huanuqueño de todos los tiempos".

La lectura deleitosa de "Mudanza" nos mueve a suscribir esos elogios. El volumen recoge "Hora de silencio" y "De claro a oscuro" (1995), añadiéndoles dos espléndidos racimos: "Último tramo" y "Blanco de hospital", este último uno de los mayores aciertos de la poesía peruana reciente. Aquejado de una rarísima deformación de los huesos, Cardich retrata su dolencia y sus experiencias en un hospital con una intensidad y una riqueza de matices expresivos que amerita el cotejo con textos afines de Vallejo y Watanabe.

Aclaremos que Cardich ha corregido las composiciones de "Hora de silencio" (proceso ya detectable en las modificaciones introducidas en 1982, 1983 y 1986), insertando cambios acertadísimos, que no sólo mejoran el vuelo poético de sus versos antiguos, sino que plasman un tono y un estilo concorde con el de las colecciones posteriores. El propósito de Cardich ha sido tejer un solo libro con los dos poemarios publicados y las dos secciones nuevas.

Un libro que consigue una difícil síntesis entre lo lírico y lo narrativo: fusión armoniosa sin los excesos antilíricos y pro narrativos (aun pro reflexivos o pro ensayísticos) de tantos poetas de las generaciones del 60 y del 70. La doble condición de poeta y de cuentista que posee Cardich le ha permitido esa sabrosa conjunción, donde lo lírico se enriquece con lo narrativo (ganando en emoción, en sutileza alusiva), y lo narrativo se ahonda con lo lírico (adquiriendo mayor vibración visceral, mayor densidad simbólica). Sirva de ejemplo el siguiente pasaje en que un médico lo utiliza como caso típico de su rara enfermedad:
"Esta clase de sujetos presenta/ con frecuencia una manía depresiva". / Estuvo en Boston/ y debe ser cierto si él lo dice. / Desnúdese, me pide luego. Asustado, / pregunto ¿para qué? / Pero obedezco; quince alumnos abren la boca / como frente a la Muralla China. Habla / y sin anestesia pasa su bisturí por mi cuerpo, / con las manos saca al aire mis vísceras / para que las vean sus muchachos". (p. 194)

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