Park Comics, una de las pocas tiendas especializadas en cómics de Lima, parece condenada a cerrar debido al alto precio del alquiler de su local y a los costos de aduanas que le impiden seguir importando cómics.
La eterna crisis de la historieta en el Perú suma un nuevo capítulo con aciagas noticias. El fin de un reducto de los fanáticos de cómics norteamericanos.
Una castigo porque desde un principio la empresa de Rómulo Valenzuela y Fabián Santos nunca apostó por crecer. Siempre se conformaron con dirigirse a un pequeño grupo de fanáticos adultos que les compraban casi todo el material que importaban.
Lamentablemente un mercado tan frágil como el de la historieta castiga cuando los costos empiezan a subir y el público objetivo no crece.
Sin duda un epílogo previsible para una tienda que se encerró en si misma y nunca buscó captar el interés de las nuevas generaciones ni el de los aficionados ocasionales al cómic.
Quedan para el recuerdo las extravagantes tertulias que se desarrollaban en la pequeña tienda los días sábados. Esos días un variopinto grupo de fans de historietas se juntaba para conversar de sus superhéroes favoritos. Como se comentó alguna vez en este boletín, eran reuniones para salir corriendo algunas veces. Pero otras veces uno podía encontrar valiosos comentarios sobre la historieta en general. Entre los más destacados asistentes a esas reuniones podemos destacar al Dr. Costa, el Dr. Lagos, el maestro Crisóstomo, el maestro Gonzáles y otros entendidos de la historieta peruana y mundial.
Otra de las anécdotas que quedan de la tienda es su boletín “Daily Park Comics”, un interesante ejercicio narrativo del dueño de la tienda que combinaba apuntes biográficos con reseñas publicitarias de historietas. Este quehacer del señor Valenzuela devino con el tiempo en la célebre saga de los Iluminati. Historieta en la que se parodiaba a todos los visitantes de su tienda.
Un triste adiós para su tienda, que quizás se pueda salvar de su inminente desalojo (dicen que su local se volverá un salón de belleza) con el entusiasmo generoso de su fiel clientela. Pero también sería bueno que las próximas empresas ligadas a la historieta dejen su espíritu de caverna e intenten ser más abiertas a todos los públicos.
Los Iluminati visitan la aduana
La última aventura creada por Rómulo Iluminati Valenzuela acerca de las peripecias que sufre su personaje alter ego en la tienda Parque Cómico, no ha sido recibida con especial entusiasmo por su grupo de fanáticos. Sin embargo, debemos apuntar algunos aciertos del episodio. Lo primero es la evolución de la trama respecto a entregas anteriores. Hay un mejor uso de la narrativa de peripecias que permite encontrar una historia bien planteada en el robo que Fabián y Rómulo realizan en la aduana. También es digno de resaltar el abandono del humor fácil y pobre de algunas viñetas (incluso el autor reconoce en una viñeta que sus chistes no dan risa). Al parecer el autor empieza a confiar más en sus habilidades narrativas y empieza a dejar de lado las referencias al grupo reducido de incondicionales de su tienda. Referencias que hacían incomprensible la historieta para el no iniciado en la cofradía parquecómica. Esperamos con interés la conclusión de la saga “aduanera” de Iluminati Valenzuela para corroborar la evolución narrativa del autor. |