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ARCHIVO DE ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

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Bethoven Medina Sánchez
Un trazo por los senderos del “Éxodo a las siete estaciones” de Bethoven Medina

Por Paulina Jaramillo Valdivieso
Fuente: Librosperuanos.com
Agosto, 2017

Esta terquedad de gustar de la poesía, me ha dado el privilegio de nacer una vez más en el encuentro con las letras del poeta Bethoven Medina. Introducirnos a su obra literaria, es una aventura que nos lleva por infinitos caminos de la intimidad del escritor de manera que al intentar realizar un trazo de lectura por sus senderos, nos proporciona  una mirada mucho más plural. 
 
En consideración a mi aproximación a la teoría lingüística; propongo en mi análisis abordar una vinculación simbólica y del sentido poético que aprisiona al lector desgarrando uno de los infinitos significados y diálogos a los que nos invita la lectura de  “Éxodo a las Siete Estaciones”.
 
En esta obra se manifiesta una profunda vinculación entre la ciencia y la riqueza estética. El arte poética y la ciencia no se vislumbran antagónicos, sino que comparten un territorio común, búsqueda de la verdad- belleza, cuya relación ya ha sido manifestada en los campos literarios y científicos.  
 
Así, el matemático Henri Poincaré dice: "El científico no estudia la naturaleza por la utilidad que le pueda reportar; la estudia por el gozo que le proporciona, y este gozo se debe a la belleza que hay en ella. ... La belleza intelectual se basta a sí misma, y es por ella, más que quizá por el bien futuro de la humanidad, por lo que el científico consagra su vida a un trabajo largo y difícil", y añade: "El pensamiento no es más que un relámpago en medio de una larga noche. Pero ese relámpago lo es todo".  
 
El poeta Medina Sánchez manifiesta: “La poesía es conocimiento, no solo sentimiento. Cada poeta es arquitecto de su propia arte poética”, y coincidimos con su pensamiento porque en “Éxodo a las Siete Estaciones”,  hay meditación poética y sobre sí mismo, inquietud metafísica, desdoblamiento con su otro yo, o con su yo alma-cuerpo, sociedad-hombre, Idea-Dios-energía, éxodo-permanencia. Interrogante-análisis-rebelión. Su poesía proyecta: emociones, conciencia, las necesidades profundas del Ser, la plenitud. Con sus Imágenes nos conduce a elevar la condición humana.
 
El libro tiene el factor simbólico, signo del mundo: el siete cabalístico, el siete misterio, el siete como puente entre el cielo y la tierra, el siete como totalidad del mundo en movimiento, el siete en el “Éxodo a las siete Estaciones” de Bethoven Medina Sánchez, nos propone el viaje al infinito, a la divinidad, donde nacen todas las combinaciones que pueden darse para crear mundos, sociedades.
 
El poeta aborda este factor numérico para significar el universo, la vida, el hombre, la complementariedad, 3-masculino, 4-femenino, espíritu y materia, cielo y tierra-color;  su combinación nos conduce a la creación, origen, nacimiento, armonía, la constelación andina, nuestras raíces, nuestras relaciones y misterios. Nada es azar, nada proviene de la nada, el tiempo es luna, la luna es aire, el aire es luz, la luz es origen, el origen es constelación y ésta es hombre, mujer, materia, rebelión, vida y cosmos.
 
Siete estaciones forman la obra poética de Bethoven Medina. El sentido transformacional de la palabra, la esencia combinatoria de la poesía con la numerología proporcionan una primera visión que al ojo del lector resulta ser la representación bidimensional; entre los recursos expresivos que proyectan el valor estético y artístico a partir de las estrategias y elementos propios de su configuración, y como alianza inseparable la esencia de la poesía creando universos temporales, espaciales, corporales e íntimos. 
 
En SIETE DÍAS DE LA CREACIÓN, su primera estación, el poeta crea el nacimiento del universo, a partir del hombre, nómada en el tiempo. Su percepción del mundo transcurre en la existencia, en la construcción del ser con sus virtudes, con sus imperfecciones, con su sabiduría, sus emociones; ese hombre en una continua búsqueda.
 
“DÍA PRIMERO
 
Con Disco Solar busco azorado el origen como si me siguieran.
Supero la Geografía de la Luz y sus nacimientos,
y celebro el primer día 
                                      en el camino que se abre e ilumina.
Existencia, hasta mis siete años infantes formé cerebro,
y abrí los ojos; calcé pies nómadas y carne celular.
Ahora, gozoso de vivir, recorro calles y montes. Hecha La Luz.” (Pág.19)
 
La pasión y el pecado, dualidad o convergencia. La condición del hombre frente al amor, su fuerza cósmica en estos versos del DÍA SEGUNDO:
 
“Llave del amor –Principio de Vibración- eres sexo,
amante tímido que confiesa su pecado a Eros,
y abre puertas despertando ahogados.
Descubre el mar lejano abrazado al firmamento,
y el día entre garúas baja a dar vida a los totorales, 
abre ojos a gaviotas enamoradas
y alumbra luciérnaga el interior del zoohumano” (Pág.20)
 
A lo largo del poemario nos llegan imágenes telúricas; la tierra como origen de la vida, como nido de la muerte inherente a la naturaleza DÍA TERCERO:  
 
“De cara al tiempo que nos otorga Vida y Muerte, 
aramos la tierra con su piel cubierta de eucaliptos,
y orgullosos enraizamos en busca de permanencia.” (Pág.21)
 
También, el alma ausente despierta la imagen de una desnudez espiritual, el hombre incompleto ante el despertar de su conciencia, desdoblamiento de este hombre, que se ve como el otro, desmembrado de su espíritu, de su complemento. Nos dice el poeta en el 
DÍA TERCERO: 
 
“¿Alma, a dónde fuiste cuando yo dormía?
¡Te he buscado como el día a su mano bajo la tierra!” (Pág.21)
 
En el DÍA CUARTO el poeta reitera esta imagen: 
 
“Los pasos fueron cedidos hasta este infierno,
aquí donde silencios se convierten brasas
aves en vuelo pierden alas, y yo mi otra mitad.” (Pág.22)
 
EN SIETE NOTAS MUSICALES, su segunda estación, el poeta presenta a aquel hombre que contiene en su interior el mismo arquetipo que el universo entero, conocerse a sí mismo. En palabras de Paracelso: “El hombre sólo puede entender lo que él mismo es. Es porque él es todas las cosas que a fin de cuentas puede entender todas las cosas”; así, extraemos la poesía de Beethoven Medina Sánchez:  
 
En LA
“No me extraña ser espacio, latido, nota musical,
y buscarme con linterna desde orígenes del Bing Bang,
si escritos están en el viejo testamento los pasos peregrinos.
Monocordes e inevitables son los días.
Alma, eres rumor de río, himno celestial,
respóndeme con emoción bravía: ¿Por qué envejecen los sauces?
Es mi fe la cual me alcanza en esta quebrada filosa.” (Pág.38)
 
EN SIETE DÍAS DE LA SEMANA, tercera estación, el poeta presenta la imagen de un ser que se anima a vivir a pesar del dolor que esta vida le impone, vivir con conciencia antes que rutinariamente, a pesar de ello la inculpación dolida: 
 
“MARTES, ¿Dime si ésta es la Vida?
nacer, crecer, reproducir y morir aletas a la deriva; 
función de ser vivo ante tejados que caen.
La especie se extingue, 
y no sólo piedras callan, y nubes vuelan sin término;
reza el alma llena de flechas,
vuela mi Ser y me siento río feliz, creciendo.” (Pág.49)
 
El ser humano con su infinito espectro de dimensiones en SIETE CUERPOS DEL HOMBRE, la cuarta estación del presente poemario, se reconoce. El poeta repliega sobre sí mismo la proeza existencial del hombre:
 
En CUERPO ETÉRICO:
 
“…Éramos arcilla muda y dormido cuerpo etérico;
ahora, acepto no conocerme cuando lloro.” (Pág.62)
 
Por otro lado está el hombre físico, buscando perpetuidad en su compleja relación con la naturaleza:  
En CUERPO FÍSICO:
 
“El hombre anheló volar y no pudo por su cuerpo físico;
quedó abrazado a la arena
capturando secretos de mar y tierra,
¡Oh, enamorados; cuerpos extendidos y moviéndose!”(Pág.61)
 
Por citar dos de los siete cuerpos que desentraña el poeta en su invocación dimensional del hombre.
 
En la quinta estación, el poeta hace que la palabra vuelva a hablar SIETE PALABRAS DE JESUCRISTO. Del sufrimiento, surge una fuerza purificada e invencible, así el hombre toma el papel que había sido otorgada en el cristianismo, a un solo hombre: 
 
En PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU:
 
 
“Arrojado a compartir la luz del Saber,
busco auras olvidadas, conmemoro la Unidad.
Padre, en tus manos
descubro latidos de trigos maduros
y vacíos corazones se retuercen ante el equilibrio que trasmites,
y encomiendo mi espíritu entre las piedras y su silencio de significados
que renuevan el verbo y la gracia del hijo del hombre, Hulda.” (Pág.80)
 
O en este otro fragmento en que el autor; no sólo crea poesía, sino que se reafirma como el elegido, bajo la profecía de honrar la vida, sin límites humanos.  
 
En PADRE, PERDÓNALES PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN:
 
“Esta arcilla que te pertenece está rajada;
y el sol avanza por tejados como sonido quebrado
ardiendo corolas de mis sueños.
Al evadir años recuerdo siete peticiones del Padre Nuestro,
levanto el manto sagrado en estos días desordenados,
frente a mí, o al mar
y purifico la inefable sensación de estar vivo.” (Pág.77)
 
En la sexta estación, el poeta entiende y fusiona la fuerza de LOS SIETE COLORES DEL ARCOÍRIS en una cadencia de tonos emocionales; sinergia, contemplación, encuentro con la memoria individual y universal. La totalidad del universo integrada en la unidad de conciencia ¿Dónde la naturaleza termina y el hombre empieza?
 
“ROJO 
De la Nada surgió el Mar Rojo,
setenta veces siete y las lágrimas desmoronaron en cada perdón
-medidas de espacio humano-.
Intento medir la angustia, arco iris;
rojo mi contorno al salir del agua
y pienso en las pirámides de Egipto,
y en los corales resplandecientes bajo el agua.” (Pág.89)
 
“VIOLETA 
Cuerpo mío y del gemido,
violetas en todo el jardín se dignifican.
Hombre, indicio de lo que somos e imaginamos superior,
mi frente registra arrugas que imponen los años,
motivándome a partir cualquier madrugada,
y sólo, frente a mi perfil de luz,
me vienen las energías del mar profundo al sol.” (Pág.95)
 
En su séptima estación, el poeta se sumerge en los 7 ENSAYOS DE LA INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD peruana, de José Mariátegui. Los presenta revestidos de un lenguaje altamente poético, con su fuerza y verdades penetrantes: LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS, PROBLEMAS DEL INDIO, DE LA TIERRA, LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA, EL FACTOR RELIGIOSO, REGIONALISMO Y CENTRALISMO, EL PROCESO DE LA LITERATURA; proyecta una fecunda inquietud, en torno a los enigmas de la realidad y del sentido de la nacionalidad. Sin perder su condición de poeta, añade al lenguaje lírico,  la condición de hombre, su relación social, histórica, identitaria.  Atestigua el mundo desde hace -siete veces siete-, el despertar de siete lunas que marcaron la raíz del indio, del ciudadano peruano-americano-andino; parte de este sufrimiento para motivar la poesía y exalta la fortaleza de la esencia humana, del reconocimiento del hombre.
 
Citamos algunos versos: 
 
En EVOLUCIÓN ECONÓMICA:
 
“El Tahuantinsuyo es honroso antecedente;
significa abrir ventana a la puesta del sol.
Ahora el peruano acude al fondo monetario.
Usamos uno de los siete sistemas numéricos fundamentales,
porque este país de navío inseguro es nuestro,
y no permitiré, digna vicuña, caer al escudo;
ni escapar al cuerno de la abundancia, sin toro.” (Pág.103)
 
En PROBLEMA DE LA TIERRA: 
 
“Ante la estrechez del tiempo sin cabestro,
las frutas, que significan algún presagio,
diferencian el tamaño de las manos que las cosechan.
Y la tierra, mal distribuida en surcos mal trazados;
sorprendida y erosionada por vientos y aguaceros
-representa victoria-
humano don, más positivo, que guerra de los siete años.”(Pág.105)
 
Se dice del autor y coincidimos: “…en los auténticos creadores, junto con la naturaleza estética, la poesía contiene también componentes cognoscitivos, filosóficos, psicológicos, biológicos, biográficos, históricos y sociales. Digamos que es la otra opción que tiene el hombre para conocer y revelar la realidad desde ángulos seguramente menos intelectuales y racionales, pero no menos ciertos ni valederos, modelados y cincelados por el fuego creador, como sin duda lo es Bethoven Medina Sánchez” (1)
 
Sin duda alguna, Beethoven Medina Sánchez, viene de una gran heredad literaria; José Mariátegui, César Vallejo; reflejando en su poesía, sus raíces metafísicas, los fundamentos espirituales a la nueva cultura andina, su doctrina social con tremenda gravitación histórica y universal, el asombro existencial, la dualidad Dios-hombre, la convergencia del alma,  la sinergia telúrica, su lenguaje poético. 
 
Su lectura nos conduce a expresiones sin límites: estremecimiento, admiración, reflexión, inquietud, provocación emocional. Sin tomar distancia de la esencia de estos  dos grandes hombres de América, el poeta Beethoven Medida Sánchez, imprime sus versos con  identidad propia en la América actual.
 
 
 
Paulina Jaramillo Valdivieso  (Loja, Ecuador) reconocida poeta,  miembro fundadora de la Academia de Literatura Infantil y Juvenil del Ecuador, adscrita a la Academia Latinoamericana, y miembro de la organización Mujeres Poetas Internacionales cuya sede se encuentra en República Dominicana. La Universidad Técnica Particular de Loja en 1988 le confiere el certificado de Aptitud lingüística. Ha ejercido varios cargos desde el año 1983 siendo sus últimas funciones como Jefe de la Unidad de Cultura del Municipio de Loja. Es psicorehabilitadora y educadora especial, con estudios en Psicoterapia Familiar Sistémica. Estudió en el Conservatorio de Música Salvador Bustamante Celi.  Actualmente es coordinadora del Centro Cultural Municipal Alfredo Mora Reyes, productora y conductora del Programa radial cultural ‘Escenario’ que se trasmite por radio Centinela del Sur y La Hechicera. También, conduce el programa radial cultural Americana Patria Morena de Radio Municipal. 
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