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El ejemplo vital de Custodio Arias Nieto y Max Meneses Rivas

Por Eduardo Arroyo Laguna
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La muerte de Custodio Arias Nieto y Max Meneses Rivas, colegas, amigos y hermanos de toda la vida, nos golpea con fuerza como esos golpes de Dios a toda la familia sociológica en este mes de diciembre, hermoso, expectante, ahito de esperanza, del advenimiento de una nueva vida.

Es que con Cucho Arias y Max Meneses nos hemos conocido toda una vida, mas o menos unos cuarenta años de trabajo acompañándonos unos a otros, codo a codo en mil y un proyectos conjuntos, publicaciones y sueños a ejecutar. Y súbitamente las Parcas se llevan a nuestros hermanos. Es algo que duele y sobrecoge indudablemente.

Cucho venía de una larga enfermedad y la desaparición de Max fue de súbito. Es más, Max estuvo el viernes 13 de diciembre en el entierro de Custodio en los Jardines de la Paz de La Molina y dio un buen discurso, emotivo y por la tarde y noche siguió incansable dictando sus clases en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, cuna de nuestros amores y mística que nos ha enseñado tanta abnegación. Allí se desvaneció y fue trasladado a una clínica. Horas después falleció.

Sus destinos y caminos se encuentran pues juntos, tanto en la vida como en la muerte. Tanto el ex-Decano del Colegio de Sociólogos del Perú, Custodio "Cucho" Arias Nieto como Max Meneses Rivas, ex-Director de la Escuela de Sociología de la cuatricentenaria Universidad Nacional Mayor de San Marcos, directivo nacional de nuestra organización gremial y miembro de su Asamblea Nacional de Delegados.

No es que tanatos y la fatalidad se estén enseñoreando con los sociólogos. Nada de eso. En la vida hemos aprendido todos los que ya profesamos más de sesenta años de edad, que la muerte es una fiel compañera que camina paso a paso con la musa de la vida, de la fe, de la esperanza, del trabajo, de la realización vital y personal como colectiva.

Cucho y Max ratificaron a lo largo de sus vidas, tremendamente productivas que solo con el trabajo se podía transformar el mundo. Ambos son de izquierda porque desde muy jóvenes se enrolaron en las huestes que han buscado cambiar al Perú y al mundo así como generar un nuevo ser humano.

Ambos se reiteran y se proclaman no limeños. Max era de la comunidad de Churcampa de Huancavelica, Custodio nació en Lima pero se formó en Jauja. Allí creció y por eso con toda transparencia siempre se reclamó jaujino. Nobleza de corazón de ambos. Jamás negaron su ancestro, su pasado, su raíz.

Los años 70 los recuerda a ambos ligados a su historia tomando partido por las luchas del campesinado. Custodio fue siempre fiel al campesinado, de la que fue un estudioso a lo largo de más de cuarenta años tanto en sus investigaciones sanmarquinas como en la Confederación de Campesinos del Perú como en la institución CEPES, puntal de este tipo de estudios, en la que trabajó asiduamente. Igualmente, se mantuvo siempre como un militante leal a su partido, Vanguardia Revolucionaria, posteriormente el PUM y siguió fiel en el Partido Socialista. Catedrático, vivió intensamente su vida y siempre investigó el agro. Publicó en la revistas de la UNMSM, del Cepes como del foro Pre-Alas de la Universidad Ricardo Palma y en la revista Sociológica del Colegio de Sociólogos del Perú. Decano Nacional del Colegio de Sociólogos del Perú lo recordamos siempre prudente, íntimo, sosegado, profundo, leal y gran amigo, fraterno y siempre abierto a las coordinaciones.

Max Meneses trabajó sobre el agro y luego fue alumno y discípulo dilecto de don José Matos Mar, quien lo declaró su heredero intelectual. Investigó sobre el movimiento barrial popular en la metrópoli limeña. Publicó diversos libros, ensayos y artículos sobre la gestación de la nueva Lima, el fenómeno barrial, el desborde popular en la capital peruana. Lo vi recientemente dictar una charla sobre la experiencia de la invasión barrial en El Agustino y junto con él, con Julio Mejía Navarrete, con Pedro Jacinto Pazos, con José Matos Mar nos preparamos a publicar un libro sobre Lima.

Igualmente Max estudiaba a los migrantes del Perú en el extranjero, veta abierta por Teófilo Altamirano y bien lograda que Max no dejó de seguir. También trabajó a los inmigrantes extranjeros en su drama alrededor del mundo. Max, catedrático nombrado en la UNMSM como en la Universidad Ricardo Palma, también nombrado en la UNFV de la que se retiró, dedicó varios años laborando en el Instituto Nacional de Planificación. Era un investigador nato, dedicado en cuerpo y alma a la tarea investigativa. Juntó lo cualitativo con lo cuantitativo, la interpretación y el análisis con los números, las estadísticas. Custodio amó al campesinado y se especializó en estos avatares.

Ambos son modelos de vida, de entrega para sus hijos, que no los tuvo Custodio si bien sus alumnos y sus numerosos sobrinos fueron los herederos del ejemplo de vidas vividas a plenitud. Esa es la enseñanza más grande que las generaciones del relevo han de sacar de sus partidas casi juntas. El ejemplo de la entrega, de la perseverancia en la vida.

A toda la familia de sociólogos les transmitimos nuestro abrazo así como la alegría de haber trabajado juntos, de haber soñado juntos con un Perú diferente, sin corrupción, con la ética guiando a la política, sirviendo a la sociedad y no sirviéndose de la sociedad como muchos de los políticos de hoy. Ambos fueron abanderados de la política como entrega, como vocación, como virtud, nada de corrupción, la política como una tarea de servicio, la política como un sacerdocio en donde la corrupción no podía anidar porque era una tarea de titanes guiada por la ética y la moral.

Ambos vivieron la vida con heroicidad, plena de utopías. Una entrega de por vida. Pusieron como lo quería el amauta José Carlos Mariátegui toda su sangre en sus ideas y en sus vidas y no transigieron nunca con la inmoralidad, la falta de ética que hoy se enseñorea en la política y en todos los intersticios de la vida cotidiana.

Un abrazo a toda la familia de sociólogos, cuna de hombre y mujeres para la vida. Que en este XXIV aniversario de nuestro Colegio de Sociólogos del Perú, que acabamos de celebrar el pasado 9 de diciembre, ambos que fueron decano nacional y Max directivo nacional, nos preparemos a recibir nuestras bodas de plata en el 2014 guiados por el ejemplo de Custodio Arias Nieto y Max Meneses Rivas que cumplía años el próximo 7 de enero.

Un abrazo por toda la eternidad, queridos hermanos.
Ha sido hermoso y bueno conocerlos. Jamás los olvidaremos. Están muy fuertemente enraizados en nuestros corazones.

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