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ARCHIVO DE ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

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Feliciano Padilla
Roles actanciales de los personajes de la novela "Aquí están los Montesinos"

Por Luz Adelina Mamani
Fuente: Los Andes, Puno 14/02/10
http://www.losandes.com.pe/Cultural/20100214/33050.html

“Aquí están los Montesinos” es una novela del narrador puneño Feliciano Padilla publicada por la Editorial San Marcos de Lima, en el año 2006. Desde entonces ha merecido numerosos comentarios de críticos literarios del país y se ha elaborado varias tesis universitarias. Por esta novela y por los libros de cuentos que escribió anteriormente, Padilla ha llegado a ser considerado, con justa razón, entre los grandes narradores de la literatura peruana contemporánea.

Este artículo es una parte pequeña del trabajo de investigación “Análisis semiótico de la novela Aquí están los Montesinos de Feliciano Padilla” (Págs. 95, 96 y 97) que con el asesoramiento del M.Sc. Francisco Marino Tipula Mamani, presenté y sustenté en la FCEDUC-UNA a fin de obtener el título de Licenciada en Educación Secundaria, Especialidad de Lengua y Literatura.

Aplicando el esquema actancial de Argüildas Jualián Greimas se ha podido establecer los roles actanciales de los personajes de esta novela de la siguiente manera:

SUJETO: Es Alejandrino Montesinos González, más conocido como Alancho, quien dirige una sublevación de campesinos en el Departamento de Apurímac desde el año 1917, fecha en que su tío don Santiago Montesinos Guzmán junto con sus hermanos Guillermo y Rufino Montesinos Guzmán habían dado muerte en el puente Palqaro de Tambobamba (capital de la provincia apurimeña de Cotabambas) a don Rafael Grau Cavero y Núñez, diputado de esta provincia por decisión del poder limeño desde 1905 por tres períodos consecutivos hasta 1917. La novela presenta a Rafael Grau en circunstancias en que llegaba a Cotabambas para conocer y saber dónde quedaba y cómo era la provincia que representaba; y seguir representándo otros dos períodos más hasta 1925. El padre de Alejandrino Montesinos, el Dr. Aurelio Montesinos Guzmán no había participado en esta emboscada, pero fue él quien pagó los platos rotos ya que fue enjuiciado y sentenciado a la prisión del Cusco y murió allá víctima de una rara enfermedad. El joven Alejandrino Montesinos Guzmán y sus hermanos Aurelio (Aulico) y Luis (Chucho) Montesinos Guzmán participaron en aquella acción armada. A partir de entonces todos los Montesinos Guzmán y los Montesinos González fueron declarados fuera de ley y perseguidos a sangre y fuego por el ejército y los “Wyruros”. Ante esta situación Alejandrino o Alancho y sus hermanos se vieron obligados a defenderse organizando otro ejército con los “indios” de su hacienda, campesinos de las comunidades de Tambobamba y colonos de otras haciendas, a quienes pudo ganarse gracias a las confiscaciones de ganado que hacían en las propiedades de los hacendados opuestos a sus ideales y que luego repartían entre los pobres sin tierra. Alancho estaba involucrado en acciones armadas prácticamente desde 1910, cuando tenía 23 años. En esta fecha tomó la prefectura de Abancay junto con su abuelo materno José del Carmen González y trescientos indios armados. Su abuelo paterno era don Rufino Alejandrino Montesinos Ugarteche, otra hora prefecto de Apurímac que despachaba justicia desde su hacienda de Qoyllurki y no de la oficina de Abancay. Alancho provenía de esta ilustre familia cusqueña, cuya persona más visible era su tatarabuelo el Dr. Santiago Alejandrino Montesinos Del Valle, ex vocal de la Corte Superior del Cusco de 1778 a 1785 y congresista vitalicio por Cotabambas de 1825 a 1836 nombrado por el generalísimo Simón Bolívar.

OBJETO: Es la lucha por la justicia y por el honor. En efecto, la lucha de toda la estirpe de los Montesinos fue por la justicia social bajo el concepto de lo que los hacendados llamaban “justicia”. El tatarabuelo luchó intensamente para crear el departamento de Apuirímac con provincias de los departamentos del Cusco y Ayacucho. Su abuelo Rufino Alejandrino fue la excepción por ser un hacendado prepotente, abusivo y cruel. Su padre Aurelio, sus tíos Santiago, Guillermo y Rufino y ellos mismos (los “Alancho”) deseaban suprimir las desigualdades que se derivaban de aquel centralismo limeño insoportable.

DESTINADOR: El “objeto deseado” es el poder regional. Por primera vez en la historia del sur andino, la lucha de los Montesinos, ahora, dirigida por Alejandrino Montesinos (Alancho), se contraponía al poder central limeño y combatía por intereses de los hacendados, poseedores del poder regional, a fin de pudieran tener la posibilidad de elegir a sus propios representantes y de que el poder regional fuera real y capaz de llevar adelante aquel departamento.

DESTINATARIO: Idealmente, sin duda es el pueblo apurimeño (hacendados, campesinos, pequeños comerciantes y empleados) que se encontraban cansados de que el centralismo los haya puesto en situaciones tan insoportables desde el punto de vista económico y social. Sin embargo, en la práctica lo que los hacendados (incluido los Montesinos) buscaban era fortalecer el poder feudal, el poder de los hacendados. Es cierto que la palabra y la actitud de Alancho de distribuir reses y toda clase de riqueza producto de sus correrías (abigeato) entre los campesinos, podían pintarlo como un héroe popular. Parece que se trata, en verdad, de una lucha por su honor y por su propia supervivencia, en vista de que siempre estaba perseguido a balazo limpio por Guzmán Marquina y sus subordinados.

OPONENTE: Es el capitán Guzmán Marquina, quien representa el poder político y económico del gobierno. Defiende el orden establecido por el centralismo limeño, los intereses del gobierno de turno. “Guzmán Marquina era alto y flaco, lucía un lunar grande sobre el pómulo izquierdo y cuando se reía dejaba notar una mandíbula cuadrada y prominente, de esas que son propias de gente porfiada para alcanzar sus metas” (Padilla, 2006:12). En efecto era un policía terco y corajudo que persiguió a los Montesinos durante casi 30 años. Guzmán Marquina había ascendido a teniente luego de capturar al Dr. Aurelio Montesinos Guzmán y, a capitán después de capturar a Aurelio Montesinos González (Aulico). Pensaba ascender a mayor de la policía luego de capturar a Alancho. Estaba obsesionado con Alancho; se le había escapado cinco veces y había sido víctima de una burla intolerable al ser él capturado una vez por Alancho quien lo obligó a quitarse las ropas y untarse con mierda todo el cuerpo y viajar a caballo en esas condiciones hasta Abancay. Por eso, lo buscaba día y noche y juraba ante Dios atraparlo donde sea. “Si está en el infierno iré a los infiernos”, se prometía a sí mismo. Un día lo atrapó en Qellouno (Provincia de la Convención-Cusco) en el matrimonio de su sobrina Eva y le disparó dos balazos cuando se escapaba. Alancho, a causa de estas heridas mortales falleció delante de su esposa Griselda y de su hijo menor Alejandrino Augusto. Pero, como Guzmán Marquina no sabía nada de aquel suceso fatal, diez años después seguía buscándolo en diversos lugares del Cusco y Apurímac. Y así juraba atraparlo antes de que la muerte lo sorprendiera o lo echaran del servicio por límite de edad; finalmente, matarse si no lo atrapaba. No pudo hacer ninguna de las cosas: ni lo atrapó ni se mató.

AYUDANTE: Se ha registrado ayudantes en los lados del protagonista y del antagonista. Por el protagonista están Aulico, insuperable tirador con revólver, fiel, bohemio, guitarrista y mujeriego como él solo. Naturalmente, también están sus lugartenientes Qello Ñawi, el Chulla Berrío y Cirilo Lloque, “indios” valerosos, intrépidos y grandes tirados de fusil que participaron en todos los combates y, algunas veces, dirigieron ellos solos muchas batallas. Estos lugartenientes hacían incursiones en las propiedades de los hacendados enemigos y robaban cientos de ganado vacuno y caballar que requerían para mantener su ejército y distribuir el ganado entre los “indios” de la zona.

Por parte del antagonista Guzmán Marquina se tiene la participación del prefecto de Apurímac, del sub-prefecto de Cotabambas y de toda la soldadesca que siempre acompañó a este capitán tenaz y valiente ya que se enfrentó sin temor a Alejandrino Montesinos. El ejército, también se considera “ayudante” del antagonista porque varias veces se trasladó hasta Ollabamba, Taqata, Tambobamba y zonas aledañas para aniquilar a Alancho, pero sin conseguirlo jamás.

Como dicen Cronwell Jara y Maynor Freyre la obra tiene magnífica estructura y hace uso de variadas técnicas narrativas como el ritornello, ya que gracias a un flash back la historia comienza por el final. Se añaden monólogos silentes para el discurso de los personajes y se usan muchos narradores. Por eso, cada quien cuenta la historia según su personalidad y punto de vista. La fuente de la novela, según nos informa el propio autor, son textos de historia escritos por varios intelectuales y la memoria colectiva que en este caso está representada por los propios primos hermanos de Feliciano Padilla y por otros informadores anónimos a quienes el autor agradece al inicio de la novela. Es importante también el trabajo del lenguaje. Se puede observar un lenguaje literario estándar cuando interviene el narrador omnisciente y un lenguaje coloquial (castellano andino) cuando hablan los demás narradores, tal como hago notar ampliamente en mi mencionado trabajo de investigación.

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