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Edgar Montiel
Los interpretes de la realidad<br>Saludo a José Carlos Mariátegui Los interpretes de la realidad
Saludo a José Carlos Mariátegui


Por Edgar Montiel
Fuente: Lima, noviembre del 2008.

 

 

gracias por pensar en los que veníamos
como nosotros debemos pensar en los que vendrán
Arturo Corcuera
 
 
 
 
Al cumplirse el 80 aniversario de la publicación de los 7 Ensayos * constituye un deber de gratitud saludar el aporte decisivo de José Carlos Mariátegui al entendimiento de nuestra realidad material y cultural como nación, así como a las alternativas que en su momento propuso. Reconocimiento no tanto a la certeza de sus diagnósticos o a la justeza de sus propuestas –marcadas siempre por circunstancias epocales- como a la pertinencia de su contribución intelectual a ese esfuerzo mayúsculo por hacer inteligible la realidad nacional en su diversidad compleja, sus problemas y alternativas. **
 
La producción de conocimientos es una práctica colectiva, que cuenta con actores individuales y sociales, que son complementarios. Una teoría o una interpretación no es el resultado de una sola inteligencia, por mas lucida que ésta sea, ni pretende ser perenne, sino que su formulación se inscribe en un proceso solidario –como lo calificaba G. Bachelard- en el sentido que avanza por acumulación de saberes, en el que una idea, un concepto, ratifica o rectifica una hipótesis. La producción conceptual avanza, como veremos, tanto por acumulación como por rupturas epistemológicas.
 
En esta construcción colectiva del conocimiento en el campo de las ciencias sociales y humanas –que es donde se debe ubicar los 7 Ensayos-, José Carlos ha jugado un papel de primer orden gracias a su creatividad y a su opción metodológica materialista, marxista, innovación mayor en su momento. Por supuesto, la preocupación por asir una realidad histórica, geográfica y cultural como la peruana, de una urdimbre densa y antigua -que no es lineal en nada- es un enorme desafío que nace en las azarosas circunstancias en que se inicia la formación de la nación. En medio del caos, el colapso del orden incaico y la confrontación violenta del que nacería el nuevo orden colonial, surgieron ya mentes preclaras que se esforzaron por entender mediante el logos escrito o las imágenes lo que iba a ser esa entidad emergente llamada Perú.
 
Por eso, con justicia, se puede asegurar que entonces ya trabajaban en ese afán precursor el Inca Garcilaso y Guaman Poma de Ayala, dos hermeneutas heroicos Ellos sentaron temprano las bases de una tradición interpretativa que luego seguirían Viscardo y Guzmán, Sánchez Carrión, Vidaurre, Unanue, Gonzáles Prada, L.E. Valcárcel, Haya de la Torre, V.A.Belaúnde, los hermanos García Calderón, Porras Barrenechea, Jorge Basadre. Es claro que a este caudal hermenéutico José Carlos Mariátegui aportó una nueva visión de los problemas peruanos, abordados desde un método marxista creativo -modulado por la realidad americana-, y una pulcra escritura de ensayista, donde se aliaron conceptos, intuiciones y prosa esmerada. Suficientes para generar una ruptura epistemológica: los enfoques pre-mariateguístas quedaron como “arcaicos”, y al mismo tiempo se abrían las puertas para entrar en el post-mariateguísmo.
 
Gracias a Mariátegui y los pensadores que lo precedieron se produjo un cambio cualitativo en el análisis de la realidad. En esta tradición se inscriben intelectuales contemporáneos que han proseguido este esfuerzo hermenéutico: Augusto Salazar Bondy, Gustavo Gutiérrez, Francisco Miró Quesada, Hernando de Soto, Aníbal Quijano, David Sobrevilla, Sinesio López, Hugo Neira, Ricardo Melgar, Nelson Manrique, y una fecunda generación emergente que despunta hoy en día. Estos intelectuales forjaron, generación tras generación, una tradición de pensamiento estratégico, preocupada por elaborar exámenes de la realidad que les permitiera responder a los retos de su tiempo. Pusieron de este modo el Conocimiento al servicio de la Política –nótese las mayúsculas- como la contribución propia de los intelectuales a la construcción colectiva de la nación. Los monumentos heredados del pasado por si solos no fundan una nación. No habría nación peruana, como concepto cultural y político, sin un discurso de esta identidad colectiva, y una narración de su actuación histórica. Construcción que fue y es obra de los intelectuales. Hay que reivindicar para los intelectuales, como categoría social, esta contribución capital. (1)
 
Por eso es preferible, cuando se trata de ponderar el aporte de un pensador, de hacerlo en términos de contribución a la construcción cognoscitiva, y no en términos de “vigencia” en el tiempo, como si un dispositivo teórico tuviera un “acabado” destinado a durar el mayor tiempo posible (parcialmente aceptable para los valores estéticos, que surgen con cierta vocación de permanencia). Al hacer una lectura epistemológica de conjunto de los autores que hemos mencionado –se trata en realidad de actores comprometidos con el destino nacional-, se encuentra entre ellos visiones compartidas, ideas que se conectan, conceptos afines, propuestas que se completan, nociones iniciales que se confirman a posteriori , es decir que se formulan discursos “solidarios”. Sólo con esta clase de enlaces, de “tender puentes interdisciplinarios”, y establecer convergencias y distinciones gnoseológicas, se puede producir el corpus de un pensamiento sistémico.
 
Me permito recordar que esta era la tesis que me propuse mostrar en nuestra intervención en el centenario del nacimiento de J.C.Mariátegui (1994), al enlazar los ríos de saberes entre el Inca Garcilaso, que en plena conquista escribe sus “comentarios contra la falsificación de la realidad”, y el Amauta Mariategui, que “ensaya una interpretación de la realidad” en la época republicana (2). Y así como hoy saludamos reconocidos los 7 Ensayos, el año 2009 festejaremos – toda lectura es una celebración- los 400 años de publicación de los Comentarios reales, del mozo Garcilaso (incluido en la Lista Mundial de Conmemoraciones de la UNESCO). También se celebrará el primer centenario del hallazgo, en la Biblioteca Real de Copenhague, del manuscrito de la Nueva corónica y buen gobierno, un documento-testigo de la férrea implantación colonial, escrito y dibujado por el ilustre Guaman Poma entre 1580 y 1615.
 
¿Cómo celebraremos las 8 décadas de los 7 Ensayos? No debería ser la exégesis y la actitud escolástica la manera de dar un abrazo agradecido a José Carlos. Mas grato y útil sería adoptar la misma actitud que él adoptó con Gonzáles Prada: “emular al Maestro en el espíritu, no en la letra”. Y el espíritu de José Carlos fue el de la creación, la vivacidad intelectual, el interés interdisciplinario, la dimensión internacional de su reflexión, y especialmente su marcada preocupación Política por los asuntos principales de la nación.
 
Al respecto, vale la pena anotar que en ciertas práctica intelectuales de hoy se resiente la ausencia de un visión estratégica en los temas que se abordan: muchos estudios de micro-realidades que no se inscriben en una visión de conjunto, abundan diagnósticos de los problemas sociales que no aportan las propuestas remediadoras, como si estuviéramos vetados para la inventividad social y política.
 
En estos tiempos cruciales, de reordenamiento del mundo global, se requiere precisamente privilegiar un pensamiento estratégico para poder responder a los retos de la globalización: ¿Cómo integrar con ventajas la economía peruana a la global? ¿Con qué principios defender el interés nacional al negociar los recursos metálicos y energéticos del país? ¿De qué manera proteger y explotar la vasta biodiversidad que nos brinda la naturaleza? ¿Cómo movilizar las fuerzas creadoras de la sociedad para hacer que el desarrollo y la seguridad ciudadana no sean asuntos de cúpulas o burocracias? ¿En qué sentido reformar la educación básica y superior para conformar una sociedad del conocimiento? ¿Qué nuevas estrategias promover para vencer a la pobreza y la exclusión social? ¿Cómo reformar la política, la democracia y la defensa nacional para asegurar la cohesión nacional? Necesitamos librarnos de ese pensamiento anémico de propuestas, de espalda a las prioridades del país y con poca capacidad innovadora, para poder hacer frente al inmovilismo y la rutina empobrecedoras reinantes, y estar en condiciones de compartir con los movimientos sociales alternativas estratégicas que respondan a los intereses populares y nacionales, en riesgo hoy en día (3).
 
Ante los desafíos de su época, José Carlos supo ser innovador en sus métodos, enfoques y propuestas. Su cuidada escritura le permitió comunicar con claridad su pensamiento. Hoy que las nuevas generaciones lean al Amauta con esmero, sin rigideces, en un dialogo crítico, creativo y de construcción de futuro, pues no se trata de un ejercicio recitativo. Nos toca a las actuales generaciones emular su actitud creadora para brindar nuestras propias respuestas a los desafíos que nos asechan hoy en día.
 
Paris/Lima, noviembre del 2008
 
 
Notas
 
(1) Pedro Escribano.”Estado no considera a intelectuales”. Entrevista a Edgar Montiel, La República, Lima 8 de agosto del 2008
(2) Texto incluido en El humanismo americano. Filosofía de una comunidad de naciones. FCE Lima 2000
(3) Al respecto ver: E. Montiel Gobernar es saber. Formar hombres y mujeres de Estado para la nación. FCE Lima 2006
 
* Mensaje al Simposio Internacional Conmemorativo del Octogésimo Aniversario de la publicación de los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, Lima, noviembre del 2008.
 
** Edgar Montiel es economista y filósofo, funcionario internacional
 
 
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