Desde la otra esquina: Traducciones y comentarios
por Alberto Loza Nehmad
 
Desde el rincón de siempre, a muchos temas se les termina viendo solo una cara, como a la luna. Con la finalidad de enriquecer los puntos de vista cotidianos, "Desde la otra Esquina" presenta traducciones -- de reseñas de libros, artículos, entrevistas -- y comentarios que ofrecen nuevos ángulos de reflexión al visitante de Libros Peruanos
 
 
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Vida artificial, regeneración de tejidos humanos,
hipervínculos a lo real y zombies
 
Artículos de William Saletan, Costas J. Efthimiou y Sohang Gandhi
Traducido por Alberto Loza Nehmad.
 
Presente el pensamiento crítico, la ciencia resulta siempre más fascinante que las creencias y los mitos. En la esta selección vemos algunas notas escogidas por la revista electrónica Slate como las mejores de 2007 en su sección “Naturaleza Humana”. El último artículo, sobre la realidad y el mito de los zombis, proviene de Skeptical Enquirer, revista descrita como “un bienvenido soplo de aire fresco que separa los hechos de los mitos en el diluvio de ocultismo y seudociencia presentes en la escena actual”.
 

Vida artificial
Por William Saletan, “The Best "Human Nature" Stories of 2007”, Slate, 28/12/07 http://www.slate.com/id/2180956/

Primero, los científicos anunciaron que habían transplantado el genoma de un microorganismo a otro, cambiando completamente la identidad y comportamiento del microorganismo recipiente. Ahora, están intentando lo mismo pero con un cromosoma artificial. Afirman haber construido un cromosoma artificial y han programado desarrollar en el plazo de un año “las primeras células vivientes con genomas completamente artificiales”. El concepto es hacer bacterias que produzcan combustibles, fármacos, telas o efectos medioambientalmente beneficiosos. El riesgo es que los bioterroristas exploten esta tecnología o que organismos autorreplicantes difundan enfermedades o se escapen a todo control. Los bioingenieros dicen que, como precaución, están intentando arreglar esos organismos para que se autodestruyan si escapan del laboratorio. Buena suerte.

Regeneración (de tejidos y ...¿miembros?)
Por William Saletan, “The Best "Human Nature" Stories of 2007”, Slate, 28/12/07 http://www.slate.com/id/2180956/

En noviembre, unos doctores anunciaron que —mediante la recolocación, en otras partes del cuerpo, de los nervios cortados— habían restaurado las sensaciones de los miembros perdidos por personas que habían sufrido amputaciones. Ellos concluyeron que a través de la transmisión mecánica de los estímulos a la piel con nervios reimplantados, “una persona amputada podrá algún día ser capaz de sentir un miembro artificial como si éste fuera propio”. Mientras, las fuerzas armadas de EEUU están intentando ir por completo más allá de los miembros artificiales. Están probando la manera de hacer volver a crecer partes perdidas del cuerpo usando la “matriz extracelular”, el material que les dice a las células hacia dónde ir y en qué convertirse. Un hombre fotografió la vuelta a crecer de un dedo suyo (después de haber perdido 3/8 de una pulgada del extremo) a lo largo de cuatro meses.
[Nota sobre matriz extracelular: “...un fino polvo llamado matriz extracelular, obtenido de vejigas de cerdo. El material, presente en todos los animales, es el andamiaje al que se fijan las células a medida en que se dividen y crecen para convertirse en tejido y partes del cuerpo. Por largo tiempo se pensó que en el cuerpo humano se hallaba inerte. Sin embargo, los científicos han descubierto que parece activar procesos biológicos latentes”. Véase The Wall Street Journal: http://online.wsj.com/article/SB117124400862105350.html]

Conciencia vegetativa
Por William Saletan, “The Best "Human Nature" Stories of 2007”, Slate, 28/12/07 http://www.slate.com/id/2180956/

El año pasado, imágenes escaneadas encontraron actividad cerebral cercana a la normal en una mujer que había sido diagnosticada en estado vegetativo porque no respondía visiblemente a los estímulos. El centro activo de su cerebro había perdido las conexiones con su cuerpo. Este año, después de intentar escaneos similares con otros diez pacientes, los científicos dijeron que uno de éstos mostraba “exactamente las mismas respuestas”. En un tercer caso, la estimulación por electrodos restauró la conciencia a una víctima de un daño cerebral aparentemente incurable. En un cuarto caso, un hombre recuperó la conciencia después de 19 años en un aparente coma. Un accidente traumático le había provocado un tumor cerebral que lo hizo incapaz de hablar o mover sus miembros. Él dice ahora que estuvo consciente todo ese tiempo pero que era incapaz de hablar. La feliz implicancia es que alguna gente que creíamos estaba acabada puede ser salvable. El corolario horripilante es que hasta que encontremos a esa gente, ella estará sepultada viva en su cráneo. Preguntas: ¿Cuántos otros están encerrados en sí mismos? ¿Cuáles son nuestras obligaciones para encontrarlos y liberarlos? ¿Hemos ya acabado con algunos de ellos?

Hipervínculos físicos
Por William Saletan, “The Best "Human Nature" Stories of 2007”, Slate, 28/12/07 http://www.slate.com/id/2180956/

Los teléfonos celulares y los códigos de barras está comenzando a convertir el mundo que no está en línea en una Internet. Primero, se pone un código de barras de alta densidad en un objeto para codificar información acerca de él, incluyendo audio o video. Luego se instala en un teléfono celular un software para que éste pueda escanear los códigos de barras y conseguir la información. Esto está sucediendo en Asia y recién comenzando en Estados Unidos. Se puede apuntar con el teléfono a un producto alimenticio y conseguir su información nutricional. Se puede apuntarlo a un cartel cinematográfico para descargar los avances de una película. Uno puede escanear el artículo de un diario impreso y visualizar en el teléfono un video vinculado por un código de barras, o se puede apuntar con el teléfono hacia el aviso de una casa en venta y conseguir los detalles del agente de bienes raíces. Lo bueno es que la velocidad y la conveniencia del ciberespacio pronto cubrirán el mundo físico; lo malo es que la impertinencia y el tumulto del ciberespacio vendrán junto con ellas.

Zombis
Fragmento de “Ghosts, Vampires, and Zombies”, por Costas J. Efthimiou y Sohang Gandhi, Skeptical Inquirer, Vol 31, Jul-Aug 2007 (http://www.csicop.org/si/2007-04/efthimou.html.

Las leyendas sobre zombis presentadas en películas como La noche de los muertos vivientes o 38 días después, siguen un patrón similar al de las leyendas de vampiros. Una vez que se es mordido por zombis, aunque uno logre escapar a una muerte inmediata, finalmente morirá y se convertirá en un zombi. Así, este tipo particular de leyenda zombi sufre del mismo defecto que hemos señalado para la leyenda de los vampiros. Sin embargo, aún nos queda algún trabajo que hacer. Existe un segundo tipo de leyenda zombi que asoma la cabeza en el hemisferio occidental: la leyenda de la “zombificación vudú”. Este mito difiere en algo del arriba descrito, en cuanto los zombis no se multiplican alimentándose de los humanos sino que aparecen por medio de un embrujo hecho por un hechicero sobre uno de sus enemigos. El mito nos presenta un problema adicional: se puede ser testigo directo de muy convincentes ejemplos de zombificación si se viaja a Haití o a cualquier cantidad de otras regiones en el mundo donde se practica el vudú.

Describimos el caso particular de Wilfred Doricent,* un colegial adolescente de una pequeña aldea de Haití. Un día, Wilfred se puso terriblemente enfermo. Sufría violentas convulsiones, su cuerpo se había hinchado tremendamente y sus ojos se habían puesto amarillos. Ocho días después, Wilfred parecía haber muerto. Esto fue confirmado no solo por la familia y los amigos de la familia presentes, sino también por el médico local, quien no pudo detectar ningún signo vital. El cuerpo de Wilfred parecía mostrar hinchazón debida al rigor mortis y despedía el hedor de la muerte y la podredumbre. Fue enterrado poco después.

Algún tiempo más tarde, la semanal pelea de gallos del pueblo fue interrumpida cuando apareció una figura aturdida. Los aldeanos estaban impresionados mientras miraban a alguien exactamente parecido a Wilfred. La persona era en verdad Wilfred, como su familia lo verificó al identificar cicatrices de viejas heridas y otros detalles parecidos. Wilfred, sin embargo, había perdido la memoria y era incapaz de hablar o entender lo que se le dijera. Su familia tuvo que mantenerlo atado para que no se hiciera daño en medio de su incoherente estado. Parecía que el cuerpo de Wilfred se hubiese levantado de la muerte, dejando a su alma en manos de algún hechicero vudú. Las nuevas acerca de la “zombificación” de Wilfred se difundieron rápidamente por la aldea. Se creía que el tío de Wilfred, un hechicero vudú altamente temido, quien había estado envuelto en una disputa por tierras con la familia de Wilfred, era el culpable. El tío de Wilfred fue luego acusado de la zombificación, un crimen en Haití equivalente al de asesinato.

¿Es este realmente un caso de magia supernatural? Para responder a esta pregunta, volvamos nuestra atención a una sustancia altamente tóxica llamada tetrodotoxina (TTX). En un artículo en New Scientist (2001), Bryan Furlow ofrece un repaso de los efectos de TTX en combinación con una noticia de gran impacto:

Al comienzo, los oficiales federales de EEUU pensaron que habían tropezado con un cargamento de heroína. El sospechoso paquete que habían interceptado el año anterior (2000) en tránsito desde Japón hacia una dirección privada en EEUU, contenía varias ampolletas que contenían un polvo cristalino blanco, pero las pruebas hechas en el sitio revelaron que no era ningún narcótico. A los científicos forenses del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore les tomó un tiempo identificar una muestra, y lo que encontraron era alarmante. El polvo resultó tetrodoxina (TTX): uno de los más mortíferos venenos sobre la Tierra.

Gramo a gramo, TTX es 10,000 veces más letal que el cianuro... Esta neurotoxina tiene un terrorífico modus operandi: 25 minutos después su administración, comienza a paralizar a su víctima, dejando al cerebro totalmente consciente de lo que está sucediendo. Usualmente la muerte sobreviene en unas horas, por sofocación o falla cardiaca. No hay antídoto. Pero si los pacientes con suerte pueden aguantar 24 horas, usualmente se recuperan sin complicaciones adicionales...

El equipo de Livermore estimó que para extraer los 90 miligramos de TTX descubiertos por los federales, se necesitaba entre 45 y 90 kilogramos de puffer fish. En el Japón el puffer fish es una delicadeza conocida como fugu, pescado que solamente individuos preparados y autorizados pueden preparar mediante la remoción cuidadosa de las vísceras. Por supuesto, a pesar de los cuidados tomados en la preparación, alrededor de 200 casos de envenenamiento por fugu son registrados al año, con una mortalidad de 50 por ciento. Los síntomas de la intoxicación son los siguientes (FDA, EEUU):

El primer síntoma de la intoxicación es un ligero entumecimiento de los labios y la lengua, que aparece entre veinte minutos y tres horas después de comer fugu envenenado. El siguiente síntoma es una creciente parestesia en la cara y extremidades, que puede ser seguida por sensaciones de ligereza o flotación. Pueden ocurrir dolor de cabeza, dolor epigástrico, náusea, diarrea o vómito. Ocasionalmente, puede ocurrir algo de tambaleo o dificultad al caminar. La segunda etapa de la intoxicación es una creciente parálisis. Muchas víctimas son incapaces de moverse; incluso el sentarse puede hacerse difícil. Se presenta una creciente dificultad respiratoria. El habla resulta afectada y la víctima usualmente muestra disnea, cianosis e hipotensión. La parálisis se incrementa y pueden ocurrir convulsiones, daño mental y arritmia cardiaca. La víctima, aunque completamente paralizada, puede estar consciente y en algunos casos completamente lúcida hasta poco antes de morir. La muerte usualmente ocurre en cuatro a seis horas, con un rango conocido de cerca de veinte minutos a ocho horas.

A veces, sin embargo, una víctima declarada muerta es lo suficientemente afortunada para despertar justo antes de sus funerales e informar a su desconcertada familia que había estado completamente consciente de sí y de sus alrededores a lo largo de toda la ordalía. Por tanto, TTX tiene la inusual característica de que si se suministra una dosis no letal, el cerebro permanecerá completamente inafecto. Si se administra la dosis justa, la toxina imitará la muerte en la víctima, cuyos signos vitales disminuirán a un estado indetectable y cuyo cuerpo mostrará signos de rigor mortis e incluso producirá el olor de la descomposición. Conseguir una dosis tan precisa sería raro en un caso de intoxicación por fugu, pero fácilmente puede ser causada deliberadamente, digamos, por un hechicero vudú que podría deslizar la dosis en la comida o bebida de alguien.

Los secretos de la zombificación son cerradamente guardados por los hechiceros vudú. Sin embargo, Frère Dodo, antes un altamente temido hechicero vudú, quien ahora es un predicador evangélico y firme acusador de la fe vudú, ha revelado el proceso. Resulta que la zombificación se logra dándole a la víctima una poción cuyo principal ingrediente es un polvo derivado del hígado de una especie de puffer fish nativo de las aguas haitianas.

Esto ofrece una explicación de cómo Wilfred podría haber sido hecho parecer muerto, incluso tras ser examinado por un médico. Sin embargo, ya hemos dicho que la parálisis por TTX probablemente no iría a afectar su cerebro. ¿Cómo se explica el comatoso estado mental de Wilfred? La respuesta es la falta de oxígeno. Wilfred estuvo sepultado en un ataúd en el que relativamente poco aire podría haber sido atrapado. La historia de Wilfred probablemente fue la siguiente: lentamente, el aire en el ataúd de Wilfred empezó a acabarse de modo que, cuando despertó de su parálisis inducida por TTX, ya había sufrido algún grado de daño cerebral. En ese punto, sus instintos de supervivencia se activaron y logró excavarse de la tumba —en Haití las tumbas suelen ser superficiales. Probablemente deambuló por algún tiempo antes de terminar de vuelta en la aldea. Este tópico fue el tema de una película de horror, The Serpent and the Rainbow [La serpiente y el arco iris].

El neuropsiquiatra Dr. Roger Mallory, de la Sociedad Médica Haitiana, sometió el cerebro de Wilfred a pruebas de MRI (imágenes por resonancia magnética). Él y sus colegas encontraron lesiones del tipo normalmente asociado con la falta de oxígeno. Parecería que la zombificación no es más que un hábil acto de envenenamiento. Las funciones corporales de la persona envenenada se suspenden de modo que ella parece muerta. Después de ser enterrada viva, la falta de oxígeno daña el cerebro. Si la persona es desenterrada antes de morir realmente por sofocación, parecerá una criatura sin alma (“zombi”), como si hubiera perdido aquello que la hace humana: el proceso cerebral del pensamiento.

*Nota: No nos adjudicamos gran originalidad en la presentación de lo que sigue, salvo en la recolección de materiales de las fuentes y en su arreglo tal como aparecen en este artículo. El caso de Doricent está muy bien descrito en un documental (Arthur Clark C. Zombies: The living dead? (2002); Bryant Furlow, “The freelance poisoner”, New Scientist No. 2274 (20 de Enero 2001): p. 10; Carl Sagan, Broca’s Brain: Reflections on the Romance of Science, New York: Ballantine Publishing Group: p. 58.