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Desde la otra esquina: Traducciones y comentarios |
por Alberto Loza Nehmad |
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Desde el rincón de siempre, a muchos temas se les termina viendo solo una cara, como a la luna. Con la finalidad de enriquecer los puntos de vista cotidianos, "Desde la otra Esquina" presenta traducciones -- de reseñas de libros, artículos, entrevistas -- y comentarios que ofrecen nuevos ángulos de reflexión al visitante de Libros Peruanos
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| El ingenio humano en 2006 |
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Traducción de Alberto Loza Nehmad <albertoloza@librosperuanos.com> |
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Maoísmo digital
Por Steven Johnson
Es famoso que Karl Marx predijo que la naturaleza individualista del capitalismo industrial engendraría su opuesto: una nueva conciencia colectiva que finalmente alimentaría la revolución social. Sin embargo, el viejo dialéctico probablemente habría estado asombrado de ver cuánto colectivismo ha florecido en la reciente economía hipercapitalista de Internet. Primero se tuvo el software de fuente libre: proyectos de ingeniería digital de gran escala milagrosamente ejecutados por grupos de programadores que contribuían con su trabajo intelectual por la mera recompensa de participar en ellos. Luego Google asumió el aparentemente insuperable problema de organizar la información de la web, explotando la sabiduría colectiva inserta en los enlaces entre sitios web. Luego Wikipedia aplicó el modelo del software libre a la producción de enciclopedias y, a pesar de los pronósticos, construyó un genuino desafío a la Enciclopedia Británica en el lapso de solo cuatro años.
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Todo el bombo armado acerca de los poderes de la llamada inteligencia colectiva, sin embargo, estaba llamado a provocar una reacción. Ésta llegó en mayo de este año en la forma de un meditado aunque controversial ensayo escrito por el artista y científico computacional Jaron Lanier. "Actualmente estamos siendo testigos -- escribió Lanier en Edge.org -- del alarmante surgimiento de la falacia del colectivo infalible. Numerosas organizaciones de elite han sido tomadas por asalto por esta idea. Ellas están inspiradas por el surgimiento de Wikipedia, por la riqueza de Google y por la prisa de los empresarios por figurar prominentemente en las listas de los buscadores. Las agencias gubernamentales, los principales departamentos de planeamiento corporativo y las mejores universidades han sido todos infectados por este virus". Lanier ha llamado a este neopensamiento [en el sentido orwelliano] "maoísmo digital". Contra este mito colectivista, Lanier intentó labrar un espacio para el pensamiento y la creatividad de la mente individual.
A diferencia de la mayoría de los manifiestos contrarrevolucionarios, sin embargo, el ensayo de Lanier |
A comienzos del nuevo año, desde esta esquina queremos celebrar algunas muestras del ingenio humano manifestadas en 2006. No son "notas curiosas" sino observaciones de los creativos caminos que recorre la mente enfrentada ante determinados problemas. Por supuesto, no incluimos en estos el meterse a las colas, robar cable del vecino ni sacarle la vuelta al prójimo o al estado con un par de soles. Las notas han sido extraídas de una larga lista de noticias que The New York Times publicó en diciembre del año viejo: http://www.nytimes.com/
indexes/
2006/12/10/magazine/
index.html |
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no se dirigía tanto a derribar al régimen dominante como a limitar sus aplicaciones. "Existen ciertos tipos de respuestas que no deberían ser ofrecidas por un individuo", escribió. "Cuando un burócrata del gobierno establece un precio, por ejemplo, el resultado es a menudo inferior a la respuesta que habría venido de un colectivo razonablemente informado... Pero cuando un colectivo diseña un producto, se obtiene un 'diseño de comité', que es la expresión despreciativa acerca de un mal razonamiento".
En el ensayo, Lanier agrupó todo, incluso la entrada que con su nombre registra Wikipedia hasta la que registra bajo "American Idol", bajo la denominación de maoísmo digital, y muchas de las respuestas al artículo provenientes de un variado grupo de luminarias de Internet observaron que Lanier había dejado de lado importantes diferencias entre esos sistemas para apuntalar su punto de vista. Wikipedia en su conjunto, por ejemplo, es con toda certidumbre una empresa colectiva, pero muchos artículos son escritos y editados por pequeños números de individuos. Wikipedia puede no estar muy lejos de la realidad histórica del mismo maoísmo: un sistema propagandizado con el lenguaje del colectivismo que en la práctica era administrado por una pequeña y poderosa elite.
En cualquier caso, la cultura y la tecnología crecientemente se han hecho dependientes de la inteligencia colectiva y, cualesquiera sean sus fallas, la advertencia de Lanier nos ayuda a considerar las consecuencias de este importante proceso. Un enjambre de mentes conectadas es un recurso fantástico para rastrear virus informáticos o para descubrir oscuras joyas en la web; sin embargo, si alguien quiere ofrecer una gran idea, un argumento sofisticado o una obra de arte, todavía le irá mejor si continúa solo por su cuenta. |
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La cañita filtrante salvavidas
Por Rachel Donadio
Más de mil millones de personas de la Tierra carecen de acceso confiable al agua potable segura, mientras enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea y la tifoidea, dan cuenta de más del 80 por ciento de todas las enfermedades del mundo, según estimaciones de la OMS. En épocas de guerra y desastre, la amenaza se hace aún mayor. El año pasado, Vestergaard Frandsen, una compañía textil basada en Suiza, presentó algo que se espera marque una diferencia: LifeStraw, un artefacto personal de purificación de agua que filtra más del 99.99 por ciento de parásitos y bacterias de cualquier fuente de agua. Un tubo de plástico de 25 centímetros -- piénsese en un snorkel a la inversa -- LifeStraw emplea un sistema de siete filtros, algunos con redecillas otros con sustancias químicas, algunos de ellos tan finos que tienen seis micrones (diez veces más finos que un cabello humano). La fabricación de la cañita cuesta tres dólares y dura un año filtrando dos litros de agua por día.
"La belleza está en su simplicidad", dice Mikkel Vestergaard Frandsen, el presidente ejecutivo de la compañía. En su primera distribución masiva, las agencias internacionales de ayuda distribuyeron 50,000 LifeStraws a las víctimas del terremoto de Cachemira del año pasado, tanto en el lado indio como en el pakistaní. También han distribuido LifeStraws en Uganda, país dividido por la guerra.
Vestergaard Frandsen, compañía que se extendió hacia el capitalismo humanitario durante los años noventa, también manufactura ZeroFly, una cubierta de plástico antimalaria para campos de refugiados, y PermaNet, una red antimosquitos con insecticidas de larga duración. Aún en su fase de pruebas, LifeStraw no filtra todos los virus (incluidos los que causan la polio y la hepatitis), el parásito giardia o metales como el arsénico, un creciente problema en lugares como Bangladesh. Además, el agua filtrada, aunque segura, aún deja algo que desear. Mikkel Vestergaard Frandsen informa que cuando él probó LifeStraw en Kenya, el agua sabíaa bien, pero la experiencia "me hizo pensar en mi padre, quien en la TV danesa bebió agua de un inodoro para demostrar la cañita". |
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La máquina lectora de los estados de ánimo
Por Jennifer Schuessler
La gente con autismo tiende a tener dificultades entendiendo los estados emocionales de la demás gente, lo que puede convertir incluso las conversaciones casuales en un campo minado de sugerencias emocionales perdidas y metidas de pata inadvertidas. En mayo pasado, sin embargo, dos científicos computacionales del Laboratorio de Medios del Instituto Tecnológico de Massachussets presentaron un nuevo artefacto que promete ayudar a que la gente con autismo lleve a cabo la cotidiana "lectura de las intenciones" que otros dan por sentada.
La Prótesis de la inteligencia emocional-social, desarrollada por Rana el Kaliouby y Rosalind Picard, consiste en una pequeña cámara montada sobre una gorra o unos anteojos, que monitorea las expresiones faciales de la conversación del interlocutor y que alimenta con esos datos una computadora de mano. El software sigue los movimientos de los rasgos faciales y los clasifica usando un sistema de codificación desarrollado por el psicólogo Paul Ekman, sistema que se correlaciona con una segunda taxonomía de los estados emocionales creada por el investigador del autismo de Cambridge (y primo del artista que representa a Ali G, el ficticio rapero de comedia) Simon Baron-Cohen. Casi instantáneamente la computadora calcula cada levantamiento de cejas, cada fruncimiento de labios, ofreciendo un veredicto susurrado acerca de cómo se siente el interlocutor (Otra versión del artefacto, diseñada para ser usada por separado, es apuntada al rostro del usuario, permitiéndole comprender mejor, y quizá modificar, la cara que presenta al mundo).
El sistema de el Kaliouby que está siendo actualmente probado en adolescentes con autismo altamente funcional y con síndrome de Asperger, tiene una tasa de aciertos de 85 por ciento cuando lee el estado emocional de actores entrenados, aunque cae a solo 65 por ciento para el caso de la gente común y corriente. Aunque esta tecnología aún tiene un largo trecho que recorrer antes de estar lista para el mercado, el Kaliouby ya está pensando en maneras en las que podría ser de útil ayudando a todos a "avanzar en el rango" definido por el autismo severo en un extremo, y por la inteligencia emocional completamente desubicada, en el otro. Latosos de cóctel y comensales aburridos, ya están ustedes advertidos: el Kaliouby imagina un "aburridómetro" que podría, por ejemplo, hacer que vuestros celulares vibren cuando el software siente que los ojos de su interlocutor se pierden en el vacío del aburrimiento total, mientras un "Detector de monólogos", podría hacerle el seguimiento a los patrones según los cuales usted se toma su turno para hablar, para discretamente sugerirle que deje que alguien más deslice siquiera una palabra en los márgenes de la conversación. |
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Exegetas de insultos: el cabezazo de Zidane
Por Jeff Z. Klein y Robert Macjey
En julio, durante la final del campeonato mundial de fútbol. la estrella de fútbol Zinédine Zidane embistió de cabeza contra el pecho del defensa italiano Marco Materazzi... abriendo toda una disciplina académica digna de análisis científico, cultural y teórico.
Los jugadores mismos inicialmente declinaron discutir exactamente qué palabras intercambiaron antes del cabezazo, así que se dejó a las empresas noticiosas responder a la pregunta. Comenzaron con una lectura de labios forense que volcó a equipos de "análisis labial" sobre la grabación de video de la confrontación. Sus conclusiones: Materazzi había acusado a la hermana de Zidane de prostituta (TV Globo, Brasil); llamó a Zidane con un epíteto racista e "hijo de una puta terrorista" (The Daily Mail, Londres); invitó a Zidane a irse a donde ya se sabe (The Times, Londres); y deseó a Zidane una "fea muerte para ti y para toda tu familia" (la BBC).
¿Por qué tantos resultados? De acuerdo al ortofonista francés Nicole Jubien "Con la lectura de labios, en sentido estricto, se puede descifrar entre 30 y 40 por ciento de lo dicho". El resto, sostiene, es entendido por el contexto. Los primos de Zidane, por ejemplo, quienes viven en un pueblo a 250 kilómetros de Argelia, concluyeron que Materazzi había llamado a Zidane "hijo de Harkis"; Harkis es un término que se usa en Argelia para los argelinos que lucharon por el lado francés durante la guerra de independencia. Este uso habría requerido de un sofisticado conocimiento de la historia norafricana por parte del jugador italiano.
Finalmente, después de una semana de febriles interpretaciones, Zidane reveló lo sucedido: Materazzi le jaló la camiseta; Zidane dijo que si le gustaba tanto se la daría después del partido; Materazzi replicó con algo parecido a "preferiría a tu hermana". Vino el cabezazo. Al final, la conversación global acerca de este intercambio resultó mucho más interesante que los adefesios que se dijeron. |
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Pisos que cosechan energía
Por Clay Risen
El ser humano promedio genera alrededor de ocho vatios de energía con cada paso que da, la mayor parte de los cuales se gasta en vibración. Puede no parecer mucho, pero tómese las 30,000 o más personas que pasan por un terminal principal de un tren subterráneo de cualquier gran ciudad durante la hora punta, y súbitamente se obtendrá una energía respetable. Ese usualmente es un problema para arquitectos e ingenieros, quienes tienen que diseñar estructuras que aguanten esa pequeña pero persistente presión. Sin embargo, Facility, una firma de arquitectos londinense, ve esto como una oportunidad. La compañía propone colocar pequeños generadores hidráulicos en los pisos, para capturar la vibración y convertirla en electricidad.
En 2007, Facility colocará el prototipo de unas escaleras recolectoras de energía y finalmente usará esa tecnología, denominada Pacesetter, como parte de un proyecto mayor dirigido a renovar las estaciones subterráneas de Londres Subcentral. "Por cada paso podemos recolectar de tres a cinco vatios de energía", dice Claire Prince, directora de Facility. "En la hora punta, en este país, algunas de las estaciones más grandes tienen 34,000 personas caminando por ellas. Con cantidades de entre tres y cinco vatios, se está generando una gran cantidad de kilovatios hora, lo suficiente para dar electricidad a los equipos de iluminación y de audio de toda la edificación y aún más". Price y su compañía también están desarrollando una unidad similar para ser colocada en túneles ferroviarios, básicamente, como describe Price, "un microgenerador que resuena a tono con los trenes que pasan y que generará energía que proveerá a una serie de unidades de iluminación LED (con diodos emisores de luz) inalámbricas, tales como postes de luz".
Pacesetter es parte de un creciente cuerpo de artefactos que capturan la energía difusa que emana de la actividad humana y natural, desde grandes plataformas oceánicas que hacen uso de la energía de las olas hasta artefactos como las raquetas de tenis que extraen energía del impacto de una bola y la usan para contrarrestar la vibración, reduciendo así el impacto sobre la muñeca del jugador. Algún día, especula el equipo de Facility, sistemas como Pacesetter estarán en todo lugar, no solo en los pisos sino donde se pueda recolectar eficientemente pequeñas cantidades de vibración u otro tipo de energía producida por el ambiente: bajo el tendido de carreteras, en gimnasios e incluso en tejidos. "Y cada vez más", dice Price. "Las posibilidades son interminables". |
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Hiperopía
Por Clive Thompson
Usted probablemente conoce la parábola de la hormiga y del saltamontes. La hormiga es sabia, y trabaja industriosamente almacenando comida para el invierno. El saltamontes es insensato y juguetea bajo el sol, solo para encontrarse hambriento y con frío cuando llega la ventisca. ¿La moraleja? Resiste las tentaciones del placer cotidiano y serás feliz en el largo plazo.
¿Y qué pasa si eso no es cierto? Esta fue la conclusión de un estudio publicado este año en The Journal of Consumer Research, [Revista de investigaciones del consumidor]. Ran Kivetz y Anat Keinan, profesor y estudiante de administración de negocios de la Universidad de Columbia, estudiaron lo que denominan hiperopía: un exceso de visión de futuro.
Kivetz entrevistó a 63 personas y le preguntó a la mitad de ellas recordar alguna ocasión de la semana anterior en la que hubieran tenido que escoger entre el trabajo y el placer, y luego les pidió que expresaran cómo se sentían acerca de su decisión en una escala ascendente desde "ningún arrepentimiento" hasta "muy arrepentido". Luego Kavitz le preguntó a la otra mitad hacer lo mismo para una decisión similar pero de hace cinco años. Cuando el momento en cuestión había sucedido la semana pasada, quienes trabajaron industriosamente informaron que estaban felices de haberlo hecho. Quienes se divirtieron dijeron que se arrepentían. Sin embargo, cuando los sujetos consideraron la decisión de hace cinco años, las respuestas expresaban lo opuesto: quienes habían trabajado duro lo lamentaban; quienes se habían relajado estaban felices de su decisión.
Kivetz también entrevistó a 69 estudiantes de la Universidad de Columbia que habían regresado con una semana de anticipación luego de las vacaciones de invierno y encontró que como grupo estaban divididos aproximadamente en dos grupos iguales, entre el arrepentimiento y la satisfacción por haber trabajado durante las vacaciones o por haberse divertido. Por el contrario, cuando Kivetz conversó con ex alumnos que se habían graduado hacía 40 años, la imagen era mucho más desigual: quienes no se habían ido de juerga se mostraban amargados por el arrepentimiento, mientras que quienes sí lo habían hecho, estaban entusiastas acerca de su decisión de entonces. "En el largo plazo", escribe Kivetz, "inevitablemente nos arrepentimos de ser virtuosos y quisiéramos haber sido más hedonistas".
Este comportamiento, especula Kivetz, se debe a la naturaleza de la culpa. Esta emoción es "caliente": arde brillante pero brevemente. "La culpa surge rápidamente -- él observa -- y cae rápidamente".
¿Significa esto que quienes trabajan duro son unos tontos? Incluso Kivetz se muestra un poco incómodo ante esta idea. Sostiene que la hormiga, y no el saltamontes, es un buen modelo para la mayoría de las decisiones. Después de todo, tarde o temprano, en efecto viene una ventisca. "Mis investigaciones -- dice -- no son una licencia para pecar". |
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Una sal que no hace grumos
Por Clive Thompson
Todos conocen los problemas que la humedad trae a la sal. Uno levanta el salero, lo pone de cabeza... y no cae nada.
El problema es molecular. Los granos de sal tienen forma de cubo de modo que no es difícil que se agrupen como si fueran piezas de Lego. Los productores de sal han creado una sal que no se agruma, añadiéndole sustancias que evitan el enlazamiento molecular. Este año, sin embargo, en el número de julio de la revista Cristal Growth and Design, un equipo de científicos indios anunció que habían descubierto una mejor manera de atacar este problema: produjeron granos redondos de sal.
Para lograr esto, agregaron el aminoácido glicina a una cacerola de salmuera y dejaron que el líquido salino se evaporara. Los cristales resultantes tenían la forma de dodecaedros: granos de doce lados. En esta forma casi esférica, los granos ya no estaban almacenados como ladrillos sino más bien como naranjas en un costal. Los investigadores pusieron parte de esta sal redonda en un contenedor, la dejaron ahí por un año y encontraron que aún se deslizaba fácilmente.
La glicina tiene un efecto colateral: hace que la sal sea ligeramente dulce. Pushpito K. Ghosh, uno de los principales científicos del proyecto, sostiene que él no puede detectarlo ("Y he comido mucha de esa sal", dice), aunque sospecha que los chefs sí podrían notarlo. |
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Los cuadros impresionistas detectores de contaminación
Por John Glassie
"Sin la neblina, Londres no sería una ciudad bella", escribió el pintor francés Claude Monet a su esposa, Alicia, durante una de sus largas visitas a Inglaterra. En esa época, pocos londinenses habrían estado de acuerdo con esa afirmación, cuando la ciudad estaba ahogada por el smog de la Revolución Industrial, aunque nadie niega la belleza de los coloridos cielos que empezó a pintar allí entre 1899 y 1901. La contaminación nunca lució tan atractiva como cuando fue vista con los ojos de Monet.
Actualmente hay evidencias de que las imágenes atmosféricas de Londres de Monet no fueron invenciones impresionistas, sino el resultado de una observación altamente exacta. De acuerdo a un artículo publicado en agosto por dos científicos ambientalistas, las pinturas (de las que ahora aún existen cerca de cien) pueden "ofrecer información útil en el análisis de la neblina y la calidad del aire de Londres durante ese período", un período antes de que se registrara rutinariamente los niveles de contaminación.
En su estudio, Jacob Baker y John E. Thornes de la Universidad de Birmingham, analizaron la posición del sol en 9 de las 19 pinturas de la serie "Las casas del Parlamento", de Monet. Thorne dice que " había una correlación perfecta" entre la posición del sol en las imágenes, las posiciones solares reales derivadas de los registros astronómicos y las fechas en las que Monet -- según le escribió a su esposa Alicia -- empezó sus obras. "Podemos datar, casi dentro de un rango de 15 minutos, en qué momento él colocó el sol sobre ciertas imágenes", dice Thornes. Tras haber encontrado cierta información cuantitativa en las pinturas, Baker y Thornes dicen que esperan encontrar más. "Creemos -- sostiene Thornes -- que podemos deconstruir básicamente las imágenes para averiguar cuánto humo habría habido en la atmósfera para crear la visibilidad y los colores presentes en, por decir, febrero de 1900".
Algunos historiadores del arte dudan de que las pinturas de Londres contengan tanta evidencia documental señalando, entre otras cosas, que Monet continuó trabajando en muchas de esas imágenes después de que retornó a su estudio en Giverny, Francia. "No hay duda de que Monet era sorprendentemente fiel a lo que se le presentaba delante", sostiene el estudioso de Monet Paul Hayes Tucker, "pero al mismo tiempo, por ejemplo, él tenía cierta preferencia por los tonos rosados. Siempre trató de introducir tonos rosa en sus pinturas a lo largo de toda su carrera".
Thornes acepta que "la nuestra es solo una hipótesis", aunque mantiene que "estamos bastante optimistas de que llegaremos a algo con estas investigaciones". |
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