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Los héroes son hechos por la suerte, la voluntad, las circunstancias y el tipo de exageraciones que siempre siguen a las acciones excepcionales de cualquier tipo. Huey P. Newton fundó el Partido de las Panteras Negras para la Autodefensa junto con Bobby Seale en 1966, el año que el poder negro oscureció los cielos del movimiento por los derechos civiles. Con boinas y chaquetas negras, Newton se presentó como un hombre que no tenía ninguna paciencia para la no violencia y que ya no aceptaría sin retaliación las acciones violentas contra la gente negra. Haciéndose eco de lo afirmado por Malcom X, prometió vivir según la ley de las armas con el fin de obtener el respeto que la gente negra, supuestamente, nunca había tenido la valentía de exigir. "Por todos los medios necesarios" se convirtió en la contraseña de las Panteras Negras, y significaba que todo era posible en nombre de la revolución negra. Aunque él habría supervivido a un tiroteo con la policía, a la prisión y a un número de planes de asesinarlo, reales o imaginarios, Newton murió en el oscuro lecho que él mismo se hizo y del que sabían solo aquellos cercanos a él. |
Flores A. Forbes |
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Aparentemente Newton tenía la misma habilidad de manipular a sus seguidores, por medio de la comprensible hostilidad que ellos sentían hacia el racismo, y basándose en las desafortunadas fantasías románticas que tenían acerca de sentirse revolucionarios de una vanguardia del cambio social que se echaría abajo el gobierno de los Estados Unidos.
Forbes se unió a las Panteras Negras a finales de los años sesenta y trabajó duro hasta hacer las funciones de guardaespaldas, hombre de choque y de armas del círculo íntimo del partido. En su calidad de alguna vez cabeza del "brazo militar" de las Panteras, ha sido testigo de cosas que nunca antes habían sido puestas en claro. Con una narrativa sin pretensiones y un estilo casual que asume los intentos de asesinato, los juegos con armas, las palizas, la extorsión y los arrestos como ocurrencias normales, Forbes le levanta las sábanas a Newton con tanta autoridad que los argumentos que expone contra la leyenda de las Panteras Negras serán difíciles de desechar. Con un detalle sin paralelo, nos es presentada la historia desde dentro de un grupo izquierdista de "revolucionarios" cuya organización evolucionó hasta convertirse en una lucrativa empresa criminal, el primer paso de un gran plan en el cual se tomaría por asalto la estructura política de Oakland. La Chicago de Al Capone puede haber servido de modelo.
El partido estaba tan influenciado por la novela de Mario Puzo El Padrino como por el Libro Rojo de Mao o Los desdichados de la Tierra de Frantz Fanon. Debido a que contaban con más asesinos entrenados y con más armas, las Panteras pudieron sostenerse a sí mismos y comprar propiedades urbanas con dinero producto de la extorsión del bajo mundo negro de Oakland. A comienzos de los setenta, la organización se retiró a Oakland por mandato de Newton, cerrando todas sus oficinas nacionales. Esto fue en respuesta a la presión ejercida por las fuerzas de la ley locales y federales, por grupos rivales como los nacionalistas negros de Los Ángeles, que se autodenominaban US [Nosotros], y por quienes desde dentro de Las Panteras querían separarse e iniciar un criminal Ejército de Liberación Negra después de haber decidido que la guerra de guerrillas debería comenzar inmediatamente dado que los esfuerzos comunitarios de las Panteras como el programa de desayunos gratis no eran suficientemente revolucionarios. Muchos miembros de las Panteras murieron a manos de todas estas fuerzas, usualmente a manos de la policía, quien comprensiblemente quería destruir a las Panteras Negras, ya sea mediante su apresamiento o a plomazos. En 1986, Eldridge Cleaver le dijo a la revista Magazine: "Nosotros salíamos y emboscábamos policías, pero si nos cogían les echábamos la culpa y afirmábamos nuestra inocencia. Es lo que hice yo mismo en el caso en que estuve envuelto".
Por supuesto, dado nuestro extraño sentido romántico de los años de las Panteras Negras, estamos acostumbrados a escuchar que se describa a las fuerzas de Huey Newton como víctimas heroicas constantemente perseguidas, apresadas o asesinadas por la racista estructura del poder. Will You Die With Me? es un correctivo para todas esas habladurías. El libro resulta escalofriante en su nada pretencioso retrato del autor como nadie más que un ominoso autómata que, una vez que se tragó toda la ideología siendo adolescente, fue capaz de seguir órdenes sin importar cuán frías y absurdas podrían haber parecido. Él aceptó todas las purgas en el partido sin protestar y fue incluso capaz de silenciosamente aceptar la expulsión del partido de una mujer a quien amaba y con quien había vivido tres años. Forbes era el tipo de gente más peligroso: el verdadero creyente que acepta que su trabajo es cumplir o morir, sin preguntar jamás por qué.
Las descripciones que presenta el libro de las reuniones en el departamento de Newton nos dan una imagen del poder que él tenía sobre sus seguidores: "El menú de estas sesiones era una permanente dieta de cocaína, coñac y cigarrillos. Huey no fumaba marihuana como la mayoría de nosotros porque él decía que lo ponía paranoico. De todos modos, la mayor parte del tiempo él hablaba sobre su plan de tomar el poder en la ciudad de Oakland y otros territorios cercanos, como los bares clandestinos y las covachas de consumo de crack del sur de Berkeley. Nosotros nos sentábamos alrededor mientras Huey deambulaba por la casa contando largas e intrincadas historias que siempre tenían un clímax fascinante".
En octubre de 1977, después del intento de asesinato de una mujer que se esperaba iba a testificar contra Newton en un juicio criminal, Forbes salió huyendo, herido y reflexionando. Al manejar a Chicago con dos amigos panteras, se dio cuenta de que los tres podían muy bien decirle adiós a sus días en las Panteras Negras. Concluyó también que durante los últimos años sus pensamientos y creencias "fueron personalistas y estrechos. La gran imagen de ayudar a nuestra gente había resultado subordinada... No estoy seguro de si "el pueblo" seguía dándonos alguna motivación". Forbes terminó rindiéndose a la policía y finalmente fue condenado a ocho años de prisión.
Parte del poder del libro es ver cómo este hombre lentamente se liberó del iceberg de una ideología a la que se había sometido y por la que estaba dispuesto a conseguir ciertas metas "por todos los medios necesarios". Gran parte del valor del libro reside en que nos ayuda a enmendar las carencias de nuestra literatura nacional, que nunca ha examinado suficientemente la política radical de los sesenta. Sin duda, Flores Forbes no logra el tipo de profundidad que se esperaría de un Ralph Ellison o de Richard Wright en American Hunger. No obstante, lo que Forbes hace es presentar con maravillosa facilidad el horrendo autorretrato de un hombre que voluntariamente congeló su propio corazón, sometió brutalmente a un número de personas y casi pagó el precio final en ese proceso. |