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Rincón del lector |
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Este espacio virtual está dedicado a todos los lectores: niños, jóvenes y adultos. Los primeros pueden acceder directamente desde aquí a webs como Chicos y Escritores y otros sitios de interés, que les ofrece la oportunidad no sólo de divertirse sino de escribir, aprender y compartir. Los jóvenes y adultos tienen varias opciones: pueden participar en el foro sobre temas relacionados con libros, recomendar su libro favorito y, si lo desean, enviarnos una reseña de un libro peruano. |
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| Reseñas: |
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| Miguel Angel Capuñay Gonzáles (Docente) Chiclayo, 11 octubre 2007 |
Tungsteno de Cesar Vallejo
Tungsteno es una obra que simboliza las injusticias y miseria que viven los pobres de este tiempo actual. Esta obra nos invita a reflexionar de como luchar por una sociedad justa y solidaria, y no abusar del poder político, económico, contra los mas pobres. Pues vemos como de manera diáfana, vallejo nos relata como empresas extranjeras mineras llegaban a establecerse en ciudades del Perú explotando y marginando a los soras. Pues vemos que en nuestra realidad actual se vive un panorama cruel con nuestros hermanos peruanos, estas empresas buscan su beneficio económico con la estación de metales, sin importarles la contaminación que producen en estos pueblos pobres, que sobreviven solo con el cultivo de sus tierras. Finalmente insto a todos los peruanos a leer tungsteno, para de esta manera concienciar socialmente que nuestra lucha es por los mas pobres, niños abandonados, jóvenes sin futuro, mujeres marginadas, ancianos relegados. Emprendamos esa tarea de justicia y amor enarbolada en la obra de cesar vallejo. |
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| Jack Farfán Cedrón (Poeta) Cajamarca 10 octubre 2007 |
Kafka en la orilla de Haruki Murakami
Kafka Tamura, un adolescente de 15 años, decide escapar de su casa para refugiarse en una biblioteca, en Takamatsu, al sur de Japón, porque no se llevaba bien con su padre, un reputado escultor. El destino del adolescente se ve envuelto con el de la secreta señora Saeki, quien a los 15 años es retratada en una playa. El cuadro obsesiona al muchacho, por la belleza de la adolescente, la señora Saeki, que a ratos aparece como un espectro viviente encarnado en una preciosa jovencita, por los recintos de la biblioteca donde Tamura se aloja durante su aventura. La señora Saeki, como una obsesionante hipótesis de Kafka, podría ser su madre, quien lo abandonara a los 4 años.
Narrada en primera persona, presente simple, la voz de Kafka llega como un eco del pasado al destino de la guapa señora Saeki, con la que mantiene una tortuosa relación. Signados por la tragedia de Edipo, los dos destinos se ven envueltos por el latido suave del amor.
Vuelta a la moneda. Satoru Nakata, un anciano que pierde la memoria a los nueve años a causa de un extraño accidente acaecido en la segunda guerra mundial, y que suele hablar con los gatos, se ve envuelto en un tétrico asesinato de un hombre que les arrancaba las almas a los felinos, extirpando sus corazones y comiéndoselos para obtener sonidos de flautas mágicas que le servirán para construir una gran flauta cósmica. Kôichi Tamura, el padre del muchacho, es asesinado la misma noche del tenebroso encuentro entre el anciano Nakata y Johnnie Walken, el devorador de corazones de gatos, quien le pide al anciano Nakata que lo mate, para cumplir con su tenebrosa misión. Hecho acaecido, Nakata y sus dos gatos escapan.
Las aventuras de Nakata con el joven Hoshino en un viaje improvisado a partir de la lluvia de sardinas y caballas, al lado de la estación policial del barrio comercial del distrito de Nakano; el enigma sinfín de la puerta de la entrada; el encuentro con la señora Saeki, quien encomienda al viejo Nakata quemar sus escritos de toda una vida signada por el recuerdo del primer amor, para anegar el pasado, recrean un ambiente que sólo un largo sueño podría haber trazado. Calmos pero ágiles, discurren todos los espacios narrativos que componen la novela Kafka en la orilla.
Una voz esquizofrénica en tercera persona, la del joven llamado Cuervo, le susurra por ratos a Kafka, alentándolo: eres el muchacho más listo y fuerte del mundo .
Los sucesos fantásticos en Kafka en la orilla ocurren de una manera que no sorprende, y se deslizan sutilmente en la mente del lector, como los haikus: una lluvia de caballas y sardinas, punto de partida de la odisea del buen Nakata; otra lluvia de sanguijuelas sobre unos pandilleros que golpeaban a un hombre; las peripecias de Nakata y el joven Hoshino, con la piedra de la entrada a cuestas; el enigma que encierra la canción Kafka en la orilla del mar; los destinos que apenas rozan sus extremos para fundirse en una sutil historia ágil y gris, irreal y presente, etérea, cada vez más interesante hasta la última frase en la que como si hubiera despertado, Kafka Tamura decide empezar todo de nuevo, en un mundo nuevo.
*Referencia bibliográfica: Murakami, H, 2007. Kafka en la orilla. Tusquets Editores. Barcelona España. 584 pp. |
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| Jack Farfán Cedrón (Poeta) Cajamarca, 24 setiembre 2007 |
Kcreatinn, Creación y más
El pesimismo no es fuente de inspiración, es un estilo de vida que se lleva de la mano con lo mejor que tenemos los seres humanos: la sinceridad. A diario llevamos preocupaciones, anhelos, frustraciones, y casi siempre nos olvidamos de llevarnos consigo nuestra sinceridad. Por qué arrancar con esta reflexión, ¿sincera? Es simple, la sinceridad no cuesta mucho, mucho más que la mentira. A menudo la mentira ha desencadenado en grandes gastos de dinero para los hombres, en grandes caos existenciales que no existirían si fuéramos sinceros. Este primer número de la Revista Kcreatinn apela a un juicio certero al momento de escribir: la sinceridad. Nadie más que nosotros para hablar de una manera casi desnuda a cerca de nuestros propios demonios, de nuestros propios rollos existenciales, poniendo como telón de fondo una visión pesimista de la vida. Ni apenas edulcorada, ni siquiera acre, ni un tanto salada debe ser la literatura, más bien creo que debe apuntar a un juicio certero, es decir, si quiero ser un hijo de puta, lo seré, y de manera total, no a medias; si quiero ser un pobre y triste imitador de Neruda, lo conseguiré a punte de trabajo; si quiero ser un nihilista en potencia, pues antes debo leer toda la filosofía, o al menos gran parte de ella. Nada es ni debería ser gratuito. Este esfuerzo colectivo busca dar a conocer buenos trabajos literarios y más bien en los primeros números se ha ensañado con no dar cabida a los renombrados, a los faranduleros, más bien un mostrar el lado menos publicitado de esa fauna que es la literatura. Algo más que sueños traslucen estos textos de la Revista Kcreatinn, textos de variado corte: el artículo, la prosa, la ficción, la reseña. Algo parodiada, algo remebunda y trasgresora del sistema es el magma o corpus de la Revista Kcreatinn. No es mi intención reseñar todos y cada uno de los apartados, como un condenado y sistemático científico o matemático, no es ni mucho menos mi intención hablar de todos y cada uno de los autores, que más que dedicados a la literatura van más con lo de sobrevivir en sus rutinarios trabajos, gracias a los cuales ha sido posible la edición de este sueño, que tal vez nació en algún conocido bar o club nocturno de esta dormida Cajamarca. Parabienes. |
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| Jorge Antonio Salcedo Chuquimantari (Estudiante de sociología. Colaborador habitual del suplemento cultural SOLO4 diario CORREO. Edición Regional). Huancayo, 30 agosto2007 |
Titulo: Los inocentes
Autor: Oswaldo Reynoso
Reseña: Un lenguaje nuevo, para un mundo nuevo.
La generación del 50 es, que duda cabe, una generación repleta de autores capitales que marcan el inicio de la modernidad en la prosa peruana. La cabeza más visible, el representante principal, la punta de lanza es, cómo no: Mario Vargas Llosa. Sin embargo, existen también otros narradores importantes que, desafortunadamente, solo circulan en espacios académicos y que se sería necesario redescubrir; se me ocurren algunos nombres: Carlos Eduardo Zavaleta, Luis Loayza, y, acaso, uno de los principales renovadores del lenguaje literario en nuestro país: Oswaldo Reynoso; autor de un libro que marcó el inicio de la literatura juvenil peruana: Los inocentes.
A Reynoso se le podría culpar de cierta inconstancia en el oficio literario: recordemos que entre el libro El escarabajo y el hombre publicado en 1970 y En busca de Aladino publicado en 1993 hay un lapso de 23 años; pero lo que está fuera de discusión es que en cada libro que Reynoso nos regala despliega frescura y espontaneidad, deslumbrantes metáforas, lenguaje preciso. Los inocentes no es la excepción.
Los inocentes, editado en 1961, fue un texto que inauguró toda una época en nuestro país. Aunque en el momento de su aparición las mezquindades y la polémica con respecto a este libro no faltaron. Incluso los dos fundadores de la novela en el Perú: José María Arguedas y Ciro Alegría tuvieron reacciones divergentes. Alegría declaró en el diario Expreso que el autor de Los inocentes estaba abrumado por la influencia de James Joyce.
La posición de José María Arguedas fue menos conservadora, ya que elogio el texto de Reynoso y lo calificó como un libro de cuentos con una escritura vivaz y novedosa. Además publicó un artículo en el suplemento dominical de El Comercio en el que entre otras cosas dijo: Un mundo nuevo requiere un lenguaje nuevo sentíamos angustia ante la demora de la aparición de un hombre que interpretara en las artes este momento de trasformación, la narrativa lo estaba esperando hasta la aparición de Los inocentes. Oswaldo Reynoso ha creado un estilo nuevo: la jerga popular y la alta poesía reforzándose, iluminándose Amén, maestro.
El mismo Arguedas era conciente si no del fin por lo menos de la decadencia del Indigenismo. Por ello saludó con tanto fervor una obra que ya no hablaba del campo y denunciaba las injusticias sociales perpetradas por los terratenientes. Los inocentes es un libro plenamente inscrito en la narrativa urbana. Sus jóvenes protagonistas: Cara de ángel, Colorete, Carambola, El Príncipe, El Rosquita son adolescentes arrojados a un medio hostil y que enfrentan la vida sin esperanza, pero con rebeldía. Sintonizado de cabo a rabo con el espíritu juvenil y con una influencia Joyceana innegable, Los inocentes es un libro que cala en el alma de la ciudad de ayer y de hoy.
Cuentan que Arguedas propuso en una conversación privada (dato verificable en el texto de Martínez Libro de los espejos) que Oswaldo Reynoso bien merecía el premio nacional al mejor libro en prosa; un galardón que entregaba el gobierno por intermedio del Ministerio de Educación. Sin embargo, Los inocentes nunca se hizo del reconocimiento. Paradójicamente, ese año, Arguedas obtuvo el galardón por Los ríos profundos. Para terminarla de malograr, dos años después, 1963, aparecía en España la monumental, la colosal, y sobre todo vanguardista La ciudad de los perros, ¿hace falta apuntar de quién?, y así el importante aporte de Reynoso terminó siendo injustamente opacado. Sin embargo los lectores hemos sabido reconocer a Los inocentes como un verdadero clásico de la literatura peruana y a su autor Oswaldo Reynoso como uno de los narradores más sólidos de nuestra tradición literaria.
Editorial: Peisa
Edición: Lima
Páginas: 96 |
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| Jorge Antonio Salcedo Chuquimantari (Estudiante de sociología. Colaborador habitual del suplemento cultural SOLO4 diario CORREO. Edición Regional). Huancayo, 13 julio 2007 |
Titulo: Guerra a la luz de las velas
Autor: Daniel Alarcón
Reseña: Promesa incumplida
Suele ocurrir. Y a mí me acaba de pasar con el conjunto de cuentos Guerra a la luz de la velas; la ópera prima del peruano-norteamericano Daniel Alarcón (Lima-1977). Sucede que en ocasiones hay libros precedidos por excelentes críticas y que después de ser leídos, uno no encuentra el aluvión de cosas positivas que otros ubicaron. El libro de cuentos que va apareciendo no es el que esperabas y la esperanza de leer un texto genial se va desvaneciendo con el doblar de cada página.
Aquí, entonces, caben dos posibilidades. Posibilidad uno: qué el libro sea, quizás, uno más del montón y que todos los demás estén equivocados excepto yo. Posibilidad dos: qué mi sensibilidad no esté a la altura del texto en cuestión, y que por ese motivo no pueda captar las sutilezas de un obra con una fuerza poética arrolladora, llena de metáforas y con un abanico deslumbrante de sentidos, también es una posibilidad, incómoda, hay que admitirlo.
Con todo lo dicho anteriormente no quiero insinuar que Guerra a la luz de las velas sea un texto mediocre, mucho menos malo, al contrario, es un libro que está escrito, se nota, por un profesional. La edición es pulcra, esmerada. Los once cuentos que contiene la obra de Alarcón están fraguados con una prosa llana, transparente, sin dejar de ser esmerada. Cumplen con la regla de oro de la última generación de narradores peruanos: la norma del estilo cuidado, bonito. Entonces se preguntarán, ¿qué ocurre para que este libro jamás logre despegar y no llegue a colmar las expectativas de este reseñador? La respuesta es muy simple, y para ejemplificarla me voy a tomar la licencia de parafrasear a Fernando Niembro, un comentarista deportivo de la cadena argentina FOX SPORTS. Niembro, al referirse a un genio del fútbol mundial dice: hay jugadores malos, cumplidores, buenos, y jugadores que emocionan Messi es un jugador que emociona. Creo que la misma analogía podría utilizar para catalogar a los escritores: hay escritores malos, cumplidores, buenos, y escritores que emocionan García Márquez, Vargas Llosa, Borges, por ejemplo, son escritores que emocionan.
Creí, debido al éxito de crítica sin lugar a dudas, que Daniel Alarcón era un escritor que emocionaba. Me equivoqué. Y es que hay algo que tienen los genios como Messi en el fútbol o García Márquez en la literatura que esperaba descubrir y nunca hallé en Alarcón. Ese algo resulta un poco impresionista, me refiero a una cierta materia, a un feeling, una marca indeleble de fábrica que jamás se podría aprender en un taller de técnica narrativa, para el caso de los escritores, o una academia de fútbol para el caso de los jugadores. Ese algo con lo que uno nace o no nace. Algo que viene impregnado en el ADN que penetra en la piel y apasiona, electriza, y que difícilmente se puede entender. Ese instinto brutal que permite que Messi amague y convierta el gol en el momento preciso, o que García Márquez con sólo pergeñar una frase contundente desencadene una tragedia de proporciones inimaginables. Ese algo, puramente instintivo, simplemente se tiene o no se tiene.
Y Alarcón no cuenta con ese nervio. Por ese motivo su libro de cuentos resulta decepcionante, a pesar de no ser una publicación deficiente. Los relatos de Daniel Alarcón dejan un sabor impreciso, no son profusas las descripciones costumbristas de la ciudad de Lima, lo cual es un mérito rescatable, sin embargo, le falta riesgo. Alarcón parece un volante de contención, de esos que nunca realizarían una jugada diferente, impredecible, aquellos que solo recuperan pelotas, distribuyen el balón, manejan los tiempos, son ordenados, pero jamás meten un gol. Jugadores que rara vez lucen. Cumplen su chamba y ya está. Incluso el cuento más famoso de la colección, Ciudad de payasos, es muy tradicional. Luego de terminar de leerlo uno queda con la sensación de que ya lo leyó antes y que Julio Ramón Ribeyro ya lo escribió, mucho mejor, décadas atrás. Me he propuesto, después de todo, leer Guerra a la luz de las velas en su idioma original. Alarcón escribió estos cuentos en inglés, existe entonces la probabilidad que en el fragor de la traducción se haya perdido mucho de su esencia que otros percibieron y que yo, al fagocitar (la palabra es de Iván Thays) el libro en español, nunca encontré.
Editorial: Alfaguara.
Edición: Lima, 2006
Páginas: 265. |
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| Jorge Antonio Salcedo Chuquimantari (Estudiante de sociología. Colaborador habitual del suplemento cultural SOLO4 diario CORREO. Edición Regional). Huancayo, 20 junio 2007 |
Titulo: El mundo es ancho y ajeno
Autor: Ciro Alegría.
Reseña: PRIMERA NOVELA PERUANA.
La novela fue un género que germinó tarde en nuestro país, bien entrado el siglo XX. Cosa curiosa si tomamos en cuenta que ya para el año 1922, mientras alrededor del planeta aparecían obras trascendentales en verso como La tierra baldía de Thomas S. Eliot, o Los sonetos a Orfeo de Rilke; en el Perú se publicaba también, y en perfecta sincronización, Trilce de Vallejo.
Luego, casi en el ocaso de esa década, 1928, salió a la luz esa oda a la experimentación formal alucinada y alucinante que es Cinco metros de poemas de Carlos Oquendo de Amat, y ese mismo año, un libro también experimental, a caballo entre la poesía y el cuento, La casa de cartón de Martín Adán. Pero en novela, hasta ese momento, todavía nada significativo.
Recién es en la década del cuarenta, 1941 para ser exactos, que aparecería la monumental obra de Ciro Alegría, El mundo es ancho y ajeno, para llenar ese vacío e inaugurar en serio y con mayúsculas la tradición novelesca en el Perú.
El argumento del libro, en líneas generales: el drama de la comunidad de Rumi. Las peripecias del sabio alcalde Rosendo Maqui por defender las tierras de su pueblo contra el abuso del pérfido hacendado Álvaro Amenábar, quien, amparado en las leyes injustas, intenta despojar a la comunidad de lo único que tienen: la tierra para cultivar.
Sin lugar a dudas, es mucho lo que se puede decir a favor del libro de Ciro Alegría (a decir verdad, tanto como lo que se puede afirmar en su contra) así es que, a riesgo de pecar de blasfemo voy a empezar por lo malo:
Mi primera objeción va para el narrador omnisciente, aunque hay instantes en que utiliza el monólogo interior. Evidentemente emparentado con la tradición decimonónica, la novela de Alegría envejece siglos cada vez que este narrador se cuela en la historia en líneas poco felices como: a su tiempo contaremos la historia de Anselmo , ya tendremos ocasión de referir la historia de Frontino , páginas tras vimos . La segunda objeción, va para la descripción a veces morosa y grandilocuente de los paisajes y las costumbres. Existen, asimismo, capítulos absolutamente prescindibles, muy forzados. El capítulo XX (Sumallacta y unos futres raros) por ejemplo, es innecesariamente explicativo. En este episodio aparecen personajes poco trabajados: el pintor, el folklorista, y el escritor (alter ego del autor) mediante el cual Alegría pretende justificar y legitimar su trabajo. Quedan además algunos cabos sueltos; uno de ellos, la muerte sin respuestas de El Fiero Vásquez.
A favor, como ya apuntamos, podemos referir también muchas cosas. Dejando de lado el carácter iniciador, claro está, creo que la principal virtud de esta obra es su coherencia interna. ¿Qué significa esto? la habilidad que tuvo Alegría al construir personajes creíbles, llenos de matices, (pienso en Rosendo Maqui, y Álvaro Amenábar) que perduran en la memoria del lector. Es decir, los personajes en El mundo es ancho y ajeno (la mayoría de ellos) no parecen figuritas de papel (como los del capítulo XX) si no que actúan en consecuencia con el rol que representan dentro de la novela. Jamás se desvían un ápice de ese camino trazado por el autor. Eso le da poder de persuasión y verosimilitud al libro.
Para el cierre; un dato curioso a manera de souvenir literario. En 1941, El mundo es ancho y ajeno ganó el Primer concurso Latinoamericano de Novelas, convocado por la editorial Farrar & Rinehart de Nueva York. Hasta aquí, nada fuera de lo común. Lo anecdótico es que la novela de Alegría participó en este concurso representando a Chile y no al Perú. ¿Cómo así? Previamente, en 1940, cada país de América Latina debía de seleccionar una obra representativa para enviarla al concurso. En el Perú la novela elegida fue Panorama hacia el alba del periodista José Ferrando. El texto de Ciro Alegría fue ignorado. Sin embargo, Alegría, que había contraído nupcias y vivido en Chile, consiguió que su novela fuera aceptada en el concurso chileno y a la postre, el jurado sureño la escogió para que represente a ese país. Al año siguiente, el jurado de la editorial en Nueva York anunció que la obra ganadora del concurso latinoamericano era la novela chilena El mundo es ancho y ajeno. ¡Plop!. |
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| Jorge Ugarte Olivera (Autodidacta y escritor). Lima 19 junio 2007 |
Titulo: un augurio del que no creyó
Autor: César Vallejo
Saludo a quien o a quienes están leyendo esta reseña de un humilde admirador del más ilustre escritor de la historia que emana nuestro tan amado país.
Grandioso e inigualable, se llama la carrera literaria que transcurrió Vallejo, poemas que zigzaguearon por todo el mundo y que ahora en Europa se plasmo con el vallejismo, hoy César es ejemplo de escritor para muchos jóvenes que empiezan una carrera poética o literaria. Si él estuviera vivo, si la dentera de la muerte no lo hubiera conquistado no seria el hombre en lo paupérrimo en que murió, ¿cuántos libros y copias se han creado y vendido desde su muerte del 15 de abril, cuántas?. Vallejo es la imagen peruana más representativa de nuestra vida, no existiría heraldos negros en la vida de cada hombre para darse cuenta que la vida es ruda y ruda será siempre, DIOS, un poema más que devota oculto y camuflado tras lo agnóstico que le prohibía expresarse, o porque no unos dados eternos en lo que se enfada con el creador de si mismo.
Vallejo, aunque murió en una historia la cual no pude estar presente, mis poemas que jamás se compararán a los suyos, caminaron con usted, no en vano un grande trovador como Silvio Rodrigues lo admira y se basa en sus versos para crear milagros sin fe, DIOS LO GUARDE EN SU GLORIA SEÑOR CESAR VALLEJO. |
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| Julio (Asistente en un colegio). Lima 17 junio 2007 |
Titulo: Tradiciones Peruanas
Autor: Ricardo Palma
Hablar de este libro, es enfrascarse en una pasado histórico de nuestra patria. Lima que es el eje de todas los acontecimientos y sucesos que rodean a los singulares personajes que el escritor narra. Como por ejemplo:" La camisa de Margarita Pareja", aquella muchacha que se enamoró perdidamente de un alférez de Nicolás de Rivera "El viejo", sobrino y padrino del muchacho, quién condicionó al padre de Margarita Pareja para que se casará en las facultades naturales de la humildad y dejará todo esa estirpe y nobleza, porque eran de un envidiable abolengo, a un rincón y abordara con un para siempre vivir en la pobreza.
Y la definitiva solución que se vio obligado el padre de Margarita, el dar todo su fortuna, en un traje bordado con perlas preciosas. Enseñanzas y curiosidades que nos refleja, el querido vecino de Miraflores: "Don Ricardo Palma Soriano". Hablar de "Tradiciones Peruanas", es hablar también de manejar un buen diccionario Sopena, edición del 58, lo digo con sinceridad porque el léxico que se prodiga en las páginas es realmente difícil a un lector que se inicia por vez primera. Son cuatro tomos desde la época Pre - Hispánica, Colonial, Virreynal, Republicana. Es tal vez conocer: tradiciones, leyendas, costumbres, situaciones (históricas, sociales, religiosas, etc)que integraron a nuestro país y ciudad. |
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| Luis Paredes (Critico de teatro). Lima 22 mayo 2007 |
Título: Una mujer sin familia ante una copa
Autora: Carmen Ollé
El libro de Carmen Ollé es una mezcla de varios géneros narrativos. En él hay autobiografía, cuento y ensayo. Como la autora es una investigadora literaria, además de una excelente poeta logra darle al libro un relieve intelectual adecuado. Sus experiencias están teñidas de literatura y de literatura de la buena. Menudea por el libro la referencia, siempre presente, de Rimbaud... Un escritor que ocupa sólo la quinta parte de su vida a escribir poesía con tal fortuna que logra convertirse con los años en un icono insoslayable del ejercicio poético.
Rimbaud aparece en determinados lugares del libro de Carmen Ollé como para reafirmar ese amor primero por la poesía que la escritora tuvo o aún tiene.
El libro nos conduce por determinados vericuetos donde aparece clara y resplandeciente la experiencia de una escritora...y su manera de relacionarse con su medio y con lo que va escribiendo.
En muchas partes hay referencias eróticas que la escritora asume con total desparpajo y con la suficiente honestidad que la convierten en un referente interesante de su género. Su aproximación a lo erótico es muy personal, diríase que a su manera construye mundos que poco a poco van desenbocando en la ansiedad erótica o por tener sexo frente a la cual no se pone remilgoza, al contrario pareciera que las busca a cada paso y se prende de ella como perra rabiosa. Le saca el jugo a la experiencia erótica escrita y nos hace vislumbrar un sendero donde el goce no está excluido de la vocación de escribir.
Este libro es una invitación a no ser tan ortodoxos en la plasmación de los géneros literarios y a poder expresarse en una amalgama de ellos, cuando el torrente de la creación es inevitable.
LP. |
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| Jack Farfán Cedrón (Ingeniero Forestal) Cajamarca, 28 abril 2007 |
Título: Escorpio - Aproximaciones a la Creatividad Literaria
Autor: Miguel Garnett
Todo acto creativo es para Miguel Garnett (Londres, 1935), un acto conflictivo y violento. Según lo elucida en estos ensayos bien documentados con no menos citas que entrecomillados para el filósofo Cajamarquino Mariano Ibérico, quien aparece en todos los ensayos reunidos bajo el título de Escorpio-Aproximaciones a la Creatividad Literaria, disertados como una caótica explosión primigenia -el Big-Bang-, postulado por el astrofísico George Anthony Gamow, que origina el Little Bang, que no es otra cosa -según Garnett- que la chispa que enciende el motor de la creación, en esas mentes frustradas, y hasta casi dementes. El impulso interior o insight que da origen a esa explosión caótica entendida en Escorpio como el élan vital o fuerza propulsora, vital, en este Gran Teatro del Mundo, muchas veces está plagado de perros y dragones interiores que merodean la ciudad, emparentando a muchos de ellos con los hilos vasculares de la ciudad, la matriz creadora de las novelas -según Vargas Llosa-, y más bien la poesía está enmarcada más a un ámbito agrícola, según he entendido en estos ensayos. Esa fuerza creadora y rebanadora del seso literario, ese movimiento en potencia radiactivo, esa contaminación que inunda de creadores a las ciudades, es la que ronda luego del fenómeno del Big-Bang: la gran explosión cósmica de hace billones de años, muy buena símil de la gran explosión de la mente al crear. No podemos excluir ciertos desmanes que desembocan muchas veces en la locura, hija de de esos conflictos interiores. El autor mismo de estos documentados ensayos manifiesta en uno de ellos de que su mayor eficiencia creativa es inversamente proporcional a su escasez de tiempo para la misma; su inspiración va in crescendo -sostiene- en momentos en los cuales el tiempo apremia, y que por ende la inspiración es un arrebato violento no menos carente de fuerza emotiva que de intranquilidad.
De más largo aliento es el ensayo Un Centenar de Autores, y es una suerte de recorrido y biografía sintética a través de la historia de grandes escritores, comenzando con los filósofos como Heráclito, Platón, Sócrates; el florentino Dante; pasando por los ingleses como Wilde, Carlyle, Swift, Shelley; latinoamericanos como Gabriel García Márquez; los norteaméricanos Steinbeck o Faulkner; los franceses como Sthendal y Hugo; entre otros grandes escritores, todos ellos de carácter conflictivo, que me han sembrado la interrogante: ¿el genio está hecho de sus conflictos personales?.
El silencio productivo -sostiene Garnett- emparentado con el espacio más que con el tiempo, da cabida a los momentos más sublimes para el creador, quien, a ciertos arrebatos usa a veces la vulgaridad, valiéndose de ella de un modo que casi siempre cuando no se usa en el momento preciso excede cánones estéticos que ponen en riesgo la musicalidad del texto, más aun, la belleza.
A sus 72 años, el Padre Garnett -como todos lo conocemos en Cajamarca-, aún no declina su entusiasmo por la literatura y por diversos oficios multifacéticos (karateca, pintor, dramaturgo, etcétera); él prefiere más bien creer en un Dios jugador que en uno serio y mandón; pero no llegando a extremos como la frase acuñada por Nietzsche: Dios ha muerto; y dice en Escorpio Mi gusto es de la obra larga y el trago corto, no al revés. Disímiles oficios llenan su vida activa en esta sierra clara y a pesar de ser -como él lo manifiesta-: provinciano, inmigrante y cura , me atrevo a afirmar que ni las distancias ni la barrera idiomática, ni mucho menos ideológica son impedimentos para que un escritor pueda demostrar a los lectores que -cito a Garnett- Cualquier trabajo de esta naturaleza (Escorpio) es como un iceberg; noventa por ciento del esfuerzo, de las experiencias y de las influencias personales y literarias, se encuentran debajo de la superficie de mi memoria .
*Referencia bibliográfica: Garnett, M. 2007. ESCORPIO-Aproximaciones a la Creatividad Literaria. Ediciones El Santo Oficio. Lima-Perú. 216 pp. |
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| Jorge Antonio Salcedo Chuquimantari (Estudiante de sociología. Colaborador habitual del suplemento cultural “SOLO4” diario “CORREO”. Edición Regional) Huancayo, 28 abril 2007 |
Titulo: Todas mis muertes. (Ed. Alfaguara. 160 pp)
Autor: Ezio Neyra Magagna
Reseña: Búsqueda incompleta
Leí a Ezio Neyra por primera vez hace un par de meses, en esa ocasión, se trataba de su ópera prima Habrá que hacer algo mientras tanto. Una audaz novela que constituía una buena carta de presentación para un autor, como él, en ciernes. La crítica con esta narración breve fue unánime. Todos celebraron en su momento la habilidad que tuvo Neyra para escribir una novela corta tan extraña como cautivadora; esa oda al absurdo más categórico que fue Habrá que hacer algo mientras tanto. Esta publicación, además, le valió ser considerado, poco tiempo después por la revista Qué pasa del diario chileno La Tercera, como uno de los once jóvenes latinoamericanos con mayor proyección internacional. Todos estos eventos sirvieron, entonces, como efectivo catalizador para que el segundo trabajo de Neyra, Todas mis muertes, (publicado recientemente por Alfaguara) se aguarde con profundo entusiasmo. Sin embargo esta expectativa luego de terminar la novela muda en decepción.
A diferencia del primer libro de Neyra, donde los lugares e incluso los personajes son innominados, matizados de irrealidad con tendencia a relatar hechos con guiños metafóricos trascendentales, en esta segunda entrega hay una tendencia mucho más realista, incluso autobiográfica; donde presenciamos un viaje esencial de búsqueda y redescubrimiento de una infancia ya perdida.
Todas mis muertes narra dos historias que corren paralelas. Tenemos, por un lado, a Francisco Neyra, un periodista desencantado y melancólico que es despedido de la página cultural del periódico donde trabajaba para luego ser asignado a la sección policiales del mismo diario. ¿La razón?; investigar, seguirle la pista a Cardemil, un asaltante de banco que consigue robar 6 millones de soles. Por el otro lado, asistimos a la historia de Francisco Neyra niño-adolescente, un muchacho atento que disfruta plácidamente las vacaciones de verano en Camaná rodeado de familiares y una naturaleza que se erige maravillosa.
La novela tiene como punto a favor una solvencia en el lenguaje que hace rápida su lectura. Sin digresiones poéticas rebuscadas su sello es la economía de términos y tropos enrevesados. A pesar de ello, el interesante hilo argumental que propone debería, ya que no lo es, convenientemente explotado. Luego de leer los dos capítulos iniciales del libro, este, se nos cae de las manos. Anticipa nudos que nunca se desarrollarán. También es imprescindible señalar que los primeros tropezones empiezan con unas clamorosas incongruencias que por su magnitud no pasan desapercibidas. Por ejemplo: observamos que en los primeros recuerdos no se hace referencia a la edad del personaje, pero podemos suponer que se trata de un niño ya que leemos a la mamá de Francisco advirtiéndole: Si te haces la caca encima, no se los des a la señora Juana, es de mala educación (p.21). Luego, ya en pleno viaje hacia Arequipa, leemos a Francisco diciéndole a su papá: Sí, y hace poco pasamos Lomas, le demostré que ya sabía leer (p25). Hasta este punto entendemos que se trata de un infante; pero luego la sorpresa es general cuando nos enteramos de la verdadera edad del protagonista mediante un texto del propio Francisco cuando exclama: No, pues, Feli. Solo tengo trece años, acuérdate (p.27). Obvio, no hay mucha coherencia. Así, la animadversión que siente el protagonista en contra de su padre también resulta inexplicable:... sobre el tablero, bolsas llenas de tierra que se van rompiendo Papá haciendo de copiloto, amarrado a su asiento con férreas sogas. Sin poder moverse (p.25). Una enemistad, un conflicto soterrado que solo se anticipa pero que jamás evoluciona.
En el balance final, Todas mis muertes nos deja como resultado una novela fallida que no se sostiene; y a Ezio Neyra lejos, aun, del narrador talentoso que tanto y tan bien Habrá que hacer algo mientras tanto en su momento de aparición, insinuó. |
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| Jorge Antonio Salcedo Chuquimantari (Estudiante de sociología. Colaborador habitual del suplemento cultural “SOLO4” diario “CORREO”. Edición Regional) Huancayo, 9 abril 2007 |
Titulo: Trece mentiras cortas
Autor: Gustavo Rodríguez
Reseña: Mentiras efectistas
El nombre de Gustavo Rodríguez está asociado (dentro del imaginario popular) mucho más al mundo de la publicidad que al de la literatura. Extraño, porque no se trata para nada de un narrador bisoño ni primerizo. Rodríguez tiene publicados algunos libros de distinta factura, incluso uno de ellos, La risa de tu madre, fue finalista del Premio Herralde de novela hace unos cuantos años atrás. Ahora en su última incursión en el género corto, con Alfaguara, nos trae la más reciente entrega de su producción personal; el libro de cuentos: Trece mentiras cortas.
Es frecuente la deleitación de los narradores, de la última generación en la narrativa peruana, tan adeptos al collage, a la acumulación de viñetas, es decir una sucesión de pequeñas imágenes que intentan armar un tipo de coherencia artística, narrativa, poética, y no pocas veces llegan a fracasar flagrantemente.
Trece mentiras cortas congrega un variopinto conjunto de relatos, algunos más logrados que otros, agrupados, a simple vista, bajo ningún criterio de cronología, o de orden moral o estético. Así, las trece historias que nos trae este libro saltan de la vida cotidiana de la clase media limeña, a la provincia de Chiclayo, para terminar en anécdotas insólitas de corte fantástico. Por ejemplo, uno de los cuentos que da apertura al libro: El oso en la cama nos remite a un simple ejercicio de estilo. Aquí, la construcción narrativa es deficiente. Rodríguez nos relata en este primer texto la historia de Mariano (bajito tierno como un muñeco apachurrable) y su novia Martina (alta y animal). Esta relación se encuentra basada en los celos enfermizos de Martina que se incrementan cuando Mariano debe viajar a Chile por motivos laborales. El final de este cuento que resulta precipitado e injustificable, básicamente por el innecesario rollo elaborado previo, es una pequeña muestra de lo que nos deparará Trece mentiras cortas (salvo una feliz excepción que recomendaremos líneas abajo).
Sin embargo con: Muñeco obediente , Ley de Newton , La piedra de los débiles encontramos más de lo mismo; finales que no conjugan con las acciones ya asimiladas, abundancia de elementos distractores para conseguir finales sorpresivos que en la mayoría de los casos no ganan con el clásico Knock-out recomendado por Cortázar. A pesar de ello, explorando sumergidos entre tanto texto intrascendente podemos encontrar relatos muy rescatables. Uno de ellos: Encuentro en un bar, que nos presenta en una misma coordenada temporal cuatro edades diversas del narrador que le sirve al autor como pretexto para reflexionar acerca del sentido de la vida.
En cualquier caso, Trece mentiras cortas apuesta a la economía en el lenguaje sin ornamentos ni digresiones poéticas, a veces innecesarias. Pero el resultado final deja como saldo; un libro menor. No voy a recomendar febrilmente que lo compren (todavía de venta en Ibero) pero a los curiosos les sugiero que lo consigan, aunque sea prestado, por el cuento: Junta de vecinos es la feliz excepción (con dejo cortazariano) de la que ya hablé. Vale. |
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| Jorge Antonio Salcedo Chuquimantari (Estudiante de sociología. Colaborador habitual del suplemento cultural “SOLO4” diario “CORREO”. Edición Regional) Huancayo, 30 marzo 2007 |
Titulo: Carretera al Purgatorio
Autor: Zein Zorrilla
Reseña: Novela andina
En una ocasión, cuenta Zein Zorrilla, un reconocido crítico literario le recomendó paternal, susurrándole al oído No repitamos tanto lo de nuestra procedencia andina, Zein. Si nosotros mismos nos llamamos así, qué más querrán los criollos. Zorrilla admitió que el crítico le pedía subliminalmente que fueran otra cosa. La respuesta del narrador fue: Esta bien. Pero dime que cosa. Y es que Zein Zorrilla aparece, sin duda, como uno de los exponentes más talentosos de ese concepto tan inasible y etéreo, que últimamente se ha dado por llamar; narrativa andina.
Zein Zorrilla (Huancavelica. 1951) es un autor prolífico. Ingeniero de profesión, empezó a publicar en la década del 80. Su primer trabajo fue un libro de cuento titulado: ¡Oh generación! (1988) luego siguieron otras obras que afirmarían su vocación por el trabajo; Dos más por Charly (1996), Las mellizas de Huaguil (1999), son sólo algunas de ellas.
Sin embargo, la obra que terminaría confirmando a Zorrilla como un narrador a tomar en cuenta es irrefutablemente la galardonada: Carretera al Purgatorio, considerada como una obra clave en la busca de identidad dentro de la sociedad contemporánea.
Carretera al Purgatorio (Premio internacional de novela La ciudad y los perros 2003) narra la historia de Ciro Sotomayor, inmigrante andino radicado en Lima, que tendrá un punto crucial de quiebre dentro de su historia personal cuando este, hijo de hacendados, pretenda retornar al pueblo, Ingahuasi, donde creció.
Ingahuasi, sin embargo, ya no existe, por lo menos no como el protagonista sería capaz de recordarla y reconocerla. La historia de esta comunidad campesina de esta parte del país (Huancavelica) es la suma de la desolación y menoscabo de la clase (los hacendados) a la que pertenece Sotomayor. Luego de la Reforma Agraria, Ingahuasi procreó nuevas formas de identificarse y enfrentarse a la realidad; estas trasformaciones se traducen en que, por ejemplo, los comuneros ya no son peones del patrón, sino ciudadanos orgullosos de su nueva condición y con iguales derechos. En el viaje de retorno que Sotomayor emprende ocurre un huaico (interrumpe por un tiempo el retorno) que le sirve al autor como pretexto para mostrarnos una sutil radiografía social en donde podemos reconocer, de primera mano, los signos de modernidad en los habitantes del Ande. Una de ellas, y se nos presenta inmensa, es la metáfora del viaje en si mismo y sus posibilidades de acceso del hombre andino hacia la urbe y todas sus facilidades. Modernidad e identidad son dos aspectos que Zorrilla desarrolla en Carretera al Purgatorio y que se representan de manera magistral en la vida del hombre andino habitando ahora en la ciudad.
En el fondo el autor cumple con creces, y en la forma tampoco se queda atrás; con Carretera al Purgatorio Zorrilla logra pergeñar una obra notable con un manejo de la técnica del montaje cinematográfico que evoca, y lo digo sin exagerar, a Berman y Kurosawa, y la construcción en el desarrollo aséptico y acerado de los personajes nos remite sin escalas a Balzac. Zorrilla ha logrado, felizmente, zafarse de modelos tradicionales casi decimonónicos a los que algunos autores andinos, y esto sí que es inaudito, todavía se aferran. El mundo andino retratado por Arguedas o Ciro Alegría hace más de 50 años ya no existe, se trasformó hace mucho tiempo. Esa corriente política más que literaria llamada Indigenismo caducó con la feliz irrupción de la tecnología narrativa de influencia inglesa que convirtió la denuncia social en arte. Zorrilla narra historias del Ande moderno con recursos narrativos finamente depurados que le dan status de LITERATURA (con mayúsculas) a todo su universo narrativo; y no de simple, mediocre y repetitivo panfleto. Lección que algunos deberían considerar. |
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| Jorge Antonio Salcedo Chuquimantari (Estudiante de sociología. Colaborador habitual del suplemento cultural “SOLO4” diario “CORREO”. Edición Regional) Huancayo, 30 marzo 2007 |
Titulo: Habrá que hacer algo mientras tanto
Autor: Ezio Neyra Magagna
Reseña: La consigna: ¡escapar! (no importa donde)
Prometedor. Habrá que hacer algo mientas tanto, es la ópera prima de Ezio Neyra Magagna, y de la mano con ella, ingresa por la puerta grande a la escena literaria nacional.
Neyra es un joven escritor peruano (tiene 25 años), estudia Sociología en la Universidad Católica de Lima, además, es codirector de la Editorial Matalamanga, director de la revista Lamujerdemivida; incluso es promotor de una asociación que tiene como objetivo incentivar la lectura entre los niños del país. Afanes, dedicados casi todos, a esa pasión tan absorbente como genial llamada: literatura.
Habrá que hacer algo mientras tanto, es la historia de tres personas, de tres tipos, tres biotipos (como anuncia la contratapa); que emprenden un viaje esperanzador pero descabellado. Gordo, Alto y Mediano son entes cansados de: tener que acostarse tarde por la noche y pensar que mañana habrá mañana son seres resignados a levantarse cada día con la misma desolación de siempre. Quieren escapar, huir, esfumarse sin dejar rastro, simplemente desaparecer. La ciudad donde viven es: informe, fea, apátrida, horrible. Es así que Gordo, Alto, y Mediano deciden urdir un plan alucinado: construir una embarcación con la cual finalmente largarse, pero hay un inconveniente: la ciudad donde habitan no posee ni río o acaso un mar para conseguir poder navegar dicha construcción. A Gordo, Alto, y Mediano ese despropósito no los detiene; no buscan explicaciones coherentes, ni consecuencias previsibles; el lema no es valiente aquel que no lo intenta, es su aliciente principal. Es imperioso escapar. No importa donde. No importa como. Si alguna vez alguien llegaba a preguntar: ¿y por qué nos vamos?, la respuesta, invariablemente, siempre es: Porque hay que hacer algo mientras tanto.
Una novela, cualquiera sea el género, tiene como reto primigenio, atrapar al lector desde sus primeras páginas y luego debe tratar de sostener esa tensión dramática, policial, amorosa, o metaliteraria hasta el final; tarea que exige pericia por parte del escritor. Muchas veces cuando el autor carece de ese talento natural las novelas se desinflan, no hay desarrollo de los personajes y acaban por aburrimiento. Son reverendas tomadas de pelo. Es decir, terminan tal y como empezaron. Libros que resultan de tapa a tapa: bizantinos. En esta obra, felizmente, eso no ocurre; ya que la novela de Neyra logra que traspasemos, con asombrosa facilidad, ese umbral que existe y separa al mundo real, cotidiano, del mundo de ficción que el autor a creado para nosotros. La historia de Neyra, si es que necesita alguna clasificación, entraría en el rubro del género fantástico; por ser una novela corta (para leer mientras se hace cola ante una ventanilla cerrada, como comenta la contratapa), alcanza a entrar o encontrar cierto parecido con los cuentos fantásticos de Bestiario de Julio Cortázar, o La Noche de Morgana de Jorge Eduardo Benavides; sin embargo, es en el final realista y abierto que construye Neyra, donde nos saca de cuadro. Redondeando, Ezio Neyra consigue pergeñar una apuesta literaria lúcida, es un libro desalmado, deliciosamente perturbador, escrito al borde de la cornisa, frente al abismo perfecto, con una sutil metáfora que me permití encontrar. Leon Trahtemberg, experto en temas pedagógicos, aseguró hace unas semanas en la edición dominical de El Comercio que: la educación pública en nuestro país era una estafa , literalmente dijo que: no sirve para nada , entonces, se me ocurre lanzar al vacío dos preguntas despiadadas: ¿será que, los miles de jóvenes que estudiamos una carrera universitaria en entidades públicas estaremos construyendo como Gordo, Alto y Mediano un barco espléndido, primoroso, que después de todo no podremos navegar?....¿acaso estaremos adiestrándonos en una carrera profesional que al final no nos servirá para nada?... Tal vez estamos en la universidad (como dirían Gordo, Alto y Mediano): Porque hay que hacer algo mientras tanto. |
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| Jorge Antonio Salcedo Chuquimantari (Estudiante de sociología. Colaborador habitual del suplemento cultural “SOLO4” diario “CORREO”. Edición Regional) Huancayo, 30 marzo 2007 |
Titulo: Y de repente, un ángel
Autor: Jaime Bayly
Reseña: Y de repente, una decepción
Y de repente, un ángel, es la última entrega del narrador peruano Jaime Bayly. Finalista del Premio Planeta 2005; es una novela que estuvo y está envuelta en una singular y marketera polémica; ya que uno de los jurados calificadores de este concurso literario renunció debido a consideró que las obras ganadora y finalista no reunían la calidad literaria suficiente para ser consideradas como tales. Renunció, tal vez, por la imposibilidad de declarar el Planeta; desierto. Razón, al menos con la novela finalista (la ganadora todavía no la he leído), no le faltaba.
Y de repente, un ángel nos narra la historia de un escritor (Julián Beltrán) de 45 años, con escaso éxito comercial; descuidado y solitario que, sin embargo, mantiene relaciones amorosas con Andrea, la dueña de una librería. Pero Andrea está harta de la suciedad y el desorden que reina en la casa del escritor; así que un buen día Julián decide contratar a una empleada, Mercedes, para que le limpie el antro y lo deje, finalmente, convertido en un templo del orden y la limpieza.
Además, el dato es crucial para entender el hilo principal de la novela, Julián hace más de diez años que no ve a su padre al cual no perdona y acusa de ladrón y hasta de violador. Pero la mucama, es el personaje en el que autor se inspira para la trama argumental. Mercedes, fue vendida a los 10 años. El escritor, entonces, decide indagar acerca del pasado de Mercedes, consigue ubicar el paradero de su madre que la vendió a un coronel cuando ella era apenas una niña. Casi a la mitad de la novela Julián y Mercedes emprenden un incómodo viaje donde al fin encuentran a la desnaturalizada madre. Mercedes, y este es el mensaje que Bayly nos quiere dar, no guarda ningún sentimiento oscuro hacia su madre, y a pesar de que la vendió, decide permanecer en el pueblo cuidando a su madre loquita. Es así que Julián entra en un período de reflexión donde colige que Mercedes le ha dado una valiosa lección de vida, referida al perdón y la redención; decide llamar a sus padres por teléfono para tratar de hacer las paces; desafortunadamente se enterará que su padre tiene cáncer y le queda poco tiempo de vida.
Bayly, ha escrito ya ocho novelas y en la mayoría de ellas ha recurrido al tópico, clásico en él, chico-famoso-de-la tele-que-tiene-enamorada-pero-le-gustan-los-hombres-. Desde No se lo digas a nadie (1994), pasando por Fue ayer y no me acuerdo (1995) hasta La noche es virgen (Premio Herralde 1997); y otras más, la trama homosexual se recarga se repite y se vuelve a recargar. Irónicamente cuando sale y explora otras aventuras alejadas del argumento bisexual, consigue, sin lugar a dudas, mejores resultados; un ejemplo de ello es: Los últimos días de la Prensa (1996) significativamente la mejor de sus novelas.
Entonces, Y de repente, un ángel (una obra despojada de cualquier resquicio argumental referido a la identidad sexual), no debería ser, para mi modesto gusto, un intento fallido. Pero de hecho que lo es. Bayly es un autor menor y no se le puede exigir el nivel de Vargas Llosa, Saramago, o Bolaño; pero, lo que no se puede negar, es que tiene un talento especial para capturar el habla cotidiana y trasladarlo a experiencia literaria. En Y de repente, un ángel logra ese efecto; los guiones, absolutamente verosímiles, muy logrados; donde falla es en la construcción de los personajes, no llegan a convencer, son muy artificiales. No llega a justificar, por ejemplo, el interés humanitario y repentino del escritor (de buena familia e intelectual); en su mucama (pobre y analfabeta). En este punto es donde la novela cae y esta en deuda. Con todo y eso fue finalista del Premio Planeta 2005 (después del Nobel, el mejor dotado del mundo). Una razón más para pensar que los millonarios premios literarios son sólo una parte del marketing editorial. |
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