"No es lo mismo ir a una escuela privada que a una escuela pública. Menos a una que está en la ciudad y otra en provincias". La frase es de una madre de familia que está convencida de que su hijo aprendería más si pudiera matricularlo en un colegio particular. De lo único que siente alivio es de que su pequeño, a diferencia de ella, estudia en la capital. "Si no, ya no aprendería nada", sentencia.
Las desigualdades de las que ella habla se ponen en evidencia cada vez que se le toma el pulso al sistema educativo con una evaluación nacional: en comprensión de lectura, por ejemplo, el 48,5% del total de estudiantes de un colegio privado tiene un desempeño suficiente, mientras que solo el 9,5% de aquellos que estudian en un colegio del Estado puede demostrar lo mismo. En el área urbana, el 14,5% de los escolares tiene un nivel aceptable de lectura y en el área rural solo el 2,5%, según la última prueba de la Unidad de Medición de la Calidad Educativa del Ministerio de Educación.
Esas brechas educativas golpean más cuando los estudiantes deben competir en el mercado laboral. Para el Banco Mundial, las inequidades tienen que ver con la falta de estándares en la educación, lo que permite que no se mida con la misma valla la educación que reciben los peruanos más pobres y, sobre todo, de los que se encuentran en el interior del país.
No es el gasto público en el sector el principal problema, sino la pésima calidad de su administración, advierte el estudio "Por una educación de calidad para el Perú: estándares, rendición de cuentas y fortalecimientos de capacidades".
La necesidad de crear estándares, una especie de referentes oficiales para medir el aprendizaje, está relacionada con el desarrollo de una cultura de la evaluación en el Perú. "Se busca que padres, maestros y estudiantes tengan expectativas claras sobre lo que deben lograr", explica Eduardo Vélez, consultor del Banco Mundial. Para el organismo multilateral, los estándares deben ser lo suficientemente simples como para que todos los comprendan: que un niño esté en capacidad de leer correctamente sesenta palabras por minuto al finalizar el segundo grado o que los objetivos de la educación secundaria se plasmen en un examen o certificación nacional al concluir dicha formación. Solo con estándares claros se puede exigir una rendición de cuentas del servicio en todos los niveles. El Banco Mundial plantea que las Asociaciones de Padres de Familia (Apafa) soliciten una rendición de cuentas de la calidad de la educación que reciben sus hijos.
Temores y avances
Hace dos años, el Perú aprobó un nuevo diseño curricular básico sobre el cual se genera, progresivamente, indicadores por grados y por áreas para evaluar el aprendizaje en cada colegio, explica Idel Vexler, viceministro de Gestión Pedagógica. Por ello afirma que las recomendaciones del Banco Mundial deben evaluarse tomando en cuenta las propuestas del Proyecto Educativo Nacional, el Plan Educación para Todos y la Ley General de Educación. El primero también contempla la construcción de estándares nacionales de aprendizaje para la educación básica pública y privada dentro del Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación de la Calidad Educativa (Sineace). Lo que está pendiente es la instalación de este organismo.
Sin embargo, en lo que no parece estar de acuerdo Vexler con el Banco Mundial es en la aplicación de criterios únicos para evaluar el trabajo cotidiano en el aula. "Hay que hacer una pedagogía para la biodiversidad en el Perú", dice.
Más gasto no implica mejores resultados
Una de las conclusiones a las que el Banco Mundial llega con relación al Perú es que el gasto en Educación no parece ser una limitación vinculada con la mejora en los aprendizajes. Los salarios se elevaron de 71% del gasto total en 1999 a 75% en el 2005. Mientras que el gasto en bienes y servicios en general se ha mantenido en alrededor del 12% o 13% del gasto total. "Lo que sucede es que la calidad educativa se ha relacionado solo con los insumos", señaló Eduardo Vélez, gerente del sector Educación para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
Por ello, recomienda que la inversión tenga una mayor conciencia del resultado. "El asunto es saber cómo utilizar esos resultados", indicó. El temor en el sector educativo a que cualquiera sea evaluado, es un temor al fracaso, añadió.
Reacciones
Sigfrido Chiroque. Presidente del Instituto de Pedagogía Popular
"Hay que fijar estándares con criterio nacional, tal como lo plantea el Proyecto Educativo Nacional. Dichos estándares deben tener una misma valla para todos, ricos o pobres. Debe generarse condiciones para la enseñanza y el aprendizaje".
José Rivero. Miembro del Consejo Nacional de Educación
"Los estándares en la educación ayudan a la rendición de cuentas, pero centrar todo en ellos puede deformar el sentido de las prioridades. Es necesario que se planteen, pero con una metodología que refleje la realidad de las regiones".
Elena Sánchez. Comité de participación regional de educación de Cajamarca
"La rendición de cuentas en educación es fundamental. Tendríamos que ver cuánta responsabilidad tenemos los maestros en la calidad educativa. Es importante desarrollar una vigilancia de los aprendizajes y que en ella participen padres de familia y toda la sociedad civil".
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