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Hipocampo Editores y su rica experiencia muy ligada a los poetas

Entrevista a Teófilo Gutiérrez (Hipocampo Editores)
Por Virginia Vílchez
Lima, abril 2009

Hipocampo Editores es considerado como el sello editorial de los poetas. Sin embargo, su editor Teófilo Gutierrez aclara que, además de de poesía, publica narrativa y ensayos y nos cuenta cómo nació este sello, qué dificultades encontró, a lo largo de sus casi quince años de existencia, en la producción y distribución de libros, sobre todo de poesía. “Las distribuidoras no los quieren, les ocupa espacio y tiempo. Hay librerías que no los aceptan, sobre todo de desconocidos”, refiere. Lamenta que en el Plan Lector no se esté incorporando mucho a poetas peruanos y advierte que, aprovechando de dicho plan, algunos editores están “adecuando” o “adaptando” cuentos y obras consagradas para que los estudiantes puedan supuestamente “entenderlos” y “gozar” más de su lectura. Califica esto como un “error grave” y una “traición” al escritor. Afirma que la literatura es algo escrito que no puede alterarse, excepto cuando se trate de libretos para cine.

Cuéntanos los inicios de Hipocampo Editores.
Surge más o menos por el año 1995, cuando hicimos algunas cosas con Roger Santibáñez, como la revista Quilca Blues que es un número único. Desde ahí fuimos teniendo la idea de un sello, pero no tenía logo. Simplemente se le nombró Hipocampo Editores. Luego, conociendo a algunos amigos como el escritor Orlando Ocampo, el pintor mexicano fallecido Virgilio Gómez, y también Carlos Alberto Ostolaza, les pedí a los tres que fueran parte del proyecto. Los tres me alcanzaron sus logos. No tengo el de Ocampo; se perdió. El de Virgilio sí lo tengo; no se usó. Y finalmente opté por usar el de Carlos Alberto Ostolaza que es un trabajo en tinta. Me lo obsequió. Digamos que es una cosa original, porque no hay precedentes de que una editorial haya hecho un concurso entre un conjunto de amigos pintores para hacer un logo.

¿Y desde cuándo tiene el logo?
Desde 1996. El 95 yo ponía Hipocampo Editores, pero no tenía logo. Pero se me ocurrió hacer esa idea, porque eso de crear una cosa sin importancia, no. De allí para adelante se viene trabajando. Empecé con Dalmacia Ruiz Rosas, a quien le gustó el logo; ese fue lo atrayente.

¿Tú eres poeta?
No, yo soy narrador, he publicado un libro y tengo dos libros de cuentos listos.

Pero, Hipocampo edita principalmente a poetas.
Fue elegido prácticamente por algunos poetas, para publicar en él. La elección generalmente no es mía. He publicado poca narrativa, y eso que yo soy narrador. El sello se ha ido identificando, casi solo, como un sello de poesía.

¿Y quién hace la selección de lo que se va ha publicar?
Tengo algunos amigos que leen los textos, son poetas. Cuando es muy difícil la cosa, cuando el autor ya es conocido, no necesita de mayor evaluación, por ejemplo Santibañez, Raúl de Mendizábal, ya son conocidos y además con libros ya publicados. Entonces, ni vuelta que darle al asunto. Cuando son nuevos sí recurro a estos amigos que me dan su opinión, pero no necesariamente publico lo que me viene, he rechazado muchas cosas.

Se dice que el Perú es tierra de poetas
Sí, y todos quieren publicar, pero no tienen dinero para financiarlo. Yo ayudo bastante en el sentido de que veo la distribución y los precios. El conocimiento gráfico es importante; permite que la gente pueda publicar a precios cómodos. La competencia no me preocupa.

¿Te dedicas a tiempo completo a la editorial? ¿vives de ello?
Yo sí vivo de eso. He ido constituyendo una pequeña empresa que da servicios, que no necesariamente es editar libros, o sea, tengo algunas fuentes de ingreso que son afines a la editorial. Después de andar por los periódicos.

¿También eres periodista?
No, yo soy literato, estudié literatura en san Marcos. Un tiempo me dediqué al periodismo, trabajé en La Voz, de allí pase a La República, luego estuve en Ojo, en Universal y terminé colaborando en Somos por el 94.

¿Cuántos libros has publicado?
Entre poesía, narrativa y ensayo (que inauguré el año pasado, una especie de colección de ensayos de peruanos) debe haber unos 80 y todos tienen un buen nivel.

¿Los autores que editas son peruanos?
También hay de afuera. Por ejemplo, el año pasado un autor español, que es profesor en Cincinatti, quiso publicar en el Perú y estuvo averiguando en varias pequeñas editoriales, vio mis libros y le agradaron. Le publiqué libros, le envíe parte de un tiraje corto. Lo curioso es que está colocado en una librería que tiene sucursales en Estados Unidos, España y Alemania. Ellos lo están distribuyendo, no recuerdo exactamente el nombre de la librería. Es el caso de este español. Le hicimos acá una presentación, quedó muy impresionado por la cantidad de poetas y narradores jóvenes y sintió un poco la energía que hay para publicar.

¿Cuál crees que sea la mayor dificultad para un editor?
La imaginación. Si tu buscas apoyo, presentas proyectos de poesía a una institución, es como perder el tiempo. Imaginar cómo; cuando no tienen imaginación, no sobreviven, no hay manera de que sobrevivan. Simplemente, [editar] es crearse un trabajo.

Editar poesía no es rentable
No, pero te da unas enormes satisfacciones y tampoco pierdes. Si tienes la imaginación y los conocimientos gráficos, no vas a perder económicamente nada. Simplemente estás apostando para hacer un sello y te permite que el poeta pueda tener su libro a un costo imposible en otro lado y bueno, tu te quedas con unos ejemplares que al final puedas ir vendiendo.

¿Cuánto publicas?
Trescientos es un tiraje bastante largo, la mayoría no pasa de trescientos y la otra parte quinientos. El único libro [del] que he publicado mil fue uno de Marco Martos, pero él ya es un poeta conocido y sí vende, pero tampoco ha vendido... se habrán vendido unos doscientos libros en librerías y es un boom. Uno de los requisitos que te exigen los poetas es que el libro esté en una vitrina como El Virrey y para ellos eso es suficiente.

¿Tú te encargas de la comercialización?
Me encargo de dejarlos en vitrina, porque es muy difícil. Las distribuidoras no los quieren, les ocupa espacio y tiempo. Hay librerías que no los aceptan, sobre todo de desconocidos. Donde si los aceptan es en librerías como El Virrey que te aceptan al menos tres ejemplares por título.

¿Las librerías no los aceptan ni en consignación?
No, es una cosa inútil si uno va con un nombre desconocido.

Entonces ¿Cuáles son las modalidades de comercialización?
De mano en mano. Lo que hacen los poetas es regalar. El libro de Santibáñez, por ejemplo, sacamos quinientos ejemplares y en dos años debe haber regalado unos cuatrocientos. Solamente el día de la presentación en el Centro Cultural de España vendimos 10 ejemplares, pero a 10 soles.

De los ochenta títulos que has publicado, ¿cuántos son de poesía?
Deben ser unos cincuenta, y el resto son entre narrativa y estudio y otras cosas.

¿Cuáles géneros tienen más salida?
Últimamente la narrativa, por lo del Plan lector, pero no compito con esos amarres que hay en los colegios. Son unos amarres tremendos, da vergüenza, cada quien anda detrás de los profesores, de los directores para decirles cómprame este paquete, o planes más grandes.

¿Qué opinas del Plan Lector?
Aprovechando el Plan Lector, algunos editores y medios ya conocidos están haciendo grandes campañas y cometiendo el despropósito de interpretar libros clásicos y darles eso a los estudiantes a precios baratos… Entonces ¿para qué se escribe el libro si va a venir alguien con supuestamente una gran capacidad para interpretar libros? Claro, hay alguien allí que se cree un genio y se pone a interpretar los textos clásicos y los acomoda... No sé si eso sirva al alumno para fomentar la lectura o sirva para llenarse los bolsillos. La Literatura es algo escrito que no puede alterarse, salvo que sean libretos para cine.

Entonces, se está cometiendo un gran error
-Claro, es un error grave. Se parte de la idea de que los alumnos no tienen la capacidad de interpretar, por ejemplo, el Quijote, y por lo tanto hay que adecuarlo. Pero no solo el Quijote. He visto que el Caballero Carmelo es uno de los libros que ha sido “adecuado”, cambiado prácticamente, para que los alumnos lo puedan entender.

Pero el Caballero Carmelo lo entiende cualquier persona y es tan breve…
Aún así, lo están “adecuando”. Ese es el caso de los editores que andan detrás de los planes lectores haciendo plata. No están colaborando con la cultura peruana, simplemente la están tergiversando. En lugar de formar lectores, van a formar versiones diferentes de los textos, traicionar al escritor, porque suponen que el lenguaje es un poco arcaico. Entonces, cambiemos toda la literatura.

¿Como se debería trabajar la selección de obras para el Plan Lector?.
El problema son los paquetes, porque en muchos colegios se arman unos paquetes realmente inútiles. Por ejemplo yo tengo una hija en el colegio y en primer año le dieron un paquete y anecdóticamente había un libro que yo había publicado de Mario Suárez, pero allí había un libro sobre extraterrestres. Ella mismo me dijo que no lo entendía, no veía cual era el criterio, simplemente son paquetes de negocio. Y arman paquetes de la manera más curiosa, no se quién los elige. Se corre el riesgo de que, en lugar de formar lectores, se les esté corriendo.

¿Qué obras poéticas han sido incluidas en el Plan Lector?
-Una cosa curiosa es que la gran mayoría sólo incorpora narrativa, no obstante que la poesía es una cosa extraordinaria. Algunos dicen que la poesía debería ir con dibujos. Nos sé si es necesario. Podría ser, para motivar. En general, este Plan Lector no esta contemplando mucho a los poetas peruanos que son de una enorme calidad.

¿En el Perú se lee o no?
Muy poco. La cosa es familiar porque el espacio que ocupaba antes una pequeña biblioteca lo ocupa un enorme televisor y hay una adicción diaria de la familia.

¿Piensas que antes se leía más?
Es probable, pero es por sectores y procedencias. Tiene que diferenciarse, por ejemplo de donde uno procede, de una familia que escribe, que lee, hay una biblioteca. Las bibliotecas públicas en lugar de aumentar han ido desapareciendo. El caso de La Victoria, había una biblioteca en el parque Cánepa, ahora hay un centro comercial. Esa biblioteca durante años prestaba libros a los de la zona. Se mantiene una similar en un parque más abajo, casi por Gamarra; es pequeña y tiene el mismo método. Pero esas bibliotecas han ido desapareciendo.

Promolibro ha abierto varios cientos de bibliotecas
Promolibro ha abierto bibliotecas en zonas marginales, pero en distritos como La Victoria, no lo creo.

Hay muchas bibliotecas donde la gente no acude
Lo que pasa ahora es que existe también el Internet, que ocupa el espacio. La mayoría de trabajos que dejan a los alumnos en los colegios es más fácil buscarlo en Internet. En lugar de leer una enciclopedia buscan en Internet, copian, pegan e imprimen. Es lo más fácil. Pero mucho depende del profesor, si acepta ese trabajo o no. Ya es cuestión de criterio o dejar la lectura y que dibujen. Es cuestión de metodología.

En los 15 años que tienes como editor, ¿cuál ha sido la etapa más difícil?
El comienzo es difícil porque es muy dificultoso publicar a los poetas. Es difícil por varias razones, entre ellas el mismo carácter. Son personas muchas veces muy cuidadosas, te miden al milímetro la distancia de un verso y de otro, es un problema. Hay que tener una paciencia de Job. El problema de los poetas es que todos ellos, al menos son concientes de que no van a vender, pero tienen la esperanza de la fama. Eso sí me queda clarísimo. El otro lado es que si no tienen la fama, al menos valen las relaciones sociales que adquieren. Cada uno es una anécdota. En los ojos de los poetas, los nuevos, los que publican por primera vez son los ojos más iluminados que he visto, cuando ven su libro, no saben qué hacer y entonces, lo más gracioso es que si hay algún error, lo pasan por alto. Pero, por ejemplo, cuando salió el libro de Marco Martos, lo llamé y Marco estaba en unas elecciones para rector, estaban encerrados en un hotel, lo llamé y le dije ya tengo el libro, pero Marco me dijo con una frialdad “tenlo allí nomás”. Para él, después de quince libros, que es como tener quince hijos.

¿Que esperarías del Estado?
Últimamente han tenido un programa, lo han tenido escondido, eso es lo que molesta en el Perú. El programa, un programa de compra de libros para bibliotecas de alfabetización, tiene algunos curadores que decían que títulos recomendaban para la compra. Son compras pequeñas, de 300 o 200 ejemplares, algunos de más, le compran directamente a los autores, o a la editorial, pero en esa selección, en mi caso por ejemplo, no pude acceder a este programa porque la persona encargada de recomendar los títulos no venía al sello. También, los catálogos deberían ser mostrados y de allí, si es que hay compras para pequeñas editoriales, sería un apoyo de esa manera. El problema está en que esas compras que el Estado hace para las bibliotecas no son muy claras, no tienen mucha participación de las pequeñas editoriales.

¿Participas de alguna organización de editores?
No, porque todos son un fracaso, por ejemplo, Huaca Prieta terminó rajado. Entre los editores jóvenes hay unas cosas medias cerradas; no me interesa.

¿Por qué le dijiste no a Huaca Prieta?
No le ve veía mucho futuro porque no los veía muy convencidos del proyecto. Había dos personas que movían todo, pero no los veía muy interesados. La propuesta no era muy orgánica; era interesante el proyecto si hubiera sabido cohesionar, pero no lo hicieron. En caso de los otros, más se han formado para contradecir a la Cámara. Para ser sincero, prefiero el trabajo solitario, como pequeña empresa. Veo más bien eso de las asociaciones como actitudes desesperadas de quienes no tienen esa imaginación para formar una pequeña empresa. Yo soy independiente.

¿Cómo promocionas los libros? ¿Cómo los vendes?
Yo hago algo diferente. Se obsequian libros a los que van a las presentaciones. Es una manera de premiar a esos lectores, porque son gente que va siempre y no tiene dinero, sobre todo en El Averno. A los viernes literarios va gente que no tiene plata. Son hinchas, son heroicos. Entonces, con el autor nos ponemos de acuerdo: se van ha obsequiar libros, es una manera de formar lectores. Ya no les invitamos vino, les obsequiamos un libro. Al menos son treinta que van ha salir con un libro. A los que llegan primero se les da un ticket y al final se les entrega su libro. Hay otro detalle, es un homenaje al autor.

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