Rubén Millones
 
 
 
 
Ruben Millones
 
Índice de artículos
 
'En mis relatos inserto poesía de contrabando'
 
 
 
 
 
pgc
'En mis relatos inserto poesía de contrabando'
 
Por Gonzalo Pajares Cruzado
Peru21, Lima 28/02/07
 
Rubén Millones es un escritor peruano que, como tantos otros, ejerce su actividad literaria fuera del país; presenta su primer libro de relatos, Tengo la cucaracha (Lom Ediciones, Chile). ¿Qué es la cucaracha del título? "Una tristeza leve, fácil de erradicar", escribe Millones. ¿Cómo la de los peruanos?
 

Este es un libro migrante. Fue escrito en Lima y en Francia. Ha sido publicado en Chile, cuenta historias de peruanos y de otros personajes exiliados, fuera de su entorno. ¿Es su vida?
Es todo eso. Sin embargo, no lo concebí así. Son relatos que escribí a partir de mi primer regreso a Lima, en 2004. Yo me fui a estudiar a Francia en 2000. Antes solo había escrito poesía. En Lima, por alguna extraña razón, empecé a escribir narrativa. Escribí relato tras relato, pero no sentí un hilo conductor en lo narrado hasta que le di los textos a José Antonio Mazzotti, quien se dio cuenta de que tenían la temática migrante como vínculo común. Ahora que tengo cierta distancia de ellos, veo que es inevitable que toquen este tema.

La poesía fue su primer lenguaje poético. ¿La narrativa es su lenguaje de madurez?
Una vez leí un ensayo literario que señalaba lo que usted expresa. Uno empezaba con la poesía, luego seguía con la épica y terminaba con la narrativa. Por ende, la novela es el género en donde uno expresa su madurez. En mi caso, yo deseaba contar unas historias concretas (experiencias, anécdotas), y contarlas en prosa era lo que se imponía. Ahora, este libro también es una especie de estafa: tiene poesía de 'contrabando'. Eielson declaró alguna vez que, para él, la poesía es tiempo y el tiempo es muerte. Cuando viajó a Europa, descubrió que el espacio es vida; por eso se dedicó a la plástica, pero como una extensión de su lenguaje poético.

¿Por qué este contrabando poético?
Como la gente no lee mucha poesía, yo inserto algunos poemas para obligarla a que la lea. Yo, como Eielson, nunca dejaré de escribir poesía.

¿Esta crisis emocional, esta 'cucaracha', es lo que unifica sus relatos?
Todo se puede decir. Si trato de buscar 'la cucaracha' en mis relatos, en unos está más presente que en otros. Lo 'cucarachesco' es un sentimiento de desplazamiento. Muchos de mis personajes viven este proceso de ir de un lado a otro.

Leyendo su libro, sentí que era autobiográfico, que allí estaban el mundo y el submundo que conoció en Europa.
Sí. Pero también trato de ponerme en los zapatos de los migrantes que conocí fuera. Por ejemplo, lo interesante de Francia para un peruano -fuera del imaginario del 'boom', que idealizaba París- es que descubrí un universo de culturas -sobre todo de sus ex colonias africanas y de Oceanía- que miran a Francia como meta u horizonte.

¿Para un joven peruano de su generación, la meta sigue siendo Francia?
No, mi viaje fue producto de las circunstancias. Sin embargo, cuando leí Rayuela, fue inevitable no crear un 'París'.

¿Esta estancia francesa le ha ayudado a afianzar su vocación literaria?
Sí, aunque a veces pienso que Francia es como un elefante inmenso que está pudriéndose y que soy un testigo privilegiado de este proceso, porque ahora soy parte de su burocracia (es profesor de español de la Educación Nacional Francesa), un parásito que contribuye a la putrefacción de este elefante, sin ningún sentimiento de culpa.

Es decir, no le recomendaría a un joven escritor que vaya a Francia.
Yo le recomiendo a toda persona que quiera escribir que salga del país, sin importar el destino.