-¿Cree que este reconocimiento que le hizo la Cámara Peruana del Libro es un signo de que se está haciendo justicia con su obra literaria?
-La justicia literaria vendrá dentro de 50 o 100 años. Creo que mi obra será recordada si ha sabido representar de manera artística a mi país y a mi época, de lo contrario, será olvidada.
-¿Qué otros escritores merecen un justo reconocimiento en el ambiente literario?
-No voy a decir nombres, pero hay muchos que merecen ser elogiados tanto como se me está homenajeando en este momento. Algunos ya han sido reconocidos, por ejemplo: Oswaldo Reynoso, Carlos Zavaleta, Antonio Gálvez Ronceros, Gregorio Martínez, entre otros.
-¿Cree que los críticos literarios tienen un poder decisivo en sepultar y sobrevalorar escritores?
-Eso es lo que ellos quisieran, pero como yo digo: si un libro tiene algún valor va a sobrevivir de alguna manera. Arguedas, por ejemplo, no fue aceptado tan fácilmente. Tuvieron que transcurrir muchos años.
-¿Dentro de qué tradición se encuentra su narrativa?
-Una vez escribí que yo quisiera ser todos los autores, y en mis novelas he procurado explorar con cada libro diferentes formas estructurales, formas del lenguaje. Si en general me siento vinculado con la tradición del realismo, también admiro a escritores que escriben desde otras vertientes.
-¿De quién se siente más cercano: de Arguedas o de Alegría? ¿Por qué?
-Siento una gran admiración y gratitud con Ciro Alegría, porque fue el libro de Alegría Los perros hambrientos junto con Crimen y castigo de Fedor Dostoievski, los que despertaron mi vocación.
En realidad, tal vez ya la tenía, pero no sabía que era la vocación por la literatura. En cuanto a Arguedas, lo leo cuando estoy en la universidad y también sentí otro impacto.
-Ahora, con la exposición de los escritores ante los medios y con las campañas mediáticas para promover sus obras, la frivolidad parece ser la fiel compañía de algunos autores. ¿En el Perú hay algunos escritores así?
-En Madrid me propusieron que mi ponencia fuera una visión panorámica de la narrativa peruana de los últimos 25 años. Me ocupé de dos generaciones entre comillas: los escritores del 80 y del 90. Creo que los escritores del 90 niegan la tradición, niegan cualquier alusión a los aspectos sociales y políticos de la existencia humana. Tienen un cosmopolitismo.
-¿Siente que la narrativa light está entronizándose en la narrativa peruana última? ¿Qué le parece esto? ¿Quiénes serían sus representantes?
-No voy a dar nombres, pero justo hablé un poco de Bayly. Su manera de escribir ha ejercido influencias en otros. Entiendo que Bayly vende más que Bryce, y después de Vargas Llosa es el escritor que más vende. Eso ha atraído a los jóvenes que siguen la búsqueda del éxito.
-¿Qué proyectos literarios tiene para el futuro?
-En este momento estoy escribiendo una novela que se llama Kymper perseguido. Esta historia está ambientada en el Perú de fines del siglo XX… una narración narrativamente y no ideológicamente.
-¿Cuál considera el mayor éxito en su vida?
-El no haber tocado puertas para que escriban a favor mío, o para que me antologuen.
|