Leopoldo Chariarse
 
 
 
 
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Leopoldo Chariarse, memoria poética
 
Resplandor a los ochenta.
 
"La poesía comunica lo incomunicable".
 
Poeta del exilio y de la ternura.
 
Conversación con el poeta, músico y yogi
 
 
 
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Leopoldo Chariarse, memoria poética
 
Por María Gonzales.
La República, Lima 23/09/05
 

En 1952, Leopoldo Chariarse publicó su primer poemario Los ríos de la noche. Los versos serenos y diáfanos del poeta fueron elogiados por Julio Ramón Ribeyro, gran lector y también mordaz crítico. Era la época de la Generación del 50, una época intensa, intelectualmente brillante, donde Chariarse fue uno de sus protagonistas. Desde hace muchos años, el poeta radica en Alemania, siempre cerca del río Rin. Sin embargo, siempre regresa a Lima. En el año 2000, por ejemplo, recibió el Copé de Plata por su poemario Equinoccio. Y hace algunos días volvió a nuestra ciudad para participar en las Jornadas Culturales de la India y presentar la reedición de su primer poemario Los ríos de la noche, publicado en el 2003 por un grupo de estudiantes sanmarquinos.


Recuerdos de una época

A sus 77 años, la memoria de Leopoldo Chariarse parece que se ha vuelto más afectiva, quizás más poética. Recuerda con gratitud a sus amigos poetas y artistas, las charlas amenas, los debates intensos, el intercambio de libros.

 

Usted forma parte de una generación muy importante, la del 50.
–Sí, pero de la rama joven. Porque había la otra rama que se decía de la Generación del 50, aunque muchos la llaman del 40, como Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela, Raúl Déustua. Yo estuve, podría decirse, entre ambos grupos. Y había otros amigos que no solo eran poetas, sino también había músicos y artistas como Enrique Iturriaga y Fernando Pinilla, y también un gran pintor, cuya amistad me permitió descubrir manuscritos inéditos de Abraham Valdelomar, que era su tío. Me refiero a Fernando de Szyszlo.

¿Qué actividades solían tener como grupo literario?
–Nos reuníamos tanto en casa del pintor Szyszlo como en la de Pinilla. Y más adelante en mi casa y allí empezaron a venir los de la promoción siguiente como Carlos Germán Belli y Washington Delgado. Muchas veces iba a visitar a Jorge Eduardo Eielson, aunque era mayor que yo. Él me ayudó mucho prestándome libros, recomendándome ciertas lecturas, orientándome. Y lo mismo podría decir de poetas mayores como César Moro y Emilio Adolfo Westphalen. Yo tuve mucha suerte al tener amigos que me señalaran el camino.

¿Qué recuerda de Sebastián Salazar Bondy?
– Publicó mi primer poema, que salió en una revista donde el dirigía la página literaria. El poema está en Los ríos de la noche y se llama “Habla el invierno”. Lo publicó luego de haberle hecho algunas correcciones.

Usted es mencionado en los diarios de Julio Ramón Ribeyro. ¿Eran muy amigos?
– Yo lo conocí en la Universidad Católica . Éramos muy amigos. Hicimos el viaje juntos a Europa en el mismo barco. Teníamos un amigo común, un profesor de la Universidad que era sacerdote. Era un hombre que ahora podría decir, con la perspectiva que dan los años, respiraba santidad. El padre Gerardo Alarco.

Usted es un estudioso de la literatura oriental. ¿Cómo nació el interés por esta cultura?
–Podría decir que el contacto con la espiritualidad andina a través de Arguedas, me abrió los oídos, los ojos y el corazón para otro tipo de pensamiento distinto del occidental. Un pensamiento no basado en la dualidad, y en la separatividad que conducen a la alienación; sino un pensamiento de integración en que todo está unido al resto y se establecen correspondencias entre todo lo que existe.

-¿Fue alumno de José María Arguedas?
Sí, él me enseñó Etnología. Y me abrió toda una línea de pensamiento. Recuerdo que estuvimos con él en un viaje a Santa y mientras paseábamos en caballo, él narraba cosas hermosas. Me hizo comprender el pensamiento andino.

 

El viento de otoño
Estás cansada,
te duele mi alma bajo los brazos,
miras... y te sientes tan sola.

Pero no te acongojes:
al paso de las nubes, de aquello perdido
verás surgir una resplandeciente mañana,
un río nuevo que encenderá tus pupilas.
Entonces me reconocerás en el viento,
tal vez temblarás.

Y yo desataré tus cabellos
y apartaré las hojas delante de tus pasos.

De: Los ríos de la noche.

 
Perfil

Nacimiento. Chiclayo, 1928.
Estudios. Filosofía y Lingüística en la Universidad Católica. Etnología musical en San Marcos.
Poemarios. La cena en el jardín, Margen de la nostalgia (1988) (1975), Elegías (1998), Los sonetos (1999), Solsticio (2000).