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ARCHIVO DE ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS

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Manuel Ugarte Y El Aprismo.
Cartas de los años treinta (segunda parte)


Por Osmar Gonzales
Fuente: Librosperuanos.com
Buenos Aires, julio 2012

CARTAS


1/
Bella Vista (Callao, Perú), 11 de julio de 1932

Maestro Ugarte:
Apresuradamente le dirijo la presente para acusarle recibo de su hermosa carta de fecha 17 de Julio del año pasado. No la he contestado antes por haber tenido que confrontar duros, durísimos problemas económicos.
    Estoy escribiendo en papel de cuartilla, y lo he metido a la máquina (y perdóneme el estilo libre) dispuesto a escribirle y a no posponer por un minuto más el afán que, desde hace muchísimo tiempo, he tenido por escribirle.
    Hoy he tenido el gusto de leer su conceptuoso artículo «La orientación de la América nueva» publicado por La Crónica.- Felicitaciones por su vigor y entusiasmo. Hace algún tiempo recibí un extenso artículo, copiado en mimeógrafo, con su firma, titulado: «La Unión de las izquierdas» el cual no fue publicado por «El Socialista» por su extensión.
    Estuve afiliado al partido «Aprista», pero renuncié en Agosto 28 de 1931, afiliándome - en forma pública ―al partido socialista. Mi renuncia obedeció al hecho de haber descubierto a tiempo que eso del Apra era una improvisación y que carecía de hombres honrados y sinceros.
    Fue muy ingrato para mí leer y releer el folleto de Haya de la Torre, titulado Teoría y Táctica del Aprismo y encontrar que era un folleto mal hilvanado. Este folleto contiene 93 páginas, 14 tratan de la reforma universitaria que no tiene nada que ver con la llamada «doctrina»; hay 22 páginas con fragmentos de artículos periodísticos pedantemente escritos; del resto se habla del coloniaje económico (que está bien) y menciona los 5 puntos fundamentales del programa del Apra, que a pesar de ser utópicos, no los explican con claridad; de la «táctica» no dice absolutamente nada.
    En un principio pensé que quizás «la teoría y la práctica» estaban mal expuestas, y que si el partido tenía hombres, líderes capaces, las ideas podían evolucionar o concretarse en algo mejor; pero ―con gran pesar para mi conciencia― después de tratar a sus hombres me vi precisado a renunciar, y a renunciar en forma pública y violenta.
    Me dio una especie de fobia-aprista. Para consolarme me puse a leer un libro de Psicología, fue un gran consuelo para mí leer en el capítulo de carácter, más o menos lo siguiente: «Convicciones sólidas y voluntad enérgica para explicarlas, ésta es la base del carácter». «En cuestiones de ideas políticas el hombre de carácter no oculta nada a nadie y va hasta el fin, cueste lo que cueste».
    En la actualidad me encuentro militando en el partido socialista del Perú. Y me encuentro muy a gusto en él; pues su ideología es bien conocida (la vida de un hombre no alcanza para leer toda la bibliografía socialista) y sus hombres son sanos y sobre todo muy sinceros. El partido socialista del Perú contará con alrededor de unos 15 mil afiliados y simpatizantes, pero tiene un gran porvenir, ―porque tiene bases sólidas: doctrina y hombres de virtud.―
    Considero que la lucha anti-imperialista será más eficaz por medio de la unión de los partidos socialistas y de izquierda de nuestra América. El Apra degeneró en arribismo y demagogia y para alcanzar el poder recibió a los hombres y al dinero del Leguiismo; lo prometían todo; pero al examinar de cerca a sus hombres recibí impresiones muy desagradables. Haya de la Torre no ha trabajado nunca durante un año seguido para ganarse la vida, y no conoce la realidad, que él tanto proclama, y como líder es muy mediocre, debido a que pude comprobar ―en las audiencias que daba― que no se daba maña o abasto para definir nada; hablaba simultáneamente con varias personas y entrecerraba los ojos al mirar a las gentes; al preguntar yo a uno de los «compañeros» apristas que si estaba mal de los ojos Haya de la Torre me dijo que hacía eso para imponerse... Sus discursos no llegaron nunca a emocionarme, como emocionaron los discursos de los hombres de izquierda de Argentina y de Colombia. El dinero del partido aprista se invertía en francachelas. De los otros líderes mejor no ocuparse, pronunciaban discursos que parecían discos de fonógrafo.―
    Haya de la Torre ―para terminar― por sus poses y sus ridiculeces es un megalómano vulgar. Quizás usted lo conoció en Europa bajo otro aspecto; Haya al ver su recibimiento preparado por los leguiistas (que tiene dinero debido a los 11 años de intereses creados y robos escandalosos) cambió. Sin embargo hay que abonarle una cosa: agitó las conciencias de los individuos que nunca habían oído hablar de ideas avanzadas de izquierda. Hizo lo indecible a fin de atraerse al pequeño núcleo de socialistas, prometiéndoles cuanto hay; pero los socialistas se dieron cuenta o mejor dicho ya sabían quien era el llamado líder máximo del Apra.
    Haya cometió un máximo error en atacar sistemáticamente a la figura venerable de José Carlos Mariátegui, quién fue  ―ese sí―  un verdadero líder, un consciente conductor de hombres; un verdadero intelectual: allí están sus libros, allí está su obra, la colección de Amauta. José Carlos Mariátegui no fue un arribista, ni un pseudo hombre superior. Haya y toda su farándula no alcanzan a los tobillos de Mariátegui.
    Su buena carta ejerció una influencia poderosa ―no sé si consciente o inconscientemente― en la resolución que tomé de renunciar al «Apra». Me dijeron traidor, vendido, y por último se esparció la voz de que yo era un pobre «loco» a fin de restarle méritos a mi renuncia.
    El hecho de ser socialista, también tiene sus sinsabores. Hay personas que me han preguntado de qué vivo, si vivo solo y con mi familia, etc. Se imaginan que por el hecho de ser socialista es uno un bandolero, ladrón o canalla.
    Los hombres que militan en el partido socialista del Perú (y me imagino de todas partes) se cuidan mucho de ser honorables y correctos y decentes en sus menores actos. La sociedad capitalista actual se caracteriza por su corrupción y absoluta falta de moral; y es un conjunto de hombres que, ni cobarde ni resignado, se rebela contra el actual estado de cosas.
    La sociología económica no tiene por objeto más que buscar los medios de mejorar la situación económica y moral del pueblo; porque fatalmente, en los tiempos que corren, la parte económica va estrechamente unida a la moral. Ejemplo: si el Estado deja de pagar dos o tres meses de sueldos, los servidores públicos le roban al país, ya de una manera directa o ya prestándose a sobornos; las maestras de escuela descuidan la enseñanza por dedicarse a la costura y hasta llegan a prostituirse para poder vivir.
    A propósito de economía, adjunta en la presente sírvase usted encontrar, querido maestro Ugarte, un memorándum sobre la organización de un Cuarto Poder del Estado: El Poder Económico del Estado.
    Este Poder Económico del Estado a primera vista impresiona como algo reaccionario; pero ―después de haberlo meditado bastante― tengo la íntima convicción de que  prepara espléndidamente el terreno para el advenimiento del socialismo científico. Por la lectura del memorándum podrá apreciar que la primera sección (y a la que le doy más importancia) es la de ESTADISTICA.
    Ojalá divulgue usted la idea, la cual ha sido juzgada por el sub-gerente del Banco de la Reserva del Perú como una idea «brillante» y por un antiguo profesor de colegio, como: «una idea muy feliz».
Ojalá la juzgue usted como digna de tomarse en cuenta, y ―lo que es más importante― la difunda usted.
    No se imagina usted lo que sufro; los apristas y los sanchecerristas no desperdician oportunidad de zaherirme. No puedo hablar, me interrumpen a los gritos de: sinvergüenza, tránsfuga, loco, etc. Como usted dice: «la ruta fácil es otra, y por ella van los arribistas en tumulto». Valor se necesita para andar mal trajeado y con el sombrero raído, mientras que los mediocres dicen: (los he oído) «qué inteligente serás que no tienes que ponerte».
    Oh! La lucha es tan fuerte! El gran capital se defiende sobornando. Al pueblo se le engaña tanto! Mientras se le pone un peso y un precio al pan, nadie investiga qué base científica tiene el molinero para ponerle su precio a la harina; mientras todo el mundo le ha hecho cuentas al panadero de lo que le rinde el quintal de harina, de la cantidad de agua que se evapora en el horno, etc., nadie le ha hecho cuentas al molinero por lo que le rinde la tonelada de trigo; porque es el gran capital, la gran técnica. Lo mismo ocurre con la carne, mientras los municipios fijan el precio de las carnes llamadas de primera, segunda y tercera; nadie le fija al ganadero o al especulador en grande a qué precio debe vender su res; ¡¿ Qué base científica tiene el ganadero para ponerle precio a sus reses?!.¡ Que nadie ose escribir estas cosas en el periódico! (Estos argumentos son de mi propia cosecha, y hace tiempo que me preocupan).
    Se necesita sinceramente sentir emoción social para preocuparse de estas cosas. He sufrido mucho en la vida; pero he visto sufrir más. En Buenos Aires he dormido en las  bancas de las plazas públicas; y he pasado varios días sin comer. Recuerdo que un día le oí decir a una viejita: (en Buenos Aires) «lo que se ve en este mundo» y no sé porque se me ocurrió a mí el pensamiento «y lo que no se ve!».
    El hombre vive atormentado, en medio de un desamparo y de una incertidumbre que no tienen nombre. El obrero va a su casa pensando si mañana perderá su empleo; y no quiere ni pensar lo que le sucedería a su familia si él se muere; no hay garantías, ni leyes de bienestar social para la gente humilde. El progreso se encuentra contenido: sólo se educan los hijos de los ricos; los hijos de los pobres, con aptitudes y disposiciones naturales, tienen que ir al taller; de ahí que haya tanto mediocre entre los profesionales.
    Cada año sale un modelo de automóvil, pero los códigos que nos rigen datan de los tiempos de María Castaña. Sociológicamente el progreso es tan lento y perezoso; que impacienta, desespera! ¿Y qué decir del egoísmo, y de la estrechez mental no sólo de los ricos, sino de los pequeño burgueses que no lo ven todo sino a través de las puertas de sus negocios?
    Recomendándole se sirva expresarme su opinión sobre la creación del Poder Económico del Estado, voy a poner punto para no hacer más extensa la presente (Perdone los divagues).
    Retornándole ―con todo afecto― su apretón de manos, se complace en saludarlo con los mejores deseos, su seguro servidor y sincero amigo,

Félix A. Mateo
Aguirre 531
Bellavista, Callao, Perú
[A. Ugarte, T. VIII, fs. 90/92]


MEMO PARA LA ORGANIZACIÓN DEL PODER ECONÓMICO DEL ESTADO

Para organizar el Poder Económico del Estado solo se precisaría agrupar las diversas reparticiones del Ministerio de Hacienda y las instituciones de carácter económico que funcionan autónomamente en la actualidad.
El fin que se persigue con la creación del Poder Económico del Estado es únicamente el de orientar mejor – con mayor acierto y precisión ―la economía nacional.―
    El Poder Económico del Estado estaría bajo la supervigilancia de un Contralor General de la República, escogido por el Congreso de la Nación.―
    El Ministerio de Hacienda continuaría como dependencia del Poder Ejecutivo, atendiendo a la rutina del cumplimiento del Presupuesto de la República.―
    El Poder Económico del Estado se dividiría en tres grandes secciones:―

1) ESTADÍSTICA.- a) Para tomar el censo general de la república cada 10 años.- b) Para organizar la Estadística con los elementos de la actual Dirección Nacional de Estadística c) Unificar o centralizar las estadísticas municipales. d) Organizar el registro de la propiedad inmueble, con los elementos de la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad Inmueble, a fin de organizar sobre bases sólidas el impuesto directo sobre la renta.

2) SUPERINTENDENCIA DE BANCOS.-  a) Para supervisar el encaje de oro; el cambio; el medio circulante; etc.- b) Quedarían bajo esta sección: El Banco Central de Reserva del Perú; la actual Superintendencia de Bancos; el Banco Agrícola; la Casa de Moneda.

3) CONTRALORÍA.- a) Revisión de todas las cuentas fiscales. b) Control de Inversión de empréstitos. c) El Tribunal Mayor de Cuentas estaría bajo esta sección.-

La organización del  Poder Económico del Estado no es difícil de llevar a cabo debido a que en realidad ―de hecho― existe; pues solo se trata de reunir diversas entidades autónomas que están en funciones en la actualidad.― Es obvio que si todas estas reparticiones trabajase coordinadamente, en estrecha colaboración o cooperación y no separadamente o autónomamente, bajo la vigilancia de un Contralor, el tren económico del Estado marcharía con más eficiencia.―
    El Poder Económico del Estado sería una institución de carácter rigurosamente técnico; sus empleos serían llenados por concurso. El Contralor sería un hombre de edad madura, de reconocida probidad y de carácter ya formado.―
Si la Constitución ―que actualmente se discute en el Parlamento― incluye en su texto este nuevo Poder del Estado, es posible que fuera adoptado por otros países; acaso esta idea sirva para precipitar una reacción económica en el mundo especialmente en los países latino americanos que tanto necesitan reorganizar o reajustar sus respectivos sistemas económicos.―
    Para impedir que esta idea ―la organización del Poder Económico del Estado― sea discutida con tono dogmático, es decir sin previo análisis, sería conveniente que el Poder Ejecutivo la discutiera en una conferencia de “mesa redonda”.― Pues si se les enviase notas a todos y cada uno de los miembros de los Directorios de las entidades económicas, estos contestarían conservativamente por aquello de no dejar de ser autónomos o de ser jefes, opinarían que la idea no es buena; en tanto de que si se discutiera el punto simultáneamente con todos ellos, exhortándolos a ser amplios y a tener presente que la idea es salvadora, que facilitaría el retorno a la confianza, que viene a poner orden en la economía nacional, opinarían favorablemente. (Incidentalmente debo recordar aquí que la palabra “economía”  viene del griego: de “oicos” que significa: casa, bienes que poseemos, cosas que tenemos, y “nomos” que quiere decir: orden, regla; es decir: orden en la casa o en las cosas que tenemos.).―
    El Poder Económico del Estado ―en resumen― no trata sino de establecer armonía funcional entre todos los órganos de la economía de la nación.
    Fue Montesquieu, en su obra “El Espíritu de las Leyes” quien preconizó que debían existir 3 poderes de estado, como indispensables para garantía de la libertad. Esta obra de la cual se hicieron 22 ediciones en 18 meses  ―más que un libro, dice la historia, fue un gran acto histórico.― Cuando apareció, en 1748, en Francia los poderes estaban confundidos. Las ideas contenidas en este libro inspiraron, 40 años después de su publicación, a las primeras asambleas de la Revolución y la célebre teoría de la separación de los tres poderes del Estado dominó en la redacción de casi todas las constituciones de 1789.―
    Por lo que antecede presiento que la idea va a ser tomada como algo revolucionario; pero si se la estudia serenamente se podrá apreciar que la creación del nuevo Poder Económico del Estado llega muy oportunamente a poner orden en la economía de la nación.―

Félix A. Mateo,
Aguirre # 531,
Bellavista – Callao Perú


2/
Lima, 6 de Agosto de 1932

A Manuel Ugarte,
en Niza,
Salud.

Unas pocas líneas para enviarle mi saludo cordial, y al mismo tiempo pedirle que con su enorme autoridad moral y su antiguo prestigio de hombre americano, intervenga Ud. como otros intelectuales de América y Europa para obtener la libertad de Haya de la Torre.
    La crisis social que atraviesan nuestras democracias criollas, ha situado a mi país en el plano difícil de tener que soportar posiblemente la última tiranía de su historia. Pero como última, es también la más feroz, la más enconada, la más irresponsable.
    Se hunde en nuestra Historia el poderío de una vieja casta parasitaria, el civilismo, pero antes de caer quiere arrastrar consigo cuanto de altivo y enérgico se le opone. Por eso el último fraude electoral encumbró al poder a un militar sin dignidad ni capacidad intelectual- como la mayoría de nuestros hombres de cuartel - que no es sino el agente complaciente de nuestros gamonales y señores aristócratas, los últimos residuos de la colonia española injertos en el corazón de América. Este militar que ha tomado el poder como quien toma un látigo procura usarlo contra lo más digno y noble que tiene una Nación: la generación nueva, la generación rebelde, la representación de la inteligencia, la nobleza espiritual y las nuevas tendencias ideológicas.
    Ha tocado al Aprismo la suerte de ser en mi país la primera gran campanada de alerta a cuyo llamado se han puesto de pie todos los hombres dignos. Sin utopismos puedo asegurarle, Manuel Ugarte, que el Aprismo agrupa en sus 500 mil afiliados, la fuerza constructora del porvenir con evidente influencia en el futuro de América. Enfrentando al Civilismo, el Partido Aprista ha tenido que librar y libra aún tremendas batallas. No otra cosa son los continuos levantamientos de los pueblos, oprimidos por un despotismo absurdo por lo feroz, y que con tanta saña procura aplastar al actual régimen.
    Una de las víctimas del civilismo es nuestro jefe, Haya de la Torre, fundador del APRA y encausador del movimiento ideológico más formidable que haya surgido en el Perú. Apresado y recluido en una celda del Panóptico, el régimen civilista usa con él los más refinados castigos. Entre otros le tiene privado de luz y aire, soportando los miasmas que le llegan por la única abertura de su celda que da a un botadero fétido. Enfermo, no se le permite la visita de su médico exigiéndosele que lo atienda un servidor incondicional del civilismo. Procesado por una serie de delitos que le imputa el civilismo, no se le permite que reciba la visita de sus abogados defensores. Pero el civilismo quiere más. Deseoso de suprimirlo de cualquier manera, ha pretendido hacerlo el autor moral de cuanto suceso revolucionario ha tenido lugar en el Perú. Lógicamente los autores de estos movimientos son apristas, pues lo es la inmensa mayoría de la Nación enemiga del civilismo, pero no hay prueba suficiente que atestigüe que Haya de la Torre sea el director moral de estos movimientos, y mucho menos cuando él se encuentra rigurosamente incomunicado hace tres meses. El civilismo quiere todavía inculparlo de los últimos sucesos del Norte, para condenarlo a la pena de muerte. Y si hasta ahora no ha realizado su objetivo criminal, es porque de todas partes el mundo llegan reclamos por su libertad y por su vida. Pero sabemos perfectamente que el civilismo no se conforma con que se le escape esta presa. Y persiste en asesinarlo.
    Es este crimen monstruoso que queremos evitar. Es por eso que mi objeto al escribirle es pedirle que se una Ud. al reclamo de los intelectuales de Europa y América y exija a los hombres que hoy desgobiernan mi país el respeto a la vida de Haya de la Torre y su deportación a cualquier país de América o Europa. La muerte de Haya sería una desgracia irreparable que no podría compensar ni aún la caída en un solo haz de todas las cabezas civilistas.
    Le reitero mi devota amistad y espero mucho de su gestión fraterna por Haya de la Torre.

M. de Portal
[A. Ugarte, T. VIII, f. 99]


3/
Incahuasi, Dic. 1° de 1935

Sr. Manuel Ugarte
Buenos Aires

Muy estimado amigo y compañero:

Desde su llegada a nuestra América he deseado escribirle para decirle con cuanta simpatía vemos los apristas su presencia en la Patria Grande. Pedí a mi compañero y hermano Manuel Seoane que le saludara en mi nombre y después me impuse de sus generosas palabras para el aprismo y para mí en la recepción que le ofrecieran nuestros desterrados en Buenos Aires.
No ha de ocultarse a V. que su palabra, plena de autoridad moral, es oída y respetada en el Perú. Por eso me tomo la libertad de pedirle algo que seguramente ya le habrá insinuado Seoane. ¿No podría V. enviar un telegrama o carta abierta al general Benavídez haciéndole ver que en las selvas inhóspitas del «Satipo» agonizan cerca de ochenta compañeros, muchos de ellos atacados de tuberculosis y todos sometidos a terribles tratos y a un sistema de alimentación sin carne, sin pan y sin leche, compuesto de yucas y otras raíces llamadas «pitucas»?
Si no estuviera completamente seguro de lo que le comunico, no me atrevería a pedir su apoyo moral. Pero el «Satipo» es nuestra «Siberia de Fuego» donde todos los peligros de la naturaleza tropical que describe «La Vorágine» acechan al hombre. Nuestros compañeros fueron llevados a pie hasta esa región y sufren flagelos y abusos sin cuento.
    Como V. sabe nosotros tenemos en otras prisiones cerca de cinco mil prisioneros entre los que se hallan un hermano de Seoane que ya tiene más de tres años y un hermano mío que ha cumplido un año de penitenciaría sin proceso. Tenemos a mujeres indefensas como Magda Portal en las prisiones de mujeres criminales, y a muchos ancianos, niños, obreros e intelectuales en distintos lugares de encarcelamiento. Pero lo que éstos sufren no puede compararse a lo que tienen que soportar los confinados del «Satipo» donde pierden la vida lentamente. Por eso es que me dirijo a V. Hay un clamor de humanidad y de civilización que es necesario hacer llegar a Benavídez cuyos abusos son ya incontables.
    No obstante que la fuerza del Aprismo está logrando que la tiranía dé pasos atrás y hoy somos nosotros los que por un colosal movimiento de opinión vamos obligando al gobierno a detener un poco sus abusos, creo que es necesario que voces como la de V. se dejen oír. Mencionando a Benavídez el caso concreto del Satipo no podrá eludir que la opinión pública fije su atención en los horrores que allí se cometen.
    Usted tiene derecho, como ciudadano de Indoamérica, como amigo del Perú y hasta como persona que ha conocido a Benavídez, a pedir que se trate más humanamente a estas víctimas del odio político. Su llamado resonará en América toda y estoy seguro que merecerá nuevos homenajes a su ilustre nombre.
    Estoy seguro de no pedir en vano. Y le abro los brazos fraternos.

Víctor Raúl Haya de la Torre
[A. Ugarte, T. IX, f. 178]

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