1. Introducción
La lectura: ¿Es una diversión? ¿Un pasatiempo? ¿Un adorno de la persona humana? ¿Es, meramente, una exornación de la personalidad? ¿Un entretenimiento gratuito? ¿Acaso, una sutileza del espíritu? No se reduce solo a eso.
La lectura tiene un valor económico excepcional y extraordinario. Es un rubro importante de la economía nacional no solo porque orienta a las personas a una actividad de costo mínimo sino que en ella se ahorra mucho en consumo de lo superfluo, como también por lo activo y dinamizador que esta actividad resulta.
Porque, muchos pensarán, equivocadamente, de este modo: Frente a tanta crisis, tanta carencia y limitación, ¿es razonable dedicarse a leer? Ante tamaña pobreza y miseria ¿no es insensatez pensar en la lectura? ¿No se impone más bien que todo lo miremos, y radicalmente, con criterio económico? Ante tal situación no es incomprensible que se piense que nada más ajeno a la solución de dichos problemas que dedicarse a leer.
Y se dirá entonces: Está bien la lectura pero para épocas de bienestar, de bonanza y de tranquilidad; no para períodos en que todo tiene que verse con ojos de financistas, de buscadores de oro y de hacedores de negocios.
Al respecto, no hay oposición y, al contrario, no hay mejor dedicación, en tales casos, que la lectura, porque es un buen negocio. Porque ella tiene una enorme rentabilidad y significación económica y una innegable influencia positiva en el desarrollo social.
2. La obra más costosa y rentable del Perú se abrió en base a una lectura
¿Quién lo creería? La obra más importante en el progreso del Perú se debe a una lectura. Mucho más aún: a un lector en particular. Más todavía: a un apunte, a una carta. Pareciera que exagero, pero más concretamente: se debe a una cita, a cinco líneas escritas sobre un papel.
Con ello me refiero a la obra de ingeniería más importante jamás construida en nuestro país, mucho más que el tren trasandino que atraviesa de montaña a montaña a través de túneles y puentes.
Esta otra obra significó incorporar un mundo maravilloso que formaba parte de su territorio pero con el cual el Perú estaba desarticulado, no tenía contacto, espacio que incluso antes era un territorio mucho más vasto pero que lo fuimos perdiendo precisamente por esa falta de conexión. Y con ello me refiero a la inmensa región de la amazonía.
Pues bien, la integración de ese mundo se debe a cinco líneas escritas en un texto, a una ringlera de caracteres escritos trazados sobre un papel y que forma parte de la historia acerca de cómo se construyó la carretera de penetración a la amazonía peruana que permitió integrar el territorio de la canela a nuestra heredad nacional.
Porque antes, para vincularse con es grandiosa llanura había que hacerlo a través de un penoso viaje por mar, bordeando Chile, avistando Tierra del Fuego, navegando por el Estrecho de Magallanes, orillando luego Argentina, Uruguay y Brasil para ingresar por Manaos al río Amazonas y recorrer después sea el Ucayali, el Marañón o el río Huallaga. ¿Cuánto duraba esta travesía en barco a vapor? No menos de tres meses.
3. Todo lo que se había ganado de terreno la naturaleza lo volvería a devorar
Así pues: la construcción de la carretera de penetración al llano Amazónico, que abrió al país las riquezas extraordinarias del oriente peruano, vía que tenía que extenderse desde Huánuco a Pucallpa pasando por Tingo María, fue una obra que demoró siglos en hacerse y cuando se decidió emprenderla sus costos eran casi inalcanzables.
Pero había una dificultad o escollo principal que vencer en dicho proyecto vial, que era poco menos que un sueño albergado por siglos, cual era la Cordillera Azul que se levanta como una barrera infranqueable entre los ríos Huallaga y Ucayali.
La construcción de la obra se la encomendó al Ing. Federico Basadre, quien después de varias expediciones fracasadas y no encontrando un paso, inició la construcción de la carretera cruzando sucesivas cumbres y quebradas. En ese intento se perdieron muchos recursos, murieron hombres y se perdió ingente maquinaria. La naturaleza era inclemente, salvaje e infranqueable.
Federico Basadre le contó a su hermano Jorge, Director para entonces de la Biblioteca Nacional, que la obra podía detenerse. Eran tan fatales las peripecias que se sufrían que le expresó que probablemente se desistiría de proseguir la obra lo cual significaba perder todo lo que se había ganado ya de terreno abierto puesto que la naturaleza devoraría lo abierto en muy poco tiempo.
4. ¿Cuántos años y décadas de desarrollo se superaron en ese instante feliz?
Jorge Basadre conociendo la importancia de esta carretera, como historiador que era, y solidarizándose con su hermano por las dificultades que venía atravesando, pidió a sus colaboradores no ser interrumpido para nada; ordenó que se le llevara la comida a su oficina y se dedicó a leer párrafo por párrafo las crónicas de los misioneros en su incursión por la amazonía.
Y encontró el siguiente dato en la Historia de las Misiones Franciscanas, en la parte en que se narra el segundo viaje del sacerdote Alonso de Abad; que decía:
“Halláronse el día 25 en el paraje en que un boquete abierto en un terreno quebrado daba salida a un arroyo que tomaba la dirección de las pampas del Sacramento”.
Inmediatamente, Don Jorge puso una carta a su hermano Federico, que al recibirla envió a la identificación de dicha abra a una expedición de ingenieros, en la cual se encontraba el señor Ramón Remolina, quien ha contado esta historia, reconociendo este paso como una maravilla de la naturaleza labrada durante milenios. Por allí se extendió la vía hacia Pucallpa.
¿Cuánto ahorró el país con esa hora decisiva de Don Jorge, leyendo concentrado y minucioso en su gabinete? ¿Cuántos años y décadas de desarrollo se superaron en ese instante feliz en que él encontraba esa cita que esperó durante siglos para ser descubierta? ¡Se ganó contar con la carretera de penetración a la amazonía peruana! Se ganó todo el costo de esa obra, que se iba a perder. Pero el significado mayor puede ser visto desde otro ángulo: se ganó todo lo que la amazonía aporta al Perú.
5. Maravilla del mundo es el Boquerón del Padre Abad
El Boquerón del Padre Abad, descubierto en 1757 por el misionero Alonso de Abad, situado a 22 kilómetros de Aguaitía (ave negra en idioma Shuay) es un fenómeno natural asombroso constituido por un túnel que orada las rocas y da paso al río Yarac que ha erosionado la Cordillera Azul haciendo luego un corredor estrecho exuberante en vegetación producida por la humedad del ambiente, el clima tropical y el agua que se precipita desde alturas de más de cien metros, formando una floresta llena de helechos, begonias y orquídeas.
En el centro de él hay dos inmensas cataratas denominadas: “El velo de la novia” y “La ducha del diablo” que al verlas uno siente estar en el origen de la creación, en la matriz del mundo, en el parto del cosmos. Se crea un ambiente mágico e irreal, en donde el agua no es agua por más transparente y a la vez más neblinosa, la tierra tiene otro significado porque es irreal, la luz del sol se descompone en mil prismas y arco iris, y donde el aire es extasiante.
En el breve tiempo que se demora cruzarlo el viajero tiene alucinaciones, se siente nacer y se siente morir, hay un sistema de puentes por los cuales uno siente que avanza pero a la vez regresa; hay una sensación de haber caído en un laberinto, en una adivinanza incontestable, en un misterio absoluto, donde uno no sabe si a muerto o es el mismo quien después de un hondo suspiro, emerge otra vez a la vida.
6. Logra que las personas alcancen su mayor proyección con la menor inversión posible
Pero la lectura no sólo es importante por su fin utilitario –que lo tiene en gran medida– ni sólo es valiosa para comunicarnos, sino fundamentalmente porque ella es una actividad vital, y no solo mental, que desarrolla la afectividad, la voluntad, la fantasía, la creatividad, la inteligencia y el ser integral de las personas que lo practican.
Sirve para el desarrollo educativo y social, porque procura a las personas: de sensibilidad para comprender su medio, otorga instrumentos para actuar en las transformación de la realidad, prodiga valores que dotan a las personas de orientación y guía en el trabajo y en la vida, proveyéndolas, además, de expresividad para compartir y socializar sus ideas.
Posibilita a las personas o a las sociedades desarrollarse por sí mismas, impulsar su propio crecimiento, avanzar sin mayores recursos, bienes o condiciones de infraestructura en la mejora de su situación.
Es la educación menos costosa y la más auténtica, la más fecunda y la menos onerosa, porque es aquella que logra que las personas alcancen su mayor proyección con la menor inversión posible.
7. Sensibilidad para comprender la realidad, conciencia para asumirla y sabiduría para transformarla
La lectura refuerza la identidad y ayuda a la gente a conocer y comprender sus problemas, a comprometerse con su destino, y asumir sus luchas. En vez de ser ella un camino de alejamiento, absorción y extrañamiento de la realidad, propicia en las personas el reencuentro consigo mismas, con su cultura y con el destino superior que les cabe realizar en el mundo.
Es una gracia, desde que con ella, o a través de ella, podemos hacernos amigos y confidentes de los hombres más importantes que han existido en toda época y lugar, que probablemente no desperdiciaron tiempo y hasta se prohibieron tener distracciones y hasta amigos, por querer encontrarlos a través de los libros que ellos escribieron y nos brindaron, legado que constituye un bien precioso.
Todos debemos luchar por elevar los niveles de lectura porque a través de ella vamos a alcanzar los valores que son fundamentales en el mundo actual: sensibilidad para comprender la realidad, conciencia para asumirla y sabiduría para transformarla a una situación mejor.
Es una realidad pluricultural, como la nuestra, es un elemento fundamental de integración cultural, transvase y complementariedad, razón por la cual hay que propiciarla.
8. La lectura nos sitúa en uno de los asuntos más esenciales de la cultura: la identidad
En el mundo actual la no lectura en el individuo y en la sociedad está relacionada a indolencia, a bajo nivel para enfrentar los problemas, a escasa participación social, a inclinación de pérdida del tiempo libre en prácticas contrarias –o por lo menos no favorables– al desarrollo social. En cambio, su ejercicio está asociado a la práctica de una tabla de valores coherentes con la realidad a la cual se pertenece.
La lectura es conocimiento e información y no hay recursos más valioso, ni económicamente más rentables, que la información y el conocimiento, porque el mundo moderno ha evolucionado a tal punto que si antes era importante la fuerza de trabajo y después el capital, ahora esos factores han cedido la preeminencia a la información, a los recursos científicos y tecnológicos sin los cuales ahora es difícil operar en cualquier campo o rama de la actividad económica.
La lectura es un resorte fundamental del progreso y una clave de eficacia de la sociedad para auto impulsarse. Ella nos sitúa en uno de los asuntos más esenciales de la cultura de todos los tiempos y espacios: el de la identidad.
9. Desplegar las alas y alzar el vuelo a torres más altas que hacemos reales a fuerza de imaginarlas
Al desarrollar la lectura estamos dando a las personas y a los grupos humanos una capacidad y un instrumento que pueden utilizar en todo aspecto y sentido, menos para ser peores o desmejorar. La lectura nos enseña una actuación irrenunciable, cual es la de ser verdaderos seres humanos; con lo cual no queremos decir que quienes son analfabetos no son completamente seres humanos.
Lo son plenamente, porque leen en otros lenguajes que no son los códigos de signos escritos; aunque también es cierto que en el mundo moderno es difícil llegar a ser un hombre cabal sin el dominio y el ejercicio continúo de la lectura del lenguaje escrito.
Por eso es que el desarrollo de la lectura tiene que ser enfocado con un criterio amplio, que considere que hay diversos ámbitos, manifestaciones, lenguajes y medios; tomando en cuenta que ella es una actividad compleja en cuya determinación influyen factores de diversa índole.
Lo sobrenatural y luminoso en nuestra especie es que con la lectura somos capaces de mirarnos a nosotros mismos, conocernos, avergonzarnos, corregir nuestras fallas, desplegar nuestras alas y alzar el vuelo a torres más altas que hacemos reales a fuerza de imaginarlas y creer en ellas.
De allí que trabajar por mejorar los niveles y la calidad de la lectura en nuestra sociedad, es trabajar directamente por el desarrollo social y por la elevación de la calidad de vida de nuestra población.
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